Participantes: Pepe, Antonio Usieto, Manolo, Jesús.
Distancia
recorrida: 15,3 km.
Desnivel
acumulado: 1250 m.
Desayuno
en la gasolinera de Nerja. Rebanadas con aceite, buenas, a 3,10 por cabeza, un
poco caro. Carril de la Cueva de Nerja al Pinarillo en mal estado. Menos mal
que el coche de Manolo es un tanque.
Los
achaques típicos del invierno, gripes, catarros, traen a algunos compañeros ya
recuperados y se llevan a otros. Cosas de la edad. También el acompañamiento de
deudos restó a alguna para que quedáramos solo cuatro caminantes
La
predicción del tiempo que suele traer Pepe anunciaba viento en calma para todo
el día. Dejamos por tanto el cortavientos en el coche para ir menos cargados y
nos pusimos en marcha antes de las 8.30, recién amanecido.
En
el talud del carril del Pinarillo al barranco de Cazadores nos dieron la
bienvenida varios rodales de Ophrys fusca
en plena floración. Después ya se acabaron las flores para todo el día; ni los Cytissus malacitanus que suelen ser
tempranos tenían flor aún.
Pasamos
por la cueva de Carrucho, protegida por una valla metálica, para entrar en esa
garganta tan tremenda con paredones de más de 300 m de altura. Para mayor
disfrute el sol comenzó a llegar el Almendrón y después el Almendrillo,
poniendo un contrapunto luminoso al umbrío barranco.
Tomamos
la subida con la debida calma, parando en los consabidos miradores, admirando
los inaccesibles tajos donde se abren las bocas de las minas y donde quedan aún
restos de antiguos caminos. ¿Se podrían explorar?
La
sendita por el barranco de la Encina está poco marcada y menos aún la que sube
por el barranco Serrano a Lomas Llanas. No obstante el cauce del barranco guía
sin dudas. La salida del cauce a la izquierda está señalada con un gran mojón y
la sendita posterior bastante bien marcada hasta el Llano Hondero donde paramos
a tomar el Ángelus.
Vueltos
a la senda entramos en el pinar, con el suelo cubierto de acículas, donde la
senda se pierde. Fuimos por medio de los pinos buscando la parte más alta del
cerrete y luego hacia el este hasta dar con el despejado Llano Altero. Desde
allí la senda está mejor marcada y se sigue sin dificultad buscando siempre la
parte más alta del lomo que va en dirección sureste hacia el puerto de la Orza.
Desde
el puerto echamos al colladito entre el cerro de los Piornos a la izquierda y
el Morrillo de los Cabreros a la derecha, al principio siguiendo una incipiente
senda y luego sin nada, para bajar luego al collado de la Mina Herrera. Esta
zona desde el colladito se quemó y las aulagas están creciendo mucho sin
competencia alguna. Pronto cerrarán el paso y habría que ir a rodear el
Morrillo de los Cabreros para bajar por la cresta dando vistas al barranco de
la Mina Herrera. Del collado de la Mina Herrera hay sendita, más o menos
marcada. Fuimos por la línea de
cumbres., y no será la última vez porque se va mucho mejor que a media ladera
como hemos ido casi siempre.
Desde
atrás habíamos visto a gente en el cerro de la Mina Herrera y alrededor de la
cruz del Cielo. Para comer tranquilos decidimos hacer majada en el colladito
anterior al Cielo. Aprovechando la ausencia de viento paramos en la misma
cresta, con vistas preciosas tanto hacia el Mediterráneo como hacia la sucesión
de cordilleritas al oeste, hacia la Tejeda.
Tuvimos
una comida peculiar, con muchas cositas de aperitivo y sin ningún plato fuerte:
gambitas, jamón, chorizo, cecina, tocinillo, judías verdes, la inigualable
tortilla de atún, riquísimos quesos y unas mandarinas. Para terminar un poco
del antiguo chocolate de tierra con un orujito.
Visitamos
la cruz del Cielo y bajamos despacio por la resbalosa veredilla de la loma de
la Columna. Los caminantes hemos hecho ya una senda bien marcada donde antes no
había nada. Tomamos la antigua senda del Barranco de la Higuera, rodeamos el
cerrillo de El Barco y enfilamos la empinada cuesta de la Medialuna a Cazadores
y al Pinarillo.
Excelente
día, con un poco de frescura en la mañana que ayudaba a caminar, sin viento y
con buena visibilidad. Firmaríamos por tener siempre días como este.
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