lunes, 20 de octubre de 2014

SALIDA 25 DE OCTUBRE: SIERRA NEVADA, CAÑAR - ACEQUIA DE BARJAS

Saldremos de Cañar para caminar entre los robles a ver si el otoño ha empezado a colorear las hojas.
Salida de la plaza de la Axarquía a los 7 h.
Desayuno en Orgiva, a las 8,15 h. en el hotel del cruce de Lanjarón, al lado de la gasolinera.

miércoles, 15 de octubre de 2014

SALIDA 18 OCTUBRE: RECOGIDA DE SETAS POR LA ALCAUCA

De setas por la Alcauca. 18-11-14

Participantes: Cayetano, Ana, Paco Ponferrada y Pilar, Paco Zambrana, David, Paco Ruiz, Fali y Mariela, Luci, Ricardo, Manuel de Nerja, Enrique y Jesús

Desayuno en el Cruce.

Dar la bienvenida a Cayetano que llevaba años sin dejarse caer por estos montes. Ojalá continúe saliendo con regularidad, con o sin perra.

Los días de búsqueda de setas son días en los que tentamos la suerte: puede haber o no. Ayer, antes de llegar a la Alcauca, en el mismo carril de acceso, ya habíamos recogido suficientes macrolepiotas como para preparar un buen almuerzo. El día prometía.
Nos desperdigamos por los pinares y siguieron apareciendo macrolepiotas aquí y allá, sin exceso pero en suficiente cantidad como para seguir buscando. Y casi exclusivamente macrolepiotas, con unos pocos champiñones y 4 ó 5 setas de cardo. Ni un níscalo, ni un pie azul, nada. Para compensar esa falta localizamos unos endrinos con unos hermosos frutos recogidos con fruición para preparar pacharán. Los caminantes somos gente esforzada e igual que colaboramos en la recolección de las endrinas nos ofrecemos a colaborar en la degustación y consumo del pacharán.
Ya vimos que los endrinos eran un poco especiales por su altura y por el tamaño de hojas y frutos. Bueno, pues han resultado ser Prunus insitia, endrino mayor, un arbolillo raro en Andalucía y que seguramente no hemos visto en otros sitios.
Nos trasladamos al alcornocal por ver si había champiñones. Nada, bueno 4 ó 5 debajo de un par de encinas. Hubiéramos caminado más por el alcornocal si no hubiera sido porque había una partida de caza y no quisimos discutir con gente que llevaba en la mano una escopeta. Aún hicimos dar la vuelta a Enrique con su todo terreno para ir a la zona de encinar de principio del carril, pero esa zona estaba vallada y con ovejas pastando. Desistimos pues de buscar más y regresamos al área recreativa de la Alcauca donde ya el personal había cogido una mesa a la sombra de los escuálidos nogales.
Poco más tarde de la una ya estaba Fali con el infiernillo en marcha y la sartén sobre él preparando una generosa ración de macrolepiotas a la que siguieron otra ración con queso y la tercera con vino. Para finalizar los champiñones. Riquísimas nos supieron todas. Y entre tanto venga a sacar viandas de las mochilas, tortillas, chacina, banderillas, guisantes, carne con tomate, pastel de atún… y muchas otras que no recuerdo, terminando con unos callos muy ricos y calentitos. Después postres, tés, colutorios… y mucha charla.
Señalar que aparecieron también un par de Boletus calopus con la carne azuleando mucho en cuanto se cortaba, amargos, incomestibles, y un ejemplar de Boletus aereus excelente.

SUBIENDO A BUSCAR LAS SETAS

CUSTODIANDO LAS MACROLEPIOTAS
EN EL BALCÓN DE LUCI
LA COSECHA
COLECCIÓN DE VINOS
EL COCINERO
ESTUDIANDO LAS SETAS
LA COCINERA
LA SIESTA
LAS CESTAS
PRUNUS INSITIA. ENDRINO MAYOR

martes, 14 de octubre de 2014

MIERCOLES 15 OCTUBRE: SUBIDA AL LUCERO POR EL COLLADO DE LOS HORNILLOS

El Lucero desde el puerto del Collado, 15 de octubre de 2014

Participantes: Manuel, Luis, Quirri, Antonio y Jesús
Distancia recorrida: 21,5 km
Desnivel acumulado: 1520 m

Desayuno en La Caleta. Mollete regularcillo
Dar la bienvenida a Quirri que después de tantos años se ha decidido a salir con nosotros. Ojalá le duren mucho las ganas.

