domingo, 1 de marzo de 2015

Salida día 7 de marzo: Circular a Sª Blanca desde Nagüeles

Salida Plaza de la Axarquía: siete de la mañana.

Desayuno en Fuengirola, a las ocho menos cuarto.

La ruta se desarrolla por la cara sur básicamente. Al principio se sube a las Minas de Buenavista y a la Concha, partiendo desde Nagüeles (200m) por el Arroyo de las Piedras, por una senda marcada pero con un tramo con muchísimas piedras y una pedrera bastante vertical, que puede ser algo complicada.

lunes, 23 de febrero de 2015

Sábado 28 Febrero: Sierra de Camarolos


Participantes:  16
 Paco Ruiz, Paco Ponfe, Pilar, Ricardo, Luci, Carlos, Ana, Luis, Jesús, Manuel Díez, Jerónimo, Lucía, David, Isabel  y un amigo y una amiga de los que no recuerdo sus nombres.
Distancia recorrida:
18 kilómetros
Desnivel de subida acumulado:
1.170 metros
Altura mínima: 980 metros (Carril del Hondonero)
Altura máxima: 1.445 metros (Cruz de Camarolos)
Tipo de recorrido:
Circular a trozos, lineal en parte, de ida y vuelta algunos tramos  y otros tantos de vuelta sin ida.

 

Mapa de la ruta
 
Tajo del Hondonero con la luz de la mañana
 
Zona embarrada
 
En busca de la Cruz de Camarolos
 
Vértice de la Cruz de Camarolos (1,445 metros)
 
Puerto de los Perdigones con Sª Nevada al fondo
 
Grupo en la Cruz de Camarolos
 
Niebla por Las Pedrizas
 
Cresteando por un lapiaz "entretenido"
 
En la cresta norte de la Cruz de Camarolos
 
Bajando del pico
 
Pozo de nieve a los pies de la Cruz de Camarolos
 
Merendera androcymbioides, especie rara, endemismo de las Sierras Béticas andaluzas
 
En busca del Arroyo de los Pilones
 
Valle estrecho en bajada que forma el Morrón de la Cruz
 
Bajando por el vallecillo
 
Las hiedras y las encinas se encaraman a las paredes
 
Zona del Arroyo de los Pilones
 
Subiendo por los canchales entre la Sierra del Enebral y el Realengo
 
Crocus nevadensis
 
Dolina en la zona del Realengo
 
Sierra del Enebral y Peña Negra
 
En el Realengo
 
Bajando de piedra en piedra
 
Buscando una salida entre lapiaces y tajos
 
Vinos
 
Rebaño de treinta y dos machos
 
Nacimiento del Guadalmedina
 
Tajos
 
Fotografiando narcisos
 
Narcissus pseudonarcissus
 
De vuelta a los coches
 
Charca junto a los tajos

domingo, 22 de febrero de 2015

MIÉRCOLES 25 DE FEBRERO: BÉRCHULES - JUNTA DE LOS RÍOS - COLLADO DEL TEJAR

Tajos del Reyecillo. 25-2-2015

Participantes: Luis, Manolo, Antonio Usieto, Antonio Muñoz, Javier, Marta, Jesús
Distancia recorrida: 15,9 km
Desnivel acumulado: 860 m

Desayuno: En Cádiar. Pan mediano, seguro que hay sitios mejores. La única ventaja, estar al lado de la carretera.

