sábado, 25 de febrero de 2017

ALMERÍA, FEBRERO. DÍA 22 OCAÑA - SANTILLANA. DÍA 23 ABRUCENA - HAZA MOCHA

PARTICIPANTES: Antonio M., Pepe, Jesús y Manolo.

DÍA 22: OCAÑA, ANTILLANA, CORTIJO BIRLAJE, BALSA DEL ENTREDICHO, VEREDA DE MORATEL
RECORRIDO: 15 km. con desnivel acumulado 690 m.

En la plaza de Ocaña
Por la rambla de Santillana
En el Peñón de la Encantada

De nuevo por la rambla de Santillana
En el Cortijo Birlaje
La Balsa del Entredicho

Preparando la comida
En la vereda de Moratel



DÍA 23: ABRUCENA, EL CASTILLEJO, CORTIJO DEL HAZA MOCHA, AULA DE NATURALEZA DE PAREDES, ACEQUIA DE ABRUCENA.
RECORRIDO: 13 km con desnivel acumulado de 580 m.


Por las calles de Abrucena

Cruzando la rambla de Los Santos

Subiendo hacia el Castillejo, a la izquierda Abrucena, a la derecha Abla


En el Castillejo

Llegando al cortijo Haza de la Mocha
Aula de Naturaleza de Paredes

Cruzando la rambla de Los Santos

La acequia de Abrucena y el antiguo molino
En la plaza de Abrucena
La puerta de la Iglesia





martes, 21 de febrero de 2017

Sábado 25 de Febrero: SUBIDA AL PICO DEL CIELO DESDE EL RÍO DE LA MIEL


Participantes: Ana, Manolo, Ricardo, Paco Ruiz, Jesús
Distancia recorrida: 16,5 km
Desnivel acumulado: 1300 m

Desayuno en la gasolinera de Nerja con la agradable compañía de Fali que iba a sus cabras. Hubo pugna por pagar el desayuno, Ricardo porque había cumplido años y Ana porque los iba a cumplir. Al final pensamos que hay más días que longanizas, que pagara el que ya los había hecho y que Ana lo hiciera en una próxima salida. Felicidades a ambos.

Aparcamos a la entrada al carrilillo de costumbre. Ahora tenemos dos sendas para ir a Cornocalejo, la que sale desde la carretera poco antes del aparcamiento y el carrilillo. Tomamos este último por disfrutar de los tajos sobre la cueva de Gonzalo y de la profundidad del barranco de la Cuesta del Espartal a nuestra derecha. Los tajos son espectaculares por las formas de los roquedos, por la vegetación que los rodea y por el corralillo que aprovecha la cueva de Gonzalo.
Del carrilillo sale la vereda que sube a la cueva. La vegetación se había limpiado recientemente y descubrimos que al comienzo de la vereda había un carrilillo a la derecha que zigzagueaba primero al barranco y luego hacia los tajos. En realidad la vereda va por otro carrilillo hasta cerquita de la cueva de Gonzalo, allí lo deja y sigue ya como vereda para pasar por debajo del algarrobo centenario e ir al Cornocalejo.
Alguna foto en el cortijo, paradita en la fuente de Cornocalejo donde nos sorprendieron la cantidad de puestas de huevos de sapo, y un par de parejas de sapos que estaban “a lo suyo”, a producir las largas ristras de huevos.
En el puerto del Madroño tomamos la senda a la cuesta del Cielo que baja empinadísima a la cañada de los Madroños. La cañada iba sin agua, pero unos metros más abajo, se oía en una zona de junqueras, la surgencia de la fuente Mancaje. Dudamos por donde sale la senda de la cañada. Hay que subir un poco por ella y de allí sale a la izquierda. Desde la cañada de Colmenarejos la jara pringosa está invadiendo la senda, especialmente en el entorno de la fuente del Carrascalejo (a la cual no se puede acceder por las zarzas) así que pronto la jara cegará otra vez la senda y habrá que esperar a que se limpie para volver a utilizar esta senda.
La senda se une a la que sube de la Civila al Cielo en la zona de la mina Pozo del Hierro. Allí nos reagrupamos pero solo un momento porque en cuanto nos pusimos a caminar se establecieron cuatro grupitos entre los cinco que íbamos: primero Paco, después Ana, luego Manuel y cerrando la marcha Ricardo y Jesús. Ya se sabe, la gente unida. Más adelante Paco y Ana se unieron, Manuel cerquita de ellos y más atrás Jesús y Ricardo. Curiosamente posiciones muy relacionadas con la edad.
En el Alto del Cielo tomamos el Ángelus y nos volvimos a reagrupar. Continuamos hacia el este y en vez de subir al cerro de las Minillas de Herrera lo tomamos a media ladera buscando la sima. La encontramos gracias a Manuel y su “Manolito” porque viniendo del Cielo no se llega con facilidad. Pasamos por el collado de la Mina Herrera con los restos del incendio y al pie del Morrillo de los Cabreros nos volvimos a separar: Jesús al oeste buscando una sendita que decía había hasta el puerto de la Orza, Paco, Ana y Manuel al colladito entre el Morrillo y el cerro de los Pinos y Ricardo intermedio de ambos. Jesús perdió la poquita huella de senda que había al principio, se unió a Ricardo y ya continuaron a juntarse al resto del grupo que aguardaba en lo alto del cerro de los Piornos.
Bajamos al puerto de la Orza, pensamos que era pronto para comer e iniciamos la bajada por la senda que va por la cañada del Espartal. La niebla había entrado temprano desde el mar, tanto que creímos que llegaríamos al Cielo con niebla, pero el viento cambió a norte y la sujetó, pero ahora, conforme bajábamos, la teníamos cada vez más cerca, por eso, antes de entrar en ella, decidimos comer al solcito. Y allí en un clarito del matorral hicimos los honores a la chacina leonesa, a los tomates, pimientos, tortillas, carne y queso, terminando con el brownie, no de Ana, sino del Mercadona aunque lo trajo Ana, pastas de cabello de ángel de Alhama, té y orujos.
Proseguimos la marcha con la alegría que da el estómago lleno, bajamos al puerto del Madroño y a la fuente y cortijo de Cornocalejo. Paco fue más rápido porque quería buscar orquídeas y el resto, más despacio, llegamos a los tajos de la Cueva de Gonzalo y decidimos visitar la cueva. Con no mucha dificultad llegamos a ella, visitamos la habitación del cabrero, sin uso desde hace años, y pensamos bajar yendo hacia el barranco de la Cuesta del Espartal tratando de unir con el carrilillo que habíamos visto en la mañana. Imposible bajar por allí. Dimos la vuelta y proseguimos por la vereda conocida. Unos tubos al lado de la cueva nos hicieron suponer que los carrilillos se habrían hecho para hacer alguna perforación allí, poco exitosa a juzgar por el abandono.
Día magnífico, por la temperatura, sin viento, aunque la niebla nos impidió disfrutar de las magníficas vistas al sur desde lo alto de la cordillera.