Desde el Portichuelo entramos en el monte quemado por el incendio de principios de julio de este año. Ninguno habíamos estado después de él y nos quedamos sorprendidos por la rapidez con que están actuando: ya está toda la vegetación quemada recogida y las laderas aparecen limpias. Deseamos que a la labor de recogida siga la de repoblación con la misma rapidez.

Salimos del Collado por el cortafuegos para evitar los zigzagueos del carril, con vistas continuas hacia el monte quemado y hacia Cómpeta. ¡Qué pena da ver el monte así! Menos mal que fue una superficie pequeña y pronto el camino nos metió en la vegetación acostumbrada de la Almijara.
Llevando a Quirri los pájaros cobran importancia y gracias a él vimos pinzones, escribanos montesinos, herrerillos, piquituertos… etc, y también una culebra de herradura, joven aún pero ya bastante larga.
En el Puerto Cavila dejamos el carril y tomamos la bonita senda utilizada por los arrieros desde Cómpeta al puerto de Cómpeta. Pasamos por el ventorrillo de María y por debajo de Cerro Atalaya y la loma de Charambuscas llegamos al cortijo de los Pradillos donde siempre paramos un poco.
Después de la venta de Cándido empalmamos con la vereda de Torrox al puerto de Cómpeta que tomamos a la derecha, pasamos el puerto de las Flores, tomamos la senda al collado de los Hornillos y después de su larga subida tomamos el Ángelus en el collado. Por el barranco Zarzadillo accedimos a Puerto Llano siguiendo el cauce del barranco y de allí al Lucero que nos recibió y despidió con niebla. En la hondonada delimitada por el cerro de la Mota y el Tajo del Sombrero buscamos acomodo al abrigo de unas sabinas para almorzar con tranquilidad. Tener un jefe de sala como Antonio ayuda a organizar las viandas y a que haya un poco de orden y concierto en el excelente y variado almuerzo. Almuerzo fresquito a 11,5ºC, preludio del cercano otoño.
Por la cantera de mármol subimos al puerto de Cómpeta y por Puerto Blanquillo volvimos a la vereda de los arrieros y al puerto del Collado.

ENLACE PARA VER LA RUTA EN WIKILOC


LA ZONA QUEMADA DE CÓMPETA
EN LA VENTA DE LOS PRADILLOS
CULEBRA DE HERRADURA
ÁNGELUS EN EL COLLADO DE LOS HORNILLOS
LA SENDA HACIA EL BARRANCO DE ZARZADILLO
SUBIENDO AL LUCERO ENTRE LA NIEBLA
LOS CINCO MAGNÍFICOS EN LA CIMA DEL LUCERO
POR EL PUERTO LLANO
LOS VINOS
EL PIQUITUERTO
EL RETORNO CON LA SIERRA DE LA ALMIJARA AL FONDO

domingo, 5 de octubre de 2014

Salida 11 de Octubre: Sª de las Nieves - Pinsapares de Yunquera

Por los pinsapares de Yunquera. 11 de octubre de 2014

Participantes: Ana, Luis, Paco y Pilar, Lola Valle, Lola Díaz, Miguel González, Manuel de Rincón, Nuria, David, Manuel de Nerja, Luci, Jesús

Distancia recorrida y desnivel acumulado: Hubo algunas interferencias telúricas y los GPS no funcionaron.
 (12 km y 780 m de desnivel)
Desayuno: Los consabidos molletes en el bar de Mari Carmen con aceite, y mantecas blanca y colorá.

Algo debió pasar en Rincón para que sus habitantes huyeran de sus domicilios como las ratas en el cuento del Flautista de Hamelin, porque de otra manera no se explica que todos los caminantes rinconeros salieran el mismo día. Recibimos con mucho gusto a nuestra visitante Nuria, fruto de una nueva amistad por tierras islandesas, y a los antiguos compañeros de caminatas Miguel, David y Manuel; éste es vuestro grupo  y, como siempre, os retomamos con los brazos abiertos.