Íbamos una pobre (en número) representación malagueña. Afortunadamente de Granada vinieron tres y ya fuimos siete los caminantes.
Salimos del aparcamiento de Bérchules hacia la plaza de la iglesia, a la plaza de Abastos y por la calle Real salimos al extremo norte del pueblo al comienzo de la senda local señalada como PR-A28 a la Junta de los Ríos. Va la senda llaneando o subiendo ligeramente entre huertas y antiguos cultivos de frambuesas y tomate cherry, que muestran la actividad agrícola del pueblo. Como curiosidad, el talud de la senda está sujeto con hileras de saúcos. A la derecha, abajo, el Río Grande de los Bérchules y más arriba la zona del Gandul por donde regresaremos y Cerro Gordo despeñándose literalmente al río. Al frente la loma de Enmedio vestida de encinas y sobre ella la blancura de la alta cordillera. Una muy bonita vista.
Un trozo de la senda ha sido convertido en carril para mejorar el acceso a las fincas, pero pronto vuelve otra vez la senda. Este era el camino de los Arrieros que desde Cádiar, Alcútar y Bérchules trajinaban con sus recuas al Marquesado, a Lanteira, cruzando la cordillera por el collado entre el cerro del Gallo y el peñón del Puerto. La senda sigue bastante llana, por encima de la Acequia Nueva, con los imponentes Tajos del Reyecillo a la derecha, mientras se acerca a la Junta de los Ríos. En la Junta se une el Río Chico al Grande, ambos de los Bérchules, y ambos con un buen chorro de agua que alimenta un bosque de sauces en su conjunción. Sobre ella, la llamada Fábrica de los Moros, un antiguo martinete donde se molía el mineral para hacer una primera separación de la ganga, aunque cabe dudar de este uso porque no se ven restos de ganga por ninguna parte.
Por encima de la Fábrica sigue la senda, empedrada, ascendiendo ahora, con los Tajos del Reyecillo cayendo al río, albergando un pinar de pino silvestre donde las rocas les deja crecer. Más adelante la senda se divide yendo la superior, el camino de los Arrieros, a Lanteira, mientras la nuestra llanea manteniendo la altura sobre el río, pasa por algunos cortijos derruidos y baja en apretados zigzags al cauce en la zona de la Umbría, con el cortijo homónimo sobre el río.
En el río paramos al Ángelus, con pasas, almendras, galletas varias y el pacharán de Antonio hecho con endrinas de Sierra Nevada. Un buen ratito con las límpidas aguas discurriendo a nuestros pies.
Sale la senda a la orilla izquierda y sube por la ladera izquierda entre el pinar, zigzagueando entre los tajos que caen al río. Desde la ladera derecha parecía que no podría haber paso en esos verticales tajos, pero sí, y con muy buen piso y muy bien trazado. En la umbría se conservaba aún algo de nieve, en muchos puntos helada. Ascendemos sobre los puntiagudos Tajos del Reyecillo. Miedo da nada más verlos de lejos. Por entonces teníamos un vendaval endemoniado que nos impedía habernos acercado un poco a los Tajos, y eso que el pinar nos protegía.
Pasamos por un manantialillo de agua ferruginosa y pronto llegamos al vivero donde guardaban la planta para la repoblación con su casita ya parcialmente hundida. Conforme ascendíamos íbamos ganando visión a la ladera derecha del río, llena de cortijillos y de antiguas labores. Salimos a un carril y pronto de él baja la senda hacia el aprisco y el cortijo Valdés, pero antes de bajar nos acercamos a la loma por la que desciende la enorme acequia de Mecina. Debajo de la pista la acequia vierte sus aguas a un área donde se filtra. Es una de las llamadas “simas” donde terminan las acequias de careo. Una curiosidad digna de ver, sobre todo cuando la acequia lleva agua.
Bajamos por una tría de máquina, tocamos el pinar y decidimos parar a comer porque al cortijo Valdés, nuestro siguiente objetivo, aún quedaba un trecho. Y qué decir del rato de la comida. Comenzamos por un aperitivo de gambas cocidas, cecina de León y chorizos de León y Aragón. Continuamos con ensalada de tomate y aguacate, tortilla de patata, filetillos empanados, albóndigas con tomate, sándwich de lechuga y queso… y quizá algo más que se escapa, regado con vino de Navarra, Ribera y Cariñana. Después una hermosa tabla de queso, un par de tipos de bombones y los orujos de rigor. Excelente comida y no menos excelente compañía, en un restaurante de hierba mullida, con buen sol y sin viento, con vistas a la multitud de parcelitas aún cultivadas en la ladera derecha por encima del pueblo.
Con trabajo nos levantamos para continuar la caminata descendiendo en dirección al aprisco, a cuya cerca llegamos, para ir por una sendita poco marcada en dirección sureste y bajar después al cortijo Valdés con su minúscula ermitita. En este cortijo se asentó la primera comunidad budista de la Alpujarra y quizá, cuando marchó esa comunidad, se erigió la ermitita a modo de exorcismo.
Llevábamos viendo Bérchules ahí cerca desde antes de la comida y Manolo advirtiendo que el recorrido era de esos que tienes el objetivo ahí cerca pero que después tardas horas en llegar. Y así fue. Del cortijo Valdés sale la senda a la escarrihuela de Bérchules. Preciosa escarrihuela que desciende casi verticalmente al Río Grande encima del área recreativa de Fuente Agrilla, a la altura de un antiguo molino. Sube luego la senda un tramo muy empinado hasta dar entrada al pueblo por la calle del Agua. Con ella llegamos a la plaza de Abastos en la que hicimos un alto para refrescarnos con unas cervecitas, naranjadas, coca colas, etc. antes de llegar a los coches.

