lunes, 19 de septiembre de 2016

jueves, 15 de septiembre de 2016

Sábado, 17 de septiembre: Río Higuerón

Participantes: Pili, Jesús R., Paco Ponferrada, Jerónimo, Manolo de Nerja, Enrique, Manuel de Rincón, Paco Ruiz, Ricardo y Jesús.
Distancia recorrida: 16,7 km
Desnivel acumulado: 500 m

Desayuno: Gasolinera de Nerja, con la sorpresa de encontrarnos a Fali y a un amigo suyo que iban a fotografiar cabras a cerro Caleta. Un gustazo volver a ver a Fali.

Aparcamos en Frigiliana y bajamos al río por la sendita mal marcada de la ladera derecha del Higuerón. Los que llevábamos varios años sin pisar el Higuerón tuvimos la sorpresa de ver la alberca del Batán completamente vallada con una valla metálica de confianza. Imposible ya aprovechar la alberca para darnos el último refresco antes de Frigiliana. Se entiende que el ayuntamiento o la comunidad de regantes no quieren responsabilidades de posibles accidentes. En el Pinarillo otra sorpresa porque han quitado las casetillas de duchas y servicios dejando sólo una fuente con dos buenos chorros de agua.
El grupo caminaba a buen paso por el pedregal del cauce del río de modo que los buscadores de plantas por los tajos nos quedábamos continuamente atrás. Hay un vallado ya antiguo en uno de esos tajos donde apreciamos Pseudoescabiosa grossi, Teucrium rotundifolium y un tipo de Sarcocapnos. La razón del cercado será por el Sarcocapnos porque las otras dos se ven con frecuencia en muchos tajos.
Por encima del azud de Lízar ya el agua es continua y en ese primer cahorro húmedo hay que remojarse los pies se quiera o no. En ese cahorro había un tubo de hierro a modo de caño de fuente saliendo de la ladera izquierda. Ya no está. Y de las paredes rezumaba menos agua que otras veces, quizá por ser final del verano en un año especialmente seco. Esta zona es especialmente agradable porque el fondo del río no tiene altibajos dignos de mención y las orillas que no son roca están cubiertas de hierba verde.
Posteriormente el cauce se amplía y se seca hasta llegar al agua del cahorro de Pichirri. El cahorro también ha cambiado. La primera barrera de piedra que había es ahora un escalón fácil de salvar y lo mismo pasa con las cascadas sucesivas hasta la última; todas se salvan con relativa facilidad bien con la ayuda de un tronco, bien con las cuerdas y piedras pegadas a la roca. Al inicio del cahorro hicimos el Ángelus, dando así tiempo para recuperar a Ricardo que se había rezagado. Después, unos llegaron hasta la cascada final y otros nos quedamos junto a la cuerda de la segunda cascada. Una vez reunidos de nuevo nos parecía temprano para iniciar el regreso y decidimos remontar el río por la senda que circunvala el cahorro de Pichirri. Ascendimos el empinado repecho por la estropeada senda que nos saca del río y luego nos solazamos con las bonitas vistas de tajos y cahorro a nuestros pies. Una vez en el río nos acercamos, descendiendo, a la parte alta de la cascada final. Abajo estaban cinco jóvenes que habían llegado al cahorro cuando nosotros lo abandonábamos. Atadas a las adelfas estaban los dos curdas que cuelgan cascada abajo y que sirven para bajar, no para subir porque habría que izarse a pulso. Hay además unas clavijas en las cuales atar cuerdas para hacer el descenso rapelando.
Cuando ya dejábamos la parte alta de la cascada para continuar río arriba nos enteramos que Pura, la mujer de Pedro Aguilar, había muerto. No nos sorprendió pues esperábamos que ocurriera un día u otro, pero sí nos quedamos consternados porque todos apreciamos mucho a Pedro. Cambio de planes porque algunos queríamos llegar esa tarde-noche al tanatorio. Regresamos por la senda sobre los cahorros y buscamos una sombra para comer al lado del río.
Y empezó la romería. Al menos tres grupos, uno de más de 20 personas, llegaron a los cahorros. Se ve que el personal no madruga y que los cahorros del Higuerón se han hecho famosos.
Tratando de permanecer al margen del gentío vaciamos las mochilas y comenzamos el ritual de la comida. ¡Cuatro botellas de vino, nada menos, salieron! aparte de las cervezas. Tuvimos la ensalada de Jerónimo, tomates del huerto de Ricardo, otra ensalada de arroz, tortillas variadas, bonito con fritada, pollo “pera”, carne con tomate, quesos…Un ágape como los que acostumbramos. Y bien regado. Agradecer a Ricardo que cargara con un melón de su huerta, aunque dejara que desear. Tuvimos además mango, tés y orujos varios.
En el regreso casi no paramos. Unos se adelantaron, nos reunimos en el Pinarillo y de allí a Frigiliana donde, como era temprano, nos tomamos un refresco.
 