Se había sugerido salir del puerto del Caucón si se podía entrar al Parque con los coches y como la cancela estaba abierta para el Caucón que fuimos.
Comenzamos la caminata con una mañana esplendorosa, luminosa, con la tierra cargadita de humedad, con girones de niebla prendidos aquí y allá en los pinsapos, con ese frescor matutino que invita a caminar…excelente. Bajamos a la cañada de Juañisclo Huelma, entramos en el pinsapar, cruzamos el arroyo Zarzalones y paramos en el mirador de la Era de los Gamones. Nos reagrupamos, nos hicimos las consiguientes fotos y continuamos al Tajo de la Caína. En el Tajo ya vimos que el día estaba más de excursión dominguera que de caminata vinotequera. Y con esa idea iniciamos la subida a la cresta, tranquila, disfrutando de las vistas, con fotos continuas, y con esa animada charla en corrillos más o menos aislados que se da cuando se va en grupo numeroso.
En la cañada de la Perra hay algunos de los grandes pinsapos agonizando. Da pena verlos así, en la última etapa de su larga vida, pinsapos que habrán visto pastorear, carbonear, recoger esparto…todo actividades ya olvidadas y que hasta ahora nos daban con gusto la bienvenida a los caminantes.
Más de las 12 tomamos el Ángelus a la sombra de los grandes quejigos de la cañada y salimos a la cresta por el puerto de la Perra. En la cresta nuevo reagrupamiento, con viento fresquito, y decisión de ir hacia Enamorados porque parte del personal quería volver temprano. El viento fue incrementando su potencia y por Enamorados era ya vendaval frío que hizo sacar los cortavientos de las mochilas mientras las nubes se iban haciendo más densas. En esas condiciones había que buscar refugio para el almuerzo. En la cañada del Saucillo ya protegidos del viento, Manuel nos buscó acomodo bajo un peñasco y allí echamos el buen rato de costumbre compartiendo comida y bebida, en animada charla, con algunos chascarrillos y chistecillos que nos hicieron reír de buena gana. Había tiempo incluso de siesta, pero ni Lola la descabezó porque el vientecillo seguía y la temperatura bajó de lo lindo.

Así pues lo que apetecía era ponerse a caminar para entrar en calor. Bajamos al Llano de la Casa y por la cañada y fuente de Juañisclo Huelma volvimos a los coches con una tarde otoñal, nublada, ventosa y fría, completamente distinta a la veraniega mañana con la que habíamos comenzado en este mismo lugar.

INICIANDO LA MARCHA POR ENTRE LOS PINSAPOS
EL GRUPO (mas el fotógrafo) EN EL PRIMER MIRADOR
PACO Y NURIA SOBRE EL ABISMO
EN EL PINSAPO CANDELABRO
ESPERANDO EL ÁNGELUS
CON EL TORRECILLA AL FONDO
BAJANDO DE ENAMORADOS
LA COLECCION DE VINOS

LOS COMENSALES DISPUESTOS A BEBERSE EL VINO
DE REGRESO AL CAUCÓN




sábado, 4 de octubre de 2014

MIERCOLES 8 DE OCTUBRE: GUÁJAR FONDÓN - CUERDA DE LA SIERRA

Sierra de los Guájares II, 8 de octubre de 2014

Participantes: Manuel, Luis, Juan, María Victoria, Antonio y Jesús
Distancia recorrida: 24 km.
Desnivel acumulado: 1.070 m.

Desayuno en la gasolinera de Nerja.
Dar la bienvenida a María Victoria, Juan y Antonio que por diversas circunstancias no habían comenzado aún la temporada.

