martes, 18 de noviembre de 2014

Comida de Navidad: domingo, 14 de diciembre

Como en años anteriores, celebraremos la comida de Navidad en el Rte. Solymar de Benajarafe.
Los interesados en aparecer por allí y disfrutar de comida y, sobre todo, de la compañía, ya sabéis donde apuntaros.

lunes, 17 de noviembre de 2014

Salida 22 de noviembre: CARRAMOLO DEL QUESO Y CORNICABRAL DE LIFA

Participantes: Ana, Paco Poferrada, Lola Díaz, Manuel de Rincón, David, Manuel de Nerja, Carlos, Luci, Antonio de Fornes y Jesús

Distancia recorrida: 16,5 km
Desnivel acumulado: 910 m

Desayuno en Yunquera, en el bar de Mari Carmen con los tradicionales molletes y rebanadas regados con aceite o untados con mantecas colorá y blanca. Felicidades a nuestro amigo Antonio de Fornes y muchas gracias por la invitación. No va mal noviembre en cuanto a cumpleaños e invitaciones. Que siga la racha.

Dejamos el coche en un lugar cualquiera de la pista del Burgo a la Rejertilla y comenzamos a caminar pista arriba por el estrecho valle del río Turón constreñido por acantilados blancos, sobre todo en su ladera izquierda, y engalanado del amarillo de los chopos a lo largo del cauce. Dejamos la pista por la senda a Ronda, muy bien señalizada como GR-240, Gran senda de Málaga, pero como el piso de la senda era muy bueno en seguida la cambiamos, al llegar al Turón, por el pedregoso cauce. Íbamos buscando una trocha para llegar al cortijo de la Troncha y la teníamos y encontramos justo encima del cauce, a la izquierda, claramente indicada desde la GR-240. Nada más entrar en el pinar nos topamos con unas cuantas setas enormes que resultaron ser Amanita ovoidea, comestible mediocre pero que compensan su falta de sabor con su tamaño: con una seta hay para varias personas. En el río y después en distintos puntos, la vidalba, Clematis cirrhosa, colgaba de los arbustos con una explosión de flores.
La sendita va llaneando por el pinar, cruza a la orilla izquierda del Turón y continúa bastante bien marcada por un lomo al derruido cortijo de la Troncha. El cortijo está rodeado de unos grandes ejemplares de encina cuya energía aprovechó Lola con un largo abrazo,, de modo que alguno no se acercaba después a ella por miedo a recibir un calambrazo. Tomó la energía en el punto justo porque la senda seguía lomo arriba en un repecho largo y empinado. En él se acabaron las encinas para dejar paso al lapiaz desnudo que iba a ser la tónica durante bastantes horas.
El lomo termina en un roquedo puntiagudo con unas excelentes vistas tanto a la cercana y conocida Sierra de las Nieves como al valle de Lifa presidido por la cortijada y torreón homónimos. Del roquedo se desciende yendo un poco atrás y salvándolo por la izquierda (este), para ir a buscar la alambrada que nos conduce al puerto del Pinsapo. Cruzamos la alambrada por la puerta allí instalada y seguimos al lado de ella, lomo arriba, buscando el pinsapo aislado claramente visible por su tamaño. En él, fotos varias en unas rocas aisladas, en el tronco, con él de fondo…