La luz de la mañana se filtra entre los pinos
 
El cigarrón escondido que Paco vio
 
Teucrium rotundifolium
 
Avanzando entre bloques de piedra
 
Aunque no apetece, no queda más remedio que mojarse un poco
 
Equilibrio
 
El fotógrafo fotografiado
 
Superando obstáculos
 
Llegando a la parte más estrecha y bonita
 
Ayudando a subir la primera cuerda
 
Último obstáculo antes de la cascada final
 
La fuerza del agua
 
A darse la vuelta
 
Chorrera
 
Bajando la segunda cuerda
 
Siempre es bueno tener a mano una mano amiga
 
Matrix
 
Vistas al Lucero
 
y al Cisne
 
Desde arriba, el río se despeña hacia el cahorro de Pichirri
 
En la zona alta del Higuerón
 
Pináculos rocosos delante del Cisne
 
Calopteryx haemorrhoidalis - Caballito del diablo
 
 
Erica terminalis
 

martes, 6 de septiembre de 2016

Sábado 10 de septiembre: Río Cebollón


Participantes: Pili, Paco Ponferrada, Jesús R, Jerónimo, Paco Zambrana, Paco Ruiz, Luci, Ricardo, Manuel de Rincón y Jesús
 
Distancia recorrida: Unos 20 km, algo más de 21 con el IVA en el GPS de Manuel.

Desnivel: 330 m

Desayuno: Churrería de la Plaza de Abajo en Alhama. Buenos churros y tostadas a buen precio. Mucha gente desayunando porque era feria en Alhama.

Aunque no ha sido la afluencia masiva de otros principios de temporada, no estuvo mal. Diez aguerridos caminantes nos dispusimos a lidiar con el Cebollón
Habíamos estado en este río en julio, pero el calor continúa ahora a principios de septiembre, por lo que fue muy bien elegida la caminata del Cebollón para estrenar la temporada.
Dejamos los coches al lado del Cacín y en cuanto llegamos al puentecillo sobre el Cebollón entramos en él. La mañana era fresquita y el agua del río en este primer contacto nos supo demasiado fría; continuamos por él con la esperanza y certeza de que pronto los pies y piernas se acostumbrarían.
Por encima del primer azud salimos a la pista todos menos Jerónimo que continuó por el río hasta las Parideras. Lo esperamos un buen rato en los Tajos del Cebollón, donde apareció junto con un grupo de granadinos que se quedaron duchándose en el cercano dique. A decir de Jerónimo, se le hizo largo el trayecto a las Parideras, nunca llegaba a ellas.
Por encima de Tajo Caído, nueva división, unos por la senda y otros por el cauce del río. El grupo de la senda esperó al del río poco más adelante del desvío a la Solana de Marcelino, quizá ya demasiado tarde, y los del río hicieron el Ángelus por su cuenta y los de la senda también mientras esperaban. Ya reunido el grupo seguimos sin separarnos por las pozas Romanza, hasta la cascada del puente de la Monticana donde nos bañamos. Muy poco rato porque el agua estaba congelada. Sólo Jesús R aguantó el frío más tiempo. Cosas de la vitalidad de la juventud.
Al lado de la cascada almorzamos con ensalada, tomate del huerto de Ricardo, tortillas varias, habas, pulpo con pisto, carnes de cerdo y de pollo… La pausa veraniega no había disminuido la afición culinaria del grupo. Cervezas, vinos de Garnacha y de Prieto Picudo y tés con pastitas de Alhama. Apenas podíamos levantarnos después del ágape.
Al regreso ya fue todo el grupo unido con los habituales retrasos fotográficos de Jerónimo. Ducha en la presa y a los coches.
El Cebollón nunca defrauda. Lleva al final de la sequía veraniega tanta agua como en junio: la justa para caminar por el cauce mojándonos las piernas. Su cauce sombreado por pinos, sauces, arces y algún serbal, la homogeneidad del piso bajo el agua, las orillas con fresca hierba…, siempre es una delicia. Tuvimos además la suerte de ver algunas truchillas con su alegre colorido, irisado por el agua, girando en torno a las piernas de alguna afortunada. Y a Jerónimo, que no se le pasa nada, tampoco se le fue la oportunidad de ver a una culebra atrapando la cola de una trucha.
Día excelente. ¿Tenemos alguno malo?

