lunes, 30 de mayo de 2016

SÁBADO 4 DE JUNIO: LOS ALAYOS DE DÍLAR. PICACHO ALTO, CORAZÓN DE LA SANDÍA Y RAMBLA SECA

Salida de la plaza de la Axarquía de Torre del Mar a las 7 h.
Desayuno  a las 8 h. en el restaurante BOABDIL, salida 139 Otura. Está a la izquierda en dirección a Granada.

viernes, 27 de mayo de 2016

SABADO 28 DE MAYO: RUTA DEL AGUA DESDE EL ALCAZAR

 RUTA POR LAS FUENTES: LA COLMENA, LOS PRADILLOS, RAJA DEL CAÑUELO, FUENSANTA, DONABUELO, EL ESPINO.
Participantes:  12
Lucia, Lola Diaz, Luci, Isabel 1 y 2, Paco Ruiz, Paco Ponfe, Antonio Usieto, Ricardo, Paco Zambrana, Jerónimo y Manuel Díez
Distancia recorrida:
19 kilómetros
Desnivel de subida acumulado:
1.470 metros
Altura mínima: 680 metros (El Alcazar)
Altura máxima: 1.898 metros (Collado antes del Pluviómetro)
Tipo de recorrido:
Circular


La Ruta pasando por la fuente Donabuelo
Iniciando la ruta

Por los tajos hacia la fuente de la Colmena
En la fuente de la Colmena
Caminando hacia los Pradillos
Los Pacos en el confesionario de los Pradillos
El nacimiento de los Pradillos
Caminando hacia la Raja del Cañuelo
En la Raja del Cañuelo
En la Fuensanta
Desde la Fuensanta en busca de la fuente Donabuelo
Bajando hacia el Arroyo de los Tejos
Al otro lado de Arroyo de los Tejos
En la fuente Donabuelo

Los vinos y el restaurante entre flores al lado de Donabuelo
La siesta de Luci
El bosque de pinos a la salida del Arroyo de los Tejos

La niebla y la lluvia nos visitaron después de comer

La fuente del Espino
La niebla y el pantano
Aquilegia vulgaris spp. nevadensis

Cistus clusii

Echium albicans - Viborera

Iris xiphium - Lirio

Onopordum acaulum

Onosma tricerosperma

Orchis cazorlensis

Saxifraga erioblasta

jueves, 26 de mayo de 2016

MIÉRCOLES 25 DE MAYO: FÁBRICA DE CANILLAS, ATALAYA, CERRO VERDE, Pto. HORNILLOS, CRESTA DE LOS CIVILES


Participantes:  9
María Victoria, Luci, Jesús, Antonio Sanchez, Antonio Usieto, Paco Hernando, Miguel Gonzalez, Miguel Angel y Manuel Díez
Distancia recorrida:
27 kilómetros
Desnivel de subida acumulado:
1.760 metros
Altura mínima: 700 metros (Fábrica de la Luz de Canillas de Albaida)
Altura máxima: 1.470 metros (Cresta de los Civiles)
Tipo de recorrido:
Circular.


Desayuno en Caleta. Felicidades a Miguel en su cumpleaños y gracias por la invitación al desayuno.