Siguiendo en dirección suroeste bajamos al puerto Jabonero. Allí dejamos la ruta hecha en 2013 que giraba al oeste a buscar el valle y cortijo de Lifa, y  continuamos al suroeste hacia Puerto Frío pero sin llegar a él, y por un vallecito amplio y cómodo bajamos al arroyo de la Higuera. En el trayecto desde el puerto del Pinsapo hasta aquí y después hasta la pista de Lifa-Ronda no hay senda alguna. No se necesita porque el suelo está despejado, sin arbolado ni matorral y tenemos a la vista el Carramolo del Queso, nuestro próximo objetivo. En el arroyo hay una puerta para cruzar la alambrada y a pocos metros otra dando paso a una zona con rocas calizas erosionadas en múltiples formas, lo que llamamos un “torcalillo”, bonito de ver pero difícil de andar. Seguimos la dirección del Carramolo aprovechando en lo posible las sendillas del ganado, remontando el lapiaz, atravesamos otra alambrada en la cresta y allí teníamos ya al Carramolo, aislado, cilíndrico, con paredes bastante verticales pero con grietas suficientes para permitir subir a él con relativa facilidad.
En la cima se da vista a Ronda, a la sierra de la Hidalga, a casi todo el valle de Lifa y a la pista de Lifa a Ronda, nuestro siguiente objetivo. Poco estuvimos en el Carramolo, porque el viento nos obligó a bajar, buscando las sendillas del ganado, en dirección a la puerta en la alambrada visible desde el Carramolo y en todo el descenso.
Tomamos la suave pista en dirección a Lifa, noreste, pero pronto la abandonamos por un pedregoso sendero del ganado; se ve que preferíamos el pedregal que acabábamos de dejar a la lisa pista,  y entre pedregal y pista llegamos al cortijo. La GR-240 indica claramente que no hay que llegar a él sino cruzar un par de puertas en sendas alambradas para salir al otro lado de la llanura del cortijo. Dejamos otra vez la pista por una senda junto a la alambrada del cortijo para acercarnos unos a la derruida torre de Lifa, mientras otros buscaban restaurante para almorzar.
Fue un almuerzo digno de la Vinoteca, con un par de cervecitas frescas para “hacer cama”, 6 ó 7 botellas de vino (no todas cayeron), ensalada de aguacate, ensalada de pasta, nízcalos, tortillas de atún y de espárragos, arroz con apaño y pastel de atún entre los platos fríos, y callos con garbanzos, garbanzos con callos y pollo al curry entre los calientes. Esto se está poniendo de un sofisticado tremendo. Para terminar, quesos, dulce de membrillo, té, brownie, dulce de mango y orujos varios. Se diría que el objetivo de la Vinoteca ha pasado de caminar a comer y beber.
Una vez puestos en pie, lo que nos costó lo suyo, retomamos la senda GR-240 hacia el Burgo, descendiendo por el cornicabral. Y allí estaban los cornicabras con sus verdes, ocres, rojos y amarillos, a veces en la misma hoja. El cornicabral no tiene la magnificencia del castañar, pero dentro de su humildad ofrece una paleta de colores inigualable. Rosales, acebuches, espinos negros, coscojas, jazmines, todo queda subsumido y casi invisible dentro del cornicabral otoñal. Sin embargo, conforme vamos bajando, todos esos arbustos y los pinos van ganando la partida al cornicabral y ya sólo aparecen algunos cornicabras aislados.
El cornicabral, como el castañar, se ha convertido en cita otoñal obligada. Un excelente día.