El objetivo era recorrer la parte oriental de la sierra de los Guájares. Para ello aparcamos en Guájar Fondón, en la plazuela que para el autobús donde hay una hermosa fuente vertiendo agua continuamente por sus dos caños, señalada como de agua no potable y al lado una birriosa pileta con un grifo que parece que esa sí, esa es potable. Llenamos la botella en la tradicional, naturalmente, prefiriendo el agua sin cloro a la clorada.
Manuel y Jesús habían preparado la ruta. Sabían que había unos cuantos tramos que podían ser problemáticos porque en ningún sitio aparecía por ellos senda ni traza alguna, pero nada dijeron y el grupo se encaminó alegremente a la sierra con el espíritu de aventura que preside al esforzado grupo de los jubilados.
La idea era buscar una sendita que habíamos visto el miércoles anterior que subía a un olivar y por el olivar a unos almendros que coronaban la cresta de la sierra. La sendita nacía bastante arriba, la buscamos y la encontramos. Tenía un principio dificultoso por los matorrales que cubrían la húmeda cañada donde empezaba, pero eran sólo 100 m y los sobrepasamos bien. Bajamos al barranco y subimos al olivar hollando esa senda, marcada pero sin uso desde hacía tiempo.
En el olivar avanzamos hacia un cortijo, se nos interpuso un carrilillo que seguimos hasta que se terminó sin salir a ninguna parte, volvimos sobre nuestros pasos y por el olivar subimos al cortijo.
Desde el cortijo ya no pintaban los mapas senda alguna, pero por olivos y almendros fuimos ascendiendo bien…hasta que el almendral dejó de estar cultivado y las aulagas sustituyeron a los surcos compitiendo con los almendros en altura. Allá que nos metimos por el aulagal con la dificultad añadida de salvar unos balates de más de dos metros. Llevaríamos más de media hora luchando con las aulagas y los balates cuando, hartos y con un consenso sólo parcial, decidimos dar la vuelta. Pero hete aquí que en el descenso vimos un bancal con algo menos de aulagas. Pensamos que si seguíamos por él en dirección oeste alcanzaríamos la ladera sureste de la cañada que parecía tener menos maleza. Y bancal adelante fuimos sorteando aulagas a las que se unió un manto de lastón a la rodilla muy útil para ocultar altibajos y agujeros del terreno y propiciar caídas. En la ladera sureste continuamos la lucha contra la maleza y los balates y por fin, alcanzamos la ansiada cresta donde nos sentamos exhaustos a la sombra de unos hermosos pinos a celebrar el Ángelus casi a la una.
Por la cresta va una senda que nos parecía una autopista, amplia, bien trazada, con enormes jorfes para sujetarla donde hacía falta, con miradores hacia el sur y al norte, con unas vistas extraordinarias, con vientecillo fresco…no se podía pedir más. La senda continuó un buen trecho por la cresta, como habíamos visto en los mapas, hasta que comenzaba a bajar al sur. Más Jesús que Manuel, había pensado continuar por la cresta ya sin senda, y Antonio se metía ya por ella, hasta que los gritos del resto del grupo lo detuvieron y volvió. Después del horrible trecho del aulagal hasta a los esforzados jubilados les faltaba ánimo para meterse en otra larga aventura.
Descendimos por la cuidada senda al esperado carril, Luis buscó un excelente restaurante a la sombra de los pinos y allí descansamos y nos saciamos.
El carril nos transportó a un puertecillo e iniciamos la andadura al norte hacia Fondón. Sabíamos que el carril se terminaba y se terminó. Quedaba un corto trecho para empalmar con otro carril que, este sí, ya llegaba a Fondón, pero ese “corto trecho” estaba de nuevo convertido en un aulagal. Nos metimos en él cansados, sin agua…y al poco rato desistimos. Buscamos una trochilla que pensamos nos llevaría a donde queríamos aunque pronto vimos que iba a un cortijo cultivado con dirección opuesta a la nuestra. Teníamos pues dos opciones, volver al aulagal y continuar al cortijo cultivado, cruzar el río de la Toba, salir a la carretera y regresar a Fondón por ella con 5 ó 6 km más. Decidimos aceptar esto último porque al menos por ahí se podía caminar, así que bajamos, subimos, salimos a la carretera y después de más de 6 km de inacabable asfalto llegamos a Fondón, anocheciendo, todos pensando en meter la cabeza debajo del chorro de la fuente y saciarnos de agua.
Para compensar la sed pasada preguntamos por el bar, nos sentamos en su linda terraza, Loli nos sirvió unas enormes jarras de cerveza con habas y gambitas fritas, y la luna apareció grande, redonda, deslumbrante, haciendo más idílica aún esa deliciosa terraza. De ella salimos contentos y ya casi sin acordarnos de los brazos y piernas llenos de arañazos.
Como resumen, la parte oriental de la sierra de los Guájares hay que recorrerla subiendo por un sitio que ya conocemos, disfrutar de la cresta y volver por donde lo hicimos teniendo de antemano un coche en la carretera cerca de la Bernardilla y otro en Fondón.


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CARAS ALEGRES AL EMPEZAR LA RUTA
POR LA SENDA HACIA EL BARRANCO
LLEGANDO AL CORTIJO
LUCHANDO CON LAS AULAGAS
CONTINUAMOS LA LUCHA
EN EL MIRADOR CON VISTAS A MOLVIZAR Y SALOBREÑA
SENDA HACIA EL VALLE DE MOLVIZAR
VENTANA HACIA LOS GUÁJARES
DE NUEVO LUCHANDO CON LAS AULAGAS
EL CORTIJO DEL CAÑUELO
GUÁJARES FONDON Y FARAGÜIT DESDE LA CARRETERA, FALTABAN 6 KM DE ASFALTO, PERO SIN AULAGAS


lunes, 29 de septiembre de 2014

Salida 4 de Octubre: Sierra Cabrilla o Blanquilla


Participantes:  8
 Jesús, Manuel D., Ana, Luci, Luis, Paco P., Pilar y Jerónimo
Distancia recorrida:
18 kilómetros
Desnivel de subida acumulado:
Unos 1.200 metros
Altura mínima: 430 metros (Casarabonela)
Altura máxima: 1.503 metros (Vértice Sierra Blanquilla)
Tipo de recorrido:
Tramo circular y tramo de ida y vuelta.