Estratos junto al río
 
De la presa hacia arriba
 
Unos deciden tirar por la senda; otros, por el río
 
Gymkana acuática
 
Aunque menos profundo que años atrás, aún hay zonas que supera rodillas, cintura o cabeza.
 
El río se estrecha y aparecen las pozas más bonitas
 
Poza del Arroyo de las Culebras
 
 Con las piernas frescas y a la sombra de los pinos

Bajo la cascada del Pte. de la Monticana
 
De vuelta
 
Grupo junto a una chorrera
 
Pasando junto a una de las pozas más profundas
 
Un paso algo complicadillo
 
Poza
 
La culebra viperina tiene pillada por la cola a una trucha arco-iris
 
Último remojón en el travertino que se ha formado en la cascada de la presa
 

martes, 30 de agosto de 2016

Montenegro - Dubrovnik: 18-29 agosto 2016

 18 y 19 de agosto: La costa montenegrina: Kotor y Budva
 
 
En el aeropuerto de Dubrovnik nos esperan Mirko (nuestro guía) y Stefan para llevarnos hacia Montenegro. En la frontera, (menos mal que era para salir de Montenegro y nosotros íbamos p'adentro). Stefan, curtido en estas lides del paso transfronterizo, nos lo gestiona en unos minutos y cruzamos sin problema.
Ya en Montenegro y para inaugurar la ruta gastronómica (tan importante o más que la otra) parada en un restaurante en el camino para disfrutar de una   peka de cordero, chivo y ternera.
 
Tuđe nećemo, svoje ne damo.
 
Por la tarde, visita cultural por Kotor acompañados por Nada (pronunciado Naaada).

Torre del Reloj en la Plaza Oruzja
 
Por la mañana, bien tempranito, todos con nuestros
 
 
nos vamos para Budva, en compañía de Nicolás
 
La parte antigua y amurallada de la ciudad de Budva desde una de sus playas.
 
Después de comer y de echar unos bailecitos al ritmo de un músico callejero, nos volvemos a Kotor.
Tras la siesta, y con la fresquita
subida a las murallas y fortaleza, para contemplar unas vistas de la ciudad y la bahía espectaculares.

Murallas de Kotor junto al foso.

Vamos por el tropicientos veintiocho, 29, 30, 31, 32...  de los 1.322 escalones.

Atardecer en las murallas del Castillo de Sveti Ivan (S. Juan, S. Giovanni, Saint John, S. Johannes) De Nada.

Vistas de Kotor y de parte de la bahía

Kotor la nuit
 
A la mañana siguiente, nos espera Stefan para llevarnos hasta Žabljak, en el noroeste del país, a solo 164 km de distancia, pero a tres horas de autobús por carreteras de buen piso pero de solo dos carriles y con muchas curvas. Por el camino, algún que otro mareo y un perro con malas pulgas.
Las montañas de Parque Nacional Durmitor nos aguardan.
 