AMANITA OVOIDEA
EN EL CORTIJO DE LA TRONCHA
EL PINSAPO AISLADO

ÁNGELUS ANTES DE ATACAR EL CAMARROLO
SUBIDA AL CAMARROLO DEL QUESO

LA TREPADA FINAL
EN LA CIMA
BAJANDO HACIA EL CARRIL DEL GR 249 DE EL BURGO A RONDA

LA TORRE DE LIFA
EL CORNICABRAL DESDE LA TORRE DE LIFA

ABUNDANTES VINOS
EL RESTAURANTE "LIFA"

POR EL CORNICABRAL
EL GRUPO (mas CARLOS el fotógrafo)


domingo, 16 de noviembre de 2014

MIERCOLES 19 DE NOVIEMBRE: PUERTO DE LA RAGUA - ALDEIRE - LA CALAHORRA

Participantes: Antonio Muñoz, Antonio Usieto, María Victoria, Manuel, Quirri, Paco, Carlos y Jesús
Distancia recorrida: 16 km
Desnivel acumulado: 265 m de subida y 1050 de bajada.

 Desayuno en el hotel Zenete a la entrada de La Calahorra. Buen pan con aceite y bien de precio.
 Dejamos un coche en La Calahorra y con otros subimos al puerto de la Ragua que nos recibió con una buena escarcha y la tierra y el agua helada, no obstante, como la mañana estaba despejada y el viento en calma tan apenas se notaba el frío.
Cruzamos la carretera yendo al oeste por una cañada despejada por la que van los senderos Sulayr y PR-A 333. Dejamos a la izquierda un “Sendero Universal” entre pinos y salimos a un área despejada por donde practican el esquí de travesía. Por la pradera se va subiendo muy suavemente junto al barranco Majá Caco que más que barranco es una cañada, con la ladera izquierda tapizada de piornos morisco y negro sobre los que descuellan algunos matorrales de agracejos y endrinos de Sierra Nevada, y la ladera derecha cubierta de pino silvestre. El verderón serrano que tiene en Andalucía su único punto de anidada en la Ragua, tuvo a bien de visitarnos en una gran bandada que se posó cerca de nosotros.
Dejamos el cauce del barranco para entrar en el pinar yendo paralelos al cauce pero un poco más altos hasta que la senda gira a la derecha y se decide a atacar la cresta. Sin llegar a ella, por la orilla superior del pinar, retomamos otra vez el cauce del barranco y con él subimos a la cresta de la Majada Caco con quitameriendas alegrando el suelo. Estos pastos están aprovechados por vacas, caballos y un burro con pelaje de invierno. En la cresta Antonio impartió su acostumbrada lección de geografía de Sierra Nevada. A nuestras espaldas, este, el cerro del Chullo,; a la izquierda, sur, una gran loma en la que descuellan los morrones Sanjuanero, del Mediodía o Aldeire o Mairena, el puerto del Lobo y los cerros San Juan y Gallo; al frente, oeste, el Picón de Jérez y el Horcajón, y debajo la hoya de las Chorreras y extensos pinares de repoblación; al noroeste la llanura del Marquesado con el manchón blanco de Jérez.
Entre las vacas continuamos por la cresta al norte un trecho cortito para girar a la izquierda, descender fuertemente por un cortafuegos y dejarlo también en seguida al girar a la izquierda. Bajamos ahora con suavidad por borde del pinar, cruzamos el barranco de los Pasillos y seguimos al oeste por la Meseta de los Tejos al refugio de las Chorreras después de pasar varios regatos con su buen chorro de agua, de ahí quizá el nombre de Chorreras. En esta zona hay algunos matorrales de grosellero espinoso. El refugio fue un barracón utilizado como dormitorio cuando de hizo la repoblación de estos montes allá por los años 40-60 del siglo pasado. Tiene paredes, techo, puertas y ventanas en buen estado. En el interior dos habitaciones, una a cada lado de la cocina con su chimenea. Con muy poco dinero este refugio podría quedar mucho más acogedor, pero para conservar adecuadamente los refugios no guardados tendríamos que tener y utilizar un poco más de civismo.
En el refugio se separan Sulayr al oeste, ascendiendo hacia Postero Alto y PR-A 333 al noroeste descendiendo a Aldeire. Merece la pena continuar un poco por el Sulayr porque en el lomo está el antiguo cortijo de las Chorreras aprovechando unos salientes rocosos, perfectamente integrado en el paisaje serrano. Poco más al oeste baja otro barranquillo con un bonito chortal por donde pasa el Sulayr. Al norte está la llanura del Marquesado en la que destaca la enorme planta termosolar Andosol, de unas 600 ha, que es la mayor de Europa y fue la mayor del mundo durante un tiempo. Protegidos por la escasa tapia del cortijo, en el carasol, tomamos el Ángelus cambiando el vino dulce de Ricardo por el té de la Sierra de Antonio.
Vueltos al refugio tomamos la senda a Aldeire que se mete en el pinar con buenos ejemplares de pino silvestre y protegidos por el pinar cruzamos el barranquillo que nacía en el chortal descrito, y llegamos a una pista forestal. Tomamos la pista a la derecha, descendiendo por el pinar y luego por un cortafuegos. Esta pista corta otras dos muy cercanas (la segunda es la más importante porque va de Jérez a la Ragua) pero seguimos descendiendo hacia el norte por un amplio cortafuegos, con cedros del Átlas en el borde del pinar. En una majada en medio del cortafuegos, a la izquierda, nace la senda hacia Aldeire que sigue descendiendo por el lomo del cortafuegos llevando a la izquierda el barranco de los Recodos y a la derecha el de los Pasillos. Desde el cortafuegos se tienen unas excelentes vistas de la cordillera, al sur, con el morrón del Mediodía presidiendo, y al norte a la cañada pintada de amarillos, con el blanco Aldeire al fondo. Ambos barrancos al unirse  forman el río Bénejar y a esa confluencia va la senda para transformarse en pista. En ese entorno fluvial encontramos nuestro restaurante. Como íbamos con tiempo nos tomamos la comida con tranquilidad, en amena charla, disfrutando de las viandas que salían de las mochilas y de los buenos vinos, con postres y orujos para finalizar.