Habíamos programado una excursión de medio día porque esperábamos a Pedro Aguilar a comer en la Fábrica de la Luz. La idea era subir por la fuente Borriquero a la Atalaya, al Cerro Verde, llegar a Puerto Blanquillo y bajar a la Fábrica. Pedro no pudo venir e iniciamos la ruta propuesta con el fuerte repecho hasta la pista de Canillas-Salares, cerca de la casilla de Buenavista. Un rato de carril y paradita en fuente Borriquero.
La senda a la Atalaya está muy bien y bastante utilizada. Llegados a la cresta alguien dijo que había que subir a la Atalaya. Unos con mochila y otros sin ella todos, excepto Antonio de Fornes, trepamos al nido de águilas de la Atalaya y allí nos solazamos un buen rato con las vistas. Nos animamos teniendo delante todo el panorama de la sierra y puesto que Pedro no venía, alguien dijo de ir por el Hornillo a la cresta de los Civiles. Recogimos la propuesta, unos más alegres que otros, en proporción inversa al conocimiento de la ruta sugerida.
Subimos al Cerro Verde donde esperábamos encontrar a Antonio de Fornes pero se había cansado de estar allí y había continuado. Luego aguardaba en el collado Solapón porque no sabía qué senda tomar.
En un pino sobre Collado Blanquillo paramos al Ángelus. Continuamos luego al collado de las Flores y de él a enfrentarnos con la cuesta del collado de los Hornillos. La subimos bastante bien, con una ligera pájara de Victoria y otros quejándose del calor. Reagrupados volvimos a discutir si ir por los Civiles o por Puerto Llano a la cantera. Se decidió optar por la novedad y nos echamos a la senda con ánimo.
Encima del arroyo Zarzalillo disfrutamos de las vistas, cruzamos el barranquillo erosionado bajo el Lucerillo y de nuevo a regocijarnos con esa sucesión infinita de crestas y valles, al este esta vez, con Venta Panaderos allá abajo. A todos nos gustó el complicadillo paso del barranco y las maravillosas vistas.
Encargamos a las chicas la búsqueda de un buen restaurante. Nos acomodaron a un lado del collado Bartolo, entre rocas y ladera. No es que fuera un sitio excepcional, pero tenía buenas vistas y no había nada mejor porque en esa cresta no hay un palmo llano. Con la debida parsimonia se prepararon las ensaladas de tomate y tropical mientras despachábamos esas cervecitas fresquísimas tan deseadas durante el caluroso trayecto. Luego comenzaron los aperitivos con gambitas, chorizo y cecina, después revuelto de setas, habitas, filetillos, albóndigas, quesos…y qué se yo. Con la tarta de María Victoria, el té de Miguel y los orujos de Manolo ya no llegamos a los bombones de Antonio. Para otro día. En el capítulo de los vinos, un Bancal blanco joven y fresquito que entraba de maravilla y un riojita después.
Pasamos por el collado de los Bojes y emprendimos el descenso casi vertical al cortijo del Mirlo. A esas alturas Trango tenia los pulpejos destrozados. Se le hizo una cura de urgencia pero no hubo manera de sujetarle la protección en las patas.
En el arroyo Zarzalillo nos reagrupamos y refrescamos cabeza, pies y gaznate. Con ese descansito afrontamos el largo carril hasta el comienzo de la loma del Daire, loma que tomamos todos… menos Antonio de Fornes que se había adelantado y tenía el teléfono en modo avión; parece que la azafata se lo había exigido. Luego llamó, le dijimos dónde comenzaba la senda y dio marcha atrás para subir por la loma
de venta de Cándido a los Pradillos y al collado Cávila donde comienza el largo carril que baja a la pista Canillas-Salares. Trango no podía caminar. Decidimos que perro y dueño se quedasen en la unión del carril con la pista mientras el resto bajábamos a la Fábrica y subíamos a recogerles. Bueno, ese procedimiento entre personas ya de cierta edad lleva su buen rato de discusión, entre tanto pasó un todoterreno, paró y recogió a Miguel y a Trango.
El resto del pelotón hicimos el trayecto por la pista al comienzo de la senda. Se nos hizo eterno porque además parte del personal no llevaba agua y tenía la garganta como un estropajo.
Ya en la Fábrica nos resarcimos con holgura del agua que nos había faltado.

Así es cómo de una excursión de medio día salió otra de día y medio que nos hizo llegar a casa más de las 10.


Iniciando la subida desde la Fábrica de la Luz de Canillas de Albaida
En la fuente Borriquero
En el cortafuegos de la Atalaya
Subiendo a la Atalaya, al fondo la Maroma
En la cima de la Atalaya
Bajando de la Atalaya
En el Vértice Geodésico de Cerro Verde
Por la senda del Hornillo
En la Cresta de los Civiles
Las niñas trepando por los Civiles en busca del restaurante
Los vinos, las cervezas en la nevera
El restaurante
Bajando por los Civiles
Momento para hidratarse en el arroyo Zarzalillo
Descanso en la Venta los Pradillos
La larga ruta

lunes, 16 de mayo de 2016

Sábado 21 de mayo: Pico Mágina por el Gargantón (Sª Mágina)


Participantes:  8
 Paco Ruiz, Paco Ponfe, Jesús, Ricardo, Luci, , Ana, Manuel Díez y Jerónimo
Distancia recorrida:
20,5 kilómetros
Desnivel de subida acumulado:
1.400 metros
Altura mínima: 1.010 metros (Puente sobre el Gargantón)
Altura máxima: 2.164 metros (Pico Mágina)
Tipo de recorrido:
Circular, con un tramo de ida y vuelta.
 