20 de agosto, por la tarde: Žabljak - Crno Jezero
 
Tras realizar el ckeck-in en el hotel Gorske oči (Ojos de la montaña) de Žabljak, nos disponemos a hacer nuestra primera rutita: Una vuelta al Crno Jezero (Lago Negro), un lago formado por dos, que en verano están separados y en invierno y primavera se unen.

Llegada al Crno Jezero

Dando la vuelta al segundo de los lagos.

Entre las hayas, y en un cruce, se nos despistaron algunos. A Mirko, que venía de perder una gaditana en las Cuevas de Postojna, se le cambió la cara. Nosotros, más acostumbrados a estas desapariciones de poco fuste, nos dispusimos a esperar tranquilos mientras Paco daba alcance a los fugados para traerlos al redil. Al final no llegó la al lago y pudimos disfrutarlo sin cambio de color.
En la carretera muchos puestecillos con  
Las setas no pudimos saborearlas pero sí  los frutos del bosque, de los que dimos buena cuenta de algunas cestillas que compramos.
 
 
21 de agosto: Subida al Bobotov, máxima altura del P.N. Durmitor
 
 
Desde el Pto. de Sedlo nos disponemos a subir a la montaña más alta del P.N. Durmitor, el Bobotov, un peñón calcáreo de 2.523 m de altura. Junto a Mirko, nos acompaña también Strahinja, Paco para los amigos, un guía de montaña de la zona.

Tras cruzar un pastizal de montaña, las primeras dificultades a la vista que después no fueron para tanto.

Una parada para hacernos una foto de grupo con las primeras vistas al Bobotov.

Disfrutando del paisaje y de un día despejado, casi el único con cielos limpios de los días de montaña.

El Bobotok Kuk, con sus 2.523 metros.

Una nueva parada para admirar las crestas calizas que parecen dientes de sierra.

La fuerza de los movimientos tectónicos: Pico Stit, 2248 m, quizá la montaña más bonita del P.N. Durmitor.

Viendo la bajada y subida que había hasta el Bobotov.
 
Algunos deciden quedarse abajo, en un pequeño lago a la sombra de unas
.

Los que deciden subir se encuentran con los primeros repechos.
 

Aunque la temperatura es suave, la cuestecita nos hace sudar más de la cuenta, y algunos deciden quedarse en un puertecillo con vistas al valle glaciar al norte del pico.

En el último tramo, un cable nos sirve como  para alcanzar la cima.

Parte del grupo en el Bobotov Kuk

Y p'abajo peor que p'arriba: Con más o menos susto , todos conseguimos llegar a terreno algo más firme sin ningún contratiempo.
Al fondo, el lago Veliko Škrčko jezero.

Strahinja junto a los Tajos de Ćuskija

Circo glaciar entre crestas calcáreas. Aquí nos espera el resto del grupo, y junto al pequeño lago dimos cuenta de las viandas que portábamos: mucho embutido, cervezas varias, algún vino montenegrino aceptable (según paladar de los entendidos), frutas y alguna cosa más.

Tras la comida, volvemos a las furgonetas por otro lado, pasando junto al pico Stit.

Los pliegues, impresionantes, parecen capas de helado o de una tarta.

Pasando entre unos peñascos, buscando la carretera.

La mariposa Parnassio Apollo, la que según un folleto esloveno, sirvió de inspiración para los dibujos que marcan los senderos por parte de los Balcanes.
 
22 de agosto: Zabljak - Zminje Jezero y Barno Jezero
 
El día se presenta oscuro, lluvioso, aunque alguno que no quiero nombrar, prevé que se abran claros, quedando las nubes enganchadas en la montaña.
 
A pesar de ello, nos aventuramos a intentar lo previsto. Lluvia, viento y un frío del carallo.
 
Crvena Greda y bosque de abetos
 
 Cambio de planes: tiramos para el Lago Verde (Zminje Jezero) por un bosque plagado de hongos de todas formas y colores.

El sendero atraviesa un abetal húmedo y rodea el lago.

El Zminje Jezero, verde como su nombre.

A pesar de la lluvia, hay ánimos para una foto de grupo.
 