La pista va paralela al cauce del Bénejar que riega choperas y castaños con preciosos tonos de amarillo, y con enormes troncos algunos, cruza el río un par de veces por unos bloques de mármol puestos verticales, pasamos por el área recreativa Rosandra y entramos en Aldeire a la par que el río. El río divide el pueblo con el núcleo principal a la derecha, hacia el que vamos, y el barrio de Triana en la orilla izquierda. Entramos en el pueblo por el barrio Pizarro, por la calle Real, plaza de la iglesia con su bonita torre, calle San Nicolás y salimos por la avenida de Granada camino de la cercana La Calahorra por la carretera que une a ambos pueblos.
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INICIO DE LA RUTA EN EL PUERTO DE LA RAGUA
LOS VERDERONES EN VUELO
ACARICIANDO A PLATERO
EL PICÓN DE JEREZ DESDE EL COLLADO DE LAS CABAÑUELAS
MORRÓN DEL MEDO DÍA, ALTO DE SAN JUAN Y PICÓN DE JEREZ
CAMINANDO HACIA EL REFUGIO DE LAS CHORRERAS

ÁNGELUS EN EL CORTIJO DE LAS CHORRERAS
ALDEIRE

LOS VINOS SOBRE EL RÍO BENÉJAR
EL RESTAURANTE A LA RIBERA DEL RÍO


EL OTOÑO DEJA SUS FANTÁSTICAS IMÁGENES
PASEANDO POR EL BOSQUE

UN GRAN CASTAÑO
CALLES DE ALDEIRE
LA CALAHORRA CON SU CASTILLO

domingo, 9 de noviembre de 2014

Salida 15 de noviembre: Castañares del Genal

Participantes: Ana, Paco-Pili, Paco Zambrana, Miguel González, Manuel de Rincón, David, Lola Díaz, Carlos, Luci, Antonio de Fornes, Manuel de Nerja, Isabel, Jesús y Tango.
Recorrido 23 km. con desnivel acumulado de 1040 m.