Desayuno en la venta de la Nava. Autoservicio con un pan malo a precio bastante caro. A evitar.
Felicidades, Ricardo, por haber cumplido ya una respetable edad estando en plena forma, y gracias por tu invitación al desayuno.

Salimos del puente del Gargantón, a unos 3 km de Bélmez de la Moraleda. Por cierto, que recorrimos medio pueblo con una vuelta completa alrededor del cuartel de la Guardia Civil, no para admirar su belleza, que no la tenía, sino por confusión en las callejuelas. A la entrada de Bélmez hay un cartelón indicando el Gargantón, luego otro en medio del pueblo, y después ya ninguno.
Con el rumor del agua del Gargantón y de las acequias de él derivadas iniciamos la caminata por la pista ascendente, para dejarla enseguida por la senda que nos introdujo en la ladera derecha del valle del Gargantón. Cruzamos sus aguas dos veces con sendos puentecillos y otras tantas por las piedras, la última de estas, cuando ya abandonamos el cauce, con un zarzal junto al agua que no facilitaba precisamente el cruce.
Al cruzar el río por ultima vez, junto a su nacimiento, nos confundimos y en vez de subir por la ladera izquierda continuamos cerca del cauce hasta la Puerta. Ahí no quedó más remedio que remontar la ladera izquierda, empinadísima y con piedrecillas resbalosas, agarrándonos al lastón y con ayuda de los bastones, para toparnos arriba con una senda perfectamente marcada, la que hubiéramos debido coger. En ese punto hay una vista impresionante con los pináculos y las rocas de la ladera.
Ya por la senda llegamos a una bifurcación del barranco. De frente baja el de la Cueva de los Lobos y a la izquierda continúa el Gargantón. Seguimos con la senda por el Gargantón llevando a la izquierda la loma de los Bolos cubierta de pinos y la cresta del Milagro. Pronto comenzamos a encontrar hermosos ejemplares de pino salgareño autóctono, preciosos, y Luci comenzó a abrazarse a ellos para recibir parte de su energía.
En la siguiente división de barrancos dejamos el Gargantón que sigue de frente por otro a la derecha, hacia la Cueva de los Lobos, por donde transita la senda. Termina el barranco en un collado herboso, el de la Cueva de los Lobos, aunque no vimos cueva alguna, con pinos autóctonos y pináculos componiendo inolvidables estampas. Lugar ideal para el Ángelus. Señalar que Ricardo trajo vinillo dulce, como en los buenos tiempos.
Hasta aquí el tramo de ida era el mismo que de regreso. Regresaríamos por la Fuentezuela, bien visible al noreste debajo de otro verde collado con ganado vacuno, pero el tramo de ida seguía al oeste, subiendo y bajando según mandaba el terreno, aunque siempre con senda bastante bien marcada, hasta el collado del Puerto donde nace el barranco del Gargantón hacia el sureste y el de las Covatillas al noroeste. Por el barranco de las Covatillas sube una pista hasta cerca del Puerto utilizada por muchos caminantes, por eso, desde aquí la senda está mucho mejor marcada y muy utilizada.
Seguimos ascendiendo al norte para encontrar enseguida un desvío señalizado hacia Miramundo y hacia Mágina. Seguimos este último, cruzamos el barranco de las Covatillas con una reconstrucción de las antiguas chozas (covatillas) de pastores aprovechando abrigos de las rocas. La senda en vez de ir directamente al Mágina da un pronunciado rodeo por su cara sur y oeste, llega a un pozo de nieve reconstruido y a un colladito donde está Mágina a la derecha, ahí cerquita, y el pico Jaén oculto por un montículo cercano, a la izquierda, a poco más de un kilómetro.
Subimos al Mágina, nos hicimos las consabidas fotos con un grupo malagueño que allí estaba cuando llegamos y seguimos la senda al noreste camino del Miramundo. Paramos en un llanito a comer, a Jerónimo no le gustó y busco otro, pero aún Paco Ponferrada se metió por un roquedo y encontró un tercero con sombra. A la tercera va la vencida y allí nos quedamos a disfrutar con tranquilidad de lo que  salió de las mochilas: aperitivos de chorizo, cecina y sobrasada, ensalada y habas, tortillas varias, croquetas y caballa, todo regado con fresca cerveza y vinos que, curiosamente, fueron todos aragoneses. De postre pastitas de Alhama, brownie, tés y orujos varios. Un verdadero banquete.
Salimos hasta el corcho, tratando de desentumecer las piernas. El refugio de Miramundo tiene unas vistas espectaculares, es pequeñito pero está limpio y utilizado con mucha frecuencia. Un cartelón advierte que allí se acababa el sendero, pero nuestra idea era continuar hasta el cerro de la Peña, el más oriental de los dos miles de Mágina. Ya sin senda continuamos al este, por la ladera norte de las crestas para evitar sus roquedales, hacia la Peña. Jerónimo había visto una pedrera cercada y allá que bajó para buscar una Jurinea endémica de Mágina. Los demás continuamos a nuestro paso por donde mejor nos parecía y él, como siempre, se las arregla para hacer estas excursioncitas y alcanzar enseguida al grupo. No tuvo suerte en la búsqueda esta vez.
En el colladito anterior a la Peña se quedaron algunos tumbados en la hierba mientras otros subieron al vértice y bajaron. Desde el collado bajamos como pudimos por la empinadísima pendiente, procurando no resbalar, al collado sobre la Fuentezuela y luego a ésta. Con su fresca agua quitamos el sudor de cara, cabeza y brazos, bebimos a placer y continuamos al cercano collado de la Cueva de los Lobos desde donde seguimos el camino de subida. Parada en el nacimiento del Gargantón para refrescarnos de nuevo, y a los coches.
Recorrido muy bonito pero demasiado lejano. Cervecita en Guadahortuna, invitados por Jerónimo.
Día claro, sin nubes y viento casi en calma. Primero de calor ya veraniego. Habrá que ir acostumbrándose al calorcito.