Visto que el día no tiene expectativas de mejorar, se decide regresar al hotel. Allí parte del grupo se anima para por su cuenta realizar una rutilla hasta el Barno Jezero y allá que vamos cinco aguerridos caminantes cual Armada Invencible, luchando contra las inclemencias del tiempo (caían cuatro gotas mal contadas).

Épocas pasadas

¡Energía!

Y el Barno Jezero, tan cubierto de plantas que más parecía pantanal.
 
Y con estos días de nubes y frío, de invierno en verano, empieza la historia de Rummy.
(Quizá comenzara antes pero eso queda en el olvido del que nada sabe hasta ese momento).
Por cierto, de claros, nada de nada (de la nada de España).
 
 23 de agosto: Monasterio de Ostrog, Nikšić y cañón de Nevidio


Alguien vuelve a prever que se abrirán claros, quedando las nubes enganchadas en la montaña.
Como ya no se fían del "aficionado" a la meteorología, y las páginas del tiempo dicen que agua por  Žabljak, decidimos contratar por nuestra cuenta una salida hacia el centro del país, para visitar el Monasterio de Ostrog y la ciudad de Nikšić.

El Monasterio de Ostrog se encuentra en la cima de una montaña, enclavado en un acantilado de varios cientos de metros de altura. La carretera para llegar es estrecha, con curvas de 180º y colgada al vacío en muchos tramos. Todo eso lo imaginábamos, pero con lo que no contábamos es con la cantidad de autobuses que suben y bajan y que se quedan atascados en las curvas cuando se encuentran, teniendo que maniobrar al borde del acantiladoni tampoco con la enorme muchedumbre que acude a este lugar. Se nos pasó leer que es un centro de peregrinación de la comunidad ortodoxa y claro, aquello era un desfile de personas para comprar imágenes de santos, velas, iconos... recuerdos varios y para visitar las reliquias de  S. Vasilije, el obispo metropolitano de Herzegovina en el siglo XVII, que murió aquí en 1.671.
Nos pusimos en la fila, aguantamos la cola y al llegar, como el que estaba allí custodiando los restos se olió que nosotros éramos "poco ortodoxos", nos despachó pronto y de manera poco cortés. Visitamos el resto del monasterio (lo que dejan ver; apenas nada) y nos marchamos de allí decepcionados.
Explanada delante del monasterio nuevo.

El monasterio antiguo, incrustado en el acantilado.

Una lagartija que andaba por allí.

Frescos en los techos de una de las habitaciones.

A la vuelta, decidimos parar en Nikšić y conocer la ciudad. La farmacéutica que atendía el negocio en la esquina de la plaza, muy amable, casi nos da el premio al primer grupo de turistas extranjeros que visita la ciudad y pregunta por monumentos y lugares de interés. Desconcertada por cuestión tan enrevesada, nos indica un par de calles que recorremos como modelos en día de pasarela para terminar sentados en un bar con unas cervezas y unas patatillas compradas en el super de al lado.
Como dato curioso señalar que la mayor parte de los montenegrinos son enormes, altos y anchos de espaldas.
Dicen que son las aguas que beben. Digo yo que sus efectos se notarán tras varios años de consumo porque creo que nosotros si hemos traído algún centímetro de más es alrededor de la cintura.

La plaza central de Nikšić

Lo mejor de la ciudad, las cervezas que fabrica, presentes en todo Montenegro, especialmente la que está sin filtrar.

Canjon Nevidio
 
Este cañón, cuyo nombre significa "no visto", fue recorrido  completo por primera vez en 1965 lo que da idea de su dificultad. Una vez que se comienza el recorrido ya no se puede volver atrás.
Entre pasos estrechos, rapeles y saltos de agua se llega a la Puerta de Kamikazes, un tramo de 80 metros de longitud que solo tiene 25 centímetros de ancho.
 Junto al cañón, paramos en un restaurante en el que, para variar, dimos cuenta de unos abundantes platos de cordero, con su guarnición, a 6,50 € el plato. Un gustazo.
 
Llegada a Žabljak: las nubes siguen en el mismo lugar.
 
24 de agosto: Rafting por el cañón del Río Tara
 
El "meteorólogo" pronostica, hoy sí, que la niebla levantará y dejará la zona del río con el cielo azul y nubes solo enganchadas en las montañas.