Un ruta muy, muy bonita, cortita, digna de repetirse. Discutimos sobre si sería mejor hacerla al revés de hoy porque la luz sería mejor y evitaríamos el último empinado tramo. Otra cosa que tratamos es la dificultad de hacer estas rutas yendo y viniendo en el día, así que para la próxima vamos a probar a quedarnos una noche en algún pueblecillo de la zona e investigar si tienen algún tapeillo “gracioso”.


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INICIANDO LA RUTA EN BÉRCHULES
CONTEMPLANDO EL BARRANCO DEL RÍO GRANDE DESDE LA ERA
POR LA SENDA DEL RÍO GRANDE CON LOS TAJOS DEL REYECILLO A LA DERECHA
ANTONIO DANDO EXPLICACIONES DE LA ZONA
CRUZANDO EL RIO GRANDE PARA EL ÁNGELUS
POR EL BOSQUE DE PINOS SUBIENDO AL COLLADO DEL TEJAR
EN LA UMBRÍA LA NIEVE SE MANTIENE
ENCIMA DE LOS TAJOS DEL REYECILLO
DESDE LA ACEQUIA DE LA SIMA CON VISTAS A LA SIERRA DE GADOR Y MECINA BOMBARÓN
ENTRE LOS VINOS, CÁDIAR Y BÉRCHULES
PREPARANDO EL RESTAURANTE
BANCALES EN BÉRCHULES
JAVIER EN LOS TAJOS
LLEGANDO AL RÍO POR LA ESCARRIHUELA


lunes, 16 de febrero de 2015

Salida día 21 de Febrero: ARROYO DE LA MIEL - PUERTO DE LA ORZA - CIELO

Participantes:  9
 Paco Ponferrada, Paco Ruiz, Luci, Ricardo, Antonio de Fornes, Manuel de Nerja, Lucía, Miguel de Alhaurín  y Jesús
Distancia recorrida:
16 kilómetros
Desnivel de subida acumulado:
1.330 metros

Altura mínima: 490 metros (Carretera Río de la Miel)
Altura máxima: 1.590 metros  (Cerrro del Barranco del Pino )
Tipo de recorrido:
Circular

Desayuno en la gasolinera de Nerja. Pitufos con jamón cocido, con jamón y queso, con jamón… ya sólo quedan unos pocos de pan con aceite. El grupo evoluciona en sus costumbre culinarias.

Dar la bienvenida a Lucía, buena y esforzada caminante, ya sabes donde estamos. Y bienvenido también Miguel después de tanto tiempo; con dos perricos ya está bien, no cargues más.