Mapa de la ruta
 
Iniciando nuestro camino por la senda del Gargantón
 
Río Gargantón
 
Por una pedrera hacia la Puerta
 
Nos equivocamos y tuvimos que subir por esta ladera
 
Vistas desde la Puerta del Gargantón
 
Pináculos bajo las Morras de Poyo Mágina
 
Cogiendo energía de un viejo pino salgareño
 
Linaria aeruginea
 
Subiendo hacia el Collado del Puerto entre pinos devorados por la procesionaria
 
El Pico Mágina a la vista
 
Globularia spinosa
 
Antigua choza reconstruida - Covatilla
 
Pozo de nieve cerca de la cumbre
 
Vislumbramos ya el vértice
 
Grupo en el Pico Mágina (2.164 metros)
 
Hacia el refugio de Miramundos
 
...
 
Vinos entre ranúnculos
 
Llegando al refugio de Miramundos
 
Lithodora nítida - Endemismo de Sª Mágina
 
Cresteando hacia Peña Grajera con el Cortijo del Caño del Aguadero al fondo. A lo lejos, Bédmar.
 
Subiendo a la Peña
 
En la cima de la Peña, Peña Sª Mágina, Cerro Lagunillos o, como la conocen los de la zona, Peña Grajera, el dosmil más oriental (2.014 metros)
 
Bajando por una pedrera interminable hacia el collado de la Fuentezuela
 
Linaria verticilata
 
Arenaria alfacarensis
 
Chimenea de las hadas a contraluz
 
En la Fuentezuela
 
Pináculo cubierto de hiedra
 
Frailes y monjas
 
Tulipa australis - Tulipán silvestre
 
Bajando la cañada del Gargantón
 
Pedrera cerca de la Puerta
 
A la vuelta, en el nacimiento del Gargantón