1ª Parada: Puente de Đurđevića, sobre el río Tara.
Se trata de un puente de hormigón diseñado por Mijat Trojanović y construido entre 1937 y 1940.
Tiene 365 metros de largo con cinco arcos y una altura de 172 metros. En el momento de su finalización, fue el mayor puente de arco de hormigón de Europa.
Durante la Segunda Guerra Mundial gran parte de Montenegro, incluido el Cañón de Tara, estuvo bajo la ocupación italiana y luego, la invasión alemana. Uno de los ingenieros que había construido el puente, Lazar Jauković, voló el arco central con intención de detener el avance de las tropas del Eje. Jauković fue finalmente capturado y ejecutado por los italianos.
Posteriormente fue reconstruido y ha servido, entre otras cosas, como escenario de muchas películas.

Vistas del río desde el puente
 
2ª Parada: Lugar de la intendencia. Bajada del minibús y copita de Slivovice, un licor fuerte hecho a base de ciruelas que hizo bailar a las lombrices.
Toca ponerse los neoprenos, el chaleco, el casco y los escarpines. Hechos unos figurines, nos montamos de nuevo en nuestro vehículo rumbo al río.
 
3ª Parada: Junto al río. Nos dan un remo a cada uno y nos repartimos en sendas barcas neumáticas con nuestros "barqueros" respectivos. Explicación: right, left, every body, stop. Y al agua mirlos.

El agua como un cristal pero helada: 10º.

El grupo preparado para la navegación

Surcando las aguas del Tara

Adelantamiento por la izquierda
 
Katastrofa!
 
Parada en el nacimiento de uno de los ríos más cortos del mundo, afluente del Tara: solo unos 50 metros.

Otra vez quedan atrás

El puente de Đurđevića

Tajos a derecha e izquierda

El barquero y algunas niñas bonitas que sí pagaron

Las laderas que rodean el Tara cubiertas de bosque

Afrontando una zona de rápidos

Se nos han ido

perdiendo entre la niebla

Niebla que sigue cubriendo el cauce del río.
 
4ª parada: Salida del río, cambio de ropa donde se pudo y como se pudo y vuelta al lugar de la intendencia, donde nos esperaba nuestra pareja gastronómica: el cordero y la trucha.
 
5ª Parada: Hotel de Žabljak, donde las nubes parecen haber tomado una habitación.
 

25 de agosto: Debeli Namet


Hoy no me atrevo a pronosticar el tiempo.
 
Nos acercamos hasta Poljana, bajo el Savin Kuk que no vemos, para emprender un camino entre bosques primero y después entre rocas, praderas y lapiaces hasta llegar al Debeli Namet, los restos de un glaciar del que ya queda poco. Hoy nos acompaña Juka, hermana de Strahinja, pues este se fue ayer de rescate al Bobotov y estuvo hasta las tantas bajando a unos excursionistas que allá se fueron con lluvia, niebla, con chanclas y poca ropa. Las luces.

Por la senda entre los abetos.

Valle glaciar, con el Savin Kuk a la izquierda

Nos vamos adentrando en el valle

El Debeli Namet

La mayor parte del grupo en el glaciar. Otros se han quedado en un refugio próximo.

Descendiendo, con el refugio al fondo
 
Para la vuelta, decidimos ascender un puerto y regresar a Žabljak por otro lado.
 
Y en el puerto, como no teníamos bastante con la niebla, nos pusimos a jugar al escondite entre los pinos
 
Bajando del puerto
 
Por una pedrera

Almuerzo en una zona más verde y llana.
 
Y durante el almuerzo, alguien se entretuvo en convocar asamblea de la ONU y nos dejó sin pan. ¿Quién sería?
 
Dolinas cubiertas de pasto

Pasando por un bosque de hayas

Rodeando el Crno Jezero

Verticalidad

Llegada al hotel

Al fin, el cielo se ha abierto y solo algunas nubes permanecen enganchadas en las montañas.