El día se presentaba incierto por lluvia y viento. Por ello cambiamos la salida a Camarolos por Navachica. En el desayuno decidimos atacarlo por el arroyo de la Miel en vez de por el barranco de Cazadores.
Salimos de la confluencia de la carretera a los cortijos del Nacimiento con el carril al arroyo del Espartal, por la sendita que va por la loma. La senda atraviesa un incómodo lapiaz cubierto por un denso tapiz de romero, romero macho, y jaras blanca y negra, en el que se ha abierto una trocha bien marcada, llevando a la izquierda el valle del barranco Moreno, a la derecha el del arroyo del Espartal y al frente, el imponente cerro Cabeza del Caballo y la cresta de Pino Rayo.
La mañana estaba casi despejada, sin viento, con buena temperatura que nos obligó enseguida a quitarnos al menos una capa de abrigo; parecía que no se iban a cumplir las predicciones meteorológicas. Los primeros olivos anunciaron la zona del cortijo del Cornocalejo y a sus ruinas bajo la Cabeza del Caballo llegamos sudando. En la fuente encima de él nos refrescamos y pasamos un rato viendo los renacuajos ya bastante desarrollados. Reconfortados y descansados atacamos el duro repecho al puerto del Madroño donde cambiamos de dirección noroeste a noreste, por la cresta de Pino Rayo con la grata sorpresa de ver la senda a la Civila por Colmenarejos limpia y practicable.
Por la cresta teníamos a la izquierda el valle del Colmenarejos, a la derecha el del río de la Miel con la loma de las Cuadrillas y los Castillejos al este, mientras que al frente íbamos hacia la loma de Pino Rayo coronada por el cerrillo de los Pinillos. Dejamos la loma para entrar en la ladera derecha de la cañada del Espartal y por una sendita relativamente bien visible, ascendimos al puerto de la Orza. Al llegar al puerto cambiamos el solcito y la calma de la orientación sur por el viento endemoniado, el frío y las nubes de la cara norte, así que buscamos refugio en la cara sur para hacer el ángelus. La predicción meteorológica se cumplía allí. Con alguna protesta por los juguetones perricos de Miguel tomamos los acostumbrados dulces y el vinillo dulce de Ricardo. Salió perjudicado Manuel porque la perra blanca le tiró el vino encima del brazo.
Visto lo que nos esperaba decidimos olvidarnos del Navachica e ir un rato al norte, en dirección a Navachica para llegar sólo a unir con la senda que sube de Peña Escrita y regresar por el Cielo. Así lo hicimos y nos internamos en la nieve y el frío del puerto de la Orza luchando con el vendaval. Por la ladera noroeste del cerro del Barranco del Pino remontamos buscando la sendita de las crestas oculta por la nieve. Para agravar la situación comenzó a llegar la niebla con algunas gotas que herían la cara lanzadas por el enorme vendaval. Estábamos a 3ºC y con esa perspectiva de tiempo horroroso decidimos darnos la vuelta sin llegar a bajar al Puerto de Arriba.
Para evitar el viento volvimos ahora por la cara sureste del cerro del Barranco del Pino con la sorpresa de que había traza de senda al puerto de la Orza y también por el sureste dimos la vuelta al cerrillo de los Pinos con senda bien marcada. Por la zona quemada, evitando la nieve, bajamos al collado de la Mina Herrera por la ladera de los cerros de los Pinillos y de los Piornos, entre los cuales entramos cuando venimos de Lomas Llanas. Rodeamos por el sureste el cerro de la Mina de Herrera para llegar al Cielo y estar en él el tiempo justo de hacernos la foto pues estábamos deseando dejar la cresta, el frío y sobre todo, el endemoniado viento.
Dejamos la senda a la Civila por la del Cornocalejo y con ella bajamos a la fuente de Colmenarejos con su secuencia de pilitas unidas y abrevadero. Allí almorzamos. Fue el día de las tortillas: de atún, de patata, de espárragos, de espinacas… Salieron también ensaladas cateta y de tomate, y unas acelgas. Total, un menú vegetariano sin proponérnoslo.

Por la trocha abierta entre las jaras pringosas atravesamos la cañada del Madroño y subimos a la cresta de Pino Rayo. Desechamos subir a la Cabeza del Caballo porque era tarde y bajamos a los olivares del Cornocalejo. Por debajo de ellos parte una senda a la izquierda, noreste, que decidimos explorar. La senda va con un piso estupendo a los impresionantes tajos del Agujero de Gonzalo, zigzaguea por el arroyo del Espartal y desemboca en el principio del carril donde habíamos dejado los coches. Presumimos que éste sería el camino para subir al cortijo Cornocalejo y no la senda del lapiaz porque tiene mucho mejor piso para caballerías. Además los tajos del Agujero de Gonzalo merecen una visita.

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POR LA SENDA DE SUBIDA AL CORTIJO DE CORNOCALEJO
POR LA CRESTA DE PINO RAYO
POR LA CARA NOROESTE DEL CERRO DEL BARRANCO DEL PINO

LLEGANDO AL PICO DEL CIELO
LUCÍA, NUEVA COMPAÑERA DE RUTAS, EN LA CIMA DEL CIELO
EN LA CIMA DEL CIELO
INICIANDO LA NUEVA SENDA HACIA CORNOCALEJO POR LA CARA SUR DEL CIELO
PREPARANDO EL RESTAURANTE AL LADO DEL ABREVADERO
LOS VINOS
CAMINANDO POR LA SENDA LIMPIA DE JARA
TOMANDO EL SOL