Desayuno en la venta Navasillo con una tostada de campeonato, aceite y mantecas de diversos colores. Excelente. Felicidades a Manuel de Nerja y gracias por la invitación. ¡Qué cumplas todos los sábados!
Después de un viernes de lluvia salió un día fenomenal, con el cielo despejado, con excelente visibilidad, con un poquito de viento y una temperatura aún demasiado alta para mitad de noviembre.
Ya desde el coche, en la subida desde San Pedro, se veían los castañares contrastando con el entorno. Los íbamos a coger en su plenitud otoñal. Y así fue. En la bajada a Igualeja, en ese punto tan llamativo donde termina la caliza y las encinas y comienzan las pizarras y el castañar, dejamos los verdes oscuros y nos sumergimos en los amarillos del castañar.
Queríamos probar una ruta nueva hasta Pujerra. Salimos del nacimiento de Igualeja, atravesamos el pueblo en dirección a Pujerra por debajo del tajo Millán y a 20 m de pasar el puente sobre Río Seco tomamos el carril hormigonado a la izquierda. Hormigonado estaba porque de otro modo el agua lo hubiera arrasado. Cuando la pendiente se suavizo cambió a terrizo. El carril sube por el estrecho valle de Arroyo Hondo, con unos alcornocales y encinares que albergan una tupidísima vegetación. Un excelente e inesperado comienzo.
En la cabecera de Arroyo Hondo aparecen los primeros castañares, nuestro carril termina en otro perpendicular que tomamos a la izquierda entrando en ese bosque mágico de hojas amarillas, doradas, ocres, verdes y marrones, que filtran la luz del sol dejando pasar los rayos justos para iluminar ese limpio sotobosque poblado sólo por los enormes troncos de los castaños, como columnas entre el suelo y la capa continua de las copas de los árboles. No venía mal, de vez en cuando, apartarse un poco del numeroso grupo para disfrutar en silencio ese paisaje encantador; silencio, roto sólo por el canto de los pájaros y el rumor de los pies entre la hojarasca. En esos momentos mágicos el único riesgo era perder la noción del tiempo abstraídos, embelesados, por ese entorno… y perder también el contacto con el grupo.
El carril termina en una cancela, afortunadamente abierta, y sale a la pista asfaltada que desde el puerto de los Madroñales va a Pujerra. Por el inhóspito asfalto tomamos al oeste entre castañares a la derecha y eucaliptos y pinos de repoblación a la izquierda (¿será alguna finca estatal?) para dejarlo en el primer carril a la derecha señalado por unos enormes alcornoques. Otra vez entramos en el bellísimo y acogedor entorno del castañar caminando por la cresta hacia Pujerra. En la explanada de las antenas dejamos la cresta a la izquierda y entre troncas inabarcables de cuya energía se aprovechó bien Lola, llegamos a Pujerra.
Atravesamos el pueblo para salir por el mirador de la Cruz al camino de herradura que baja por la empinada ladera al Genal en el punto donde lo cruza la carretera y desemboca el arroyo Bolage. El entorno del río es agradabilísimo, tanto que más de uno propuso almorzar allí. Afortunadamente se impuso el buen criterio de quitarnos de en medio la subidilla a Cartajima. Cogimos la subidita con ganas, a buen ritmo, se ve que teníamos ganas de esfuerzo y la cuesta acalló las conversaciones, nos bajó los humos y nos hizo sudar, resoplar y sentir que la montaña es la montaña y en cualquier entorno le debemos un respeto.
Buscamos  un carasol llanito y almorzamos contentos de haber salvado el repecho de la loma de Cartajima. Y en el almuerzo, lo de siempre. Ensaladas, tortillas, carnes de pollo y de cerdo con distintos aderezos, vinos en cantidad, postres varios, tés y orujos… y mucha alegría en un magnífico ambiente. ¡Qué más se puede pedir!
Atravesamos Cartajima y bajamos al Genal en la zona del Molino Real. El paso del Genal revistió su problemilla porque bajaba crecido, así que la solución más segura fue descalzarse y cruzarlo despacio porque el saltar de piedra en piedra era hacer méritos para una caída en toda regla.
En la maraña de la vegetación de la orilla izquierda sale una senda bien marcada pero muy empinada que luego se transforma en carril para subir al cerro y cresta Garduña. Subimos despacio, con un talante distinto al de la cuesta de Cartajima, disfrutando de los colores que ponía la luz de la tarde en el castañar y charlando.
Iniciamos el descenso hacia Igualeja, atravesamos el arroyo Halda en un cortijo con perros que querían atacar a Tango, el carrilillo se transformó en senda y a poco llegamos a una encrucijada en la que el carrilillo se desviaba a la derecha. Nosotros tomamos a la izquierda por una sendita que se hizo cada vez más tenue hasta desaparecer. No podíamos terminar la jornada sin un poco de aventura y allí fuimos de izquierda a derecha buscando cómo bajar al cercanísimo Igualeja… pero llegar a él por algún punto donde hubiera puente. Finalmente encontramos una sendilla que nos llevó a una casilla y de ella ya tomamos la senda al puente. Vista la ruta después, en casa, se aprecia que no debimos tomar a la izquierda, sino seguir de frente para haber llegado a Igualeja por donde lo hicimos, por el puente de arriba.
Excelente día. Cada año tenemos que volver a disfrutar de estos encantadores castañares.

ENLACE PARA VER LA RUTA EN WIKILOC

SALIENDO DE IGUALEJA EN BUSCA DE LOS CASTAÑOS

MANCHA DE CASTAÑOS ENTRE ENCINAS
CARTAJIMA E IGUALEJA





CARTAJIMA
EL GRUPO EN EL MIRADOR DE LA CRUZ DE PUJERRA
BAJANDO HACIA EL RÍO GENAL
BUENA COLECCIÓN DE VINOS
EL FANTÁSTICO RESTAURANTE ENTRE CASTAÑOS
ABRAZADOS AL CASTAÑO ARENAS DE 300 AÑOS. TIENE 17 M. DE ALTURA Y 7 M. DE PERÍMETRO

PILI FOTOGRAFIANDO EL OTOÑO
DISTINTAS FORMAS DE CRUZAR EL RÍO GENAL


LLEGADA A IGUALEJA