26 de agosto: Subida al Pico Prutas
 
 

Aunque algunas nubes pintan el cielo, conforme nos alejamos de Žabljak, el cielo se aclara y el azul domina el fondo del paisaje.
Después de recorrer algunos kilómetros, las furgonetas nos dejan junto a unas praderas con sus vaquitas y ovejas. Todo muy idílico... para empezar.

De entremés, unos trescientos metros de desnivel a superar por una pedrera.

Parada para digerir los entremeses.

De primer plato, unas subiditas al borde de un tajo por unas grietas con la piedra resbaladiza por la lluvia caída en días anteriores. A algunos se nos atragantó un poco la comida, pero la logramos pasar con ayuda, ánimo, fuerza de voluntad y un "p'atrás no miro".
 
 

Subiendo por la cresta

hacia una antecima

desde la que teníamos ya unas vistas espectaculares

De segundo plato: la cima de pico Prutas (2.393 m)

Y de postre: Unos paisajes increíbles en toda la bajada

Algunos se sentaban queriendo

Otros meditaban lo subido y por donde (a lo mejor simplemente miraba el móvil)

Uno más buscaba el mejor ángulo para intentar captar tanta belleza

Y había quien se sentaba sin querer

Te pillé

La comida y el paisaje se disfrutan mejor sentados

Semejanzas

y diferencias

El Bobotov en la bajada

Carretera. Al fondo el puerto de Sedlo
 
Conclusión: Prutas, pero que muy prutas las pasamos algunos.

26 de agosto, tarde: Subida al Ćurevac, mirador sobre el Cañón del Tara
 

Como nos quedaba algo de tiempo, unos pocos, intrépidos y aguerridos caminantes, nos aventuramos a conocer el pico Ćurevac y el mirador sobre el río Tara.

En un banco, en el mirador del Tara

Vistas del Cañón del río Tara

Mini grupo en la cima del Ćurevac

27 al 29 de agosto: Viaje y estancia en  Dubrovnik (Croacia)
 

Por la mañanita, a eso de las diez y media, partimos de Žabljak, hacia Dubrovnik, en Croacia.

Paisaje del interior de Montenegro

La bahía de Kotor desde la carretera. Al fondo el pico Lovćen.
 


Puerto de Cavtat, donde comimos, ya en Croacia

Después de dejar las maletas en el hotel, en Drubrovnik, unos se fueron a la playa y otros a dar un paseo. Tras la cena, paseíto por la parte antigua de la ciudad.

Por la calle principal

En el puerto

Murallas
 
A la mañana siguiente, visita cultural acompañados de Đjulia, guía local

Un poquito de historia de la ciudad

Torre del Monasterio de los Franciscanos

En una de las calles laterales que suben la colina de S. Sergio

Grupo

Una de las muchas fuentes públicas de Dubrovnik

Vistas de las murallas desde el mar

Un paseíto en barca por los alrededores

Dubrovnik desde las murallas

Adiós a Dubrovnik y al viaje, camino del aeropuerto
 
 
Y para terminar, una selección de algunas de las flores que hemos visto por Montenegro

 
y de las muchas setas que nos hemos encontrado en sus bosques y montañas.

 
La historia de Rummy:
 
Para quien haya pensado en novelas de amor,
 en hombre o mujer atrapado en las redes de Eros,
en historias truculentas remedo de "El resplandor
 o quizá en algún perro callejero, de esos que abundaban tanto en las calles, bosques y montañas de  Žabljak,
 
 siento decepcionaros.
 
Os presento a Rummy:
 
Desvelo de nuestras noches, insomnio de madrugada, nuestro principio y nuestro fin, derrotas y victorias contadas una y mil veces, tiempo para pensar, para dar prisas e incordiar al contrario, estrategias, cábalas, vueltas y más vueltas, con sentido o sin sentido... un simple juego, un juego simple. ¡Qué se preparen Rafa y Lola! El personal anda como loco buscando el juego, agotando existencias en el chino del barrio: Deme cinco... deme diez.... Yo kilo y cuarto. La revancha llegará.

Kuala Lumpur!

A todos y a todas (que se nos enfada y se pone a bailar) por esos días compartidos.