Desayuno en la panadería-pastelería de Casarabonela. Bien. Pan muy poco cocido para el almuerzo. Muchas gracias a Paco que tuvo el detalle de invitarnos aunque el San Francisco de ese día no era el suyo. El personal, siempre tan desprendido, diciéndole a Paco que si había siete San Franciscos, pues que nos invitara en los siete.

Nos pusimos en marcha a buena hora, en una mañana serena, clara, calurosa y sobre todo con mucha humedad. Así que, en seguida, con las primeras cuestas, nos caía por cada pelo un chorro. Había llovido bien y la tierra estaba mullida, empapada, lista para comenzar a reverdecer el monte después de la canícula veraniega. Daba gusto caminar por esa tierra preñada de vida.

Pasamos los llanos Cristóbal y de la Morena y subimos por el valle del Hornajo hasta la fuente homónima que no se había enterado aún de las lluvias y seguía seca, como en verano. De la fuente a la pista y luego al puerto de la Madera. La umbría de la Sierra Prieta nos bridó su frescura y sus arces para que hiciéramos el Ángelus y, por primera vez, dejamos bajo los arces la bebida y la comida al cargo de Pilar para proseguir ligeros de equipaje hacia la Blanquilla.

La senda en el cercado de los pinsapos estaba limpia y nos evitó los consabidos pinchazos de las aulagas. En el collado Cabrilla nos dividimos, los jóvenes atacaron la Blanquilla por la senda tradicional y los jubilados, esforzados como siempre, exploraron la cresta entre el collado y el comienzo de la Sierra Blanquilla. Se puede recomendar la cresta para subir y la senda para bajar porque en la cresta hay algún paso que requiere de las manos, por eso mejor tomarla subiendo, y así se evita ir dos veces por la empinada y resbalosa senda.

La Blanquilla nos recibió con un manto de fina hierba, verde, lustrosa, cargadita de humedad, en esas dolinas que suavizan el áspero lapiaz, y por doquier el azafrán silvestre con sus tépalos de color variable, entre el malva y el casi blanco, adornando el blanco pedregal. Inmejorable recibimiento el de la Blanquilla. Faltaron las setas pero a cambio nos ofreció la amarilla Sternbergia,  una planta muy rara según la Flora de Andalucía Oriental.

Vueltos sobre nuestros pasos llegamos al restaurante de los Arces donde nos esperaba Pilar ya con las mesas reservadas para el almuerzo. Opíparo almuerzo, como de costumbre, con langostinos, chorizo picantito, cecina y soja a modo de aperitivo, empanadillas, pisto, escalibada y tortilla de atún como entrantes y para finalizar, carnes bien aderezadas. De postre, mango excelente y fresquito y brownie con sorpresa. Para beber cervecitas heladas y vinos del Bierzo, Navarra y Ribera, terminando con orujos varios y té. No queda más remedio que recomendar el restaurante y acordarnos de él para otras ocasiones.

Como terminamos temprano la caminata aún tuvimos tiempo de visitar el Jardín Botánico de los Cactus y Suculentas. Muy bonito, con una variedad enorme, pero enseñado por un “paisano” que no tenía ganas de hablar y se limitó a abrir y cerrar la puerta del invernadero.

Unas cervecitas y refrescos en modo autoservicio…y a casa.
 
Mapa de la ruta
 
Poniendo en marcha el GPS en las calles de Casarabonela
 
Subiendo por el Valle del Hornajo
 
Cerca ya del carril
 
Pasado el Puerto de la Madera
 
Subiendo la Sª Cabrilla con Sierra Prieta al fondo
 
Entre hierba y lapiaz
 
En el vértice (1.501m)
 
Que no es el punto más alto, hacia el norte una pequeña elevación está a 1.503 m
 
Sternbergia colchiciflora - Azafrán amarillo 
 
Crocus serotinus - Azafrán serrano
 
Por las alturas
 
Scilla autumnalis
 
Reponiendo líquidos
 
En el Jardín Botánico de Cactus y Suculentas de Casarabonela
 
En el invernadero