La Ruta
Los tajos de la Cueva de Gonzalo. El puntito azul de abajo es Ana
En el cortijo de Cornocalejo con la Cabeza del Caballo al fondo
En la fuente de Cornocalejo
Lio de sapos a "lo suyo"
Por el collado del Madroño
Llegando al Pico del Cielo
El grupo en la cima del Cielo
Caminando hacia la Cuesta del Espartal
En la cima del Espartal
Preparando la comida

Bajando entre la niebla
Llegando al cortijo Cornocalejo
Cruzando la puerta de los tajos de la cueva de Gonzalo
La cueva de Gonzalo





martes, 14 de febrero de 2017

Sábado 18 de febrero: Sª de Mijas

Participantes:  12
 Paco Ruiz, Mary Jo, Gerardo, Ana, Carlos,  Luci, Manu, Manuel D., David,  Nori,  Jesús C.  y Jerónimo
Distancia recorrida:
20,5 kilómetros
Desnivel de subida acumulado:
1.250 metros
Altura mínima: (Carril de las Mezquitas – 320 m)
Altura máxima: (Pico Castillejo - 972 m)
Tipo de recorrido:
Circular
 
Bienvenida Mary Jo, buena caminante. Ahora que ya conoces las costumbres del grupo cuando quieras te apuntas.
Desayuno en Fuengirola. Para la gente que había y los pocos camareros no fue demasiado lento. Un poco caro pues pasamos de los 3 euros.
Salimos de la embotelladora con la sorpresa de unas Oprys tenthredinifera luciendo sus flores abiertas. Tomamos la senda hacia el este en una mañana en calma y con sol. Cuando dejamos la senda al este, más o menos llana, y nos metimos en la que sube al cerro del Moro empezaron a sobrar capas y algunos hasta de manga corta se pusieron. Las vistas sobre Fuengirola y Mijas, excelentes. Y algunas bonitas linarias luciendo sus flores.
Manolo y Ana que iban en cabeza subieron a las antenas del cerro del Moro, los demás lo evitamos y buscamos la senda a puerto Serrano, hoy un trozo de la Gran Senda de Málaga señalizada. Para compensar haber evitado el cerro del Moro subimos al Castillejo, que ofrece quizá la vista más completa de la cantera de Alhaurín. De puerto Serrano al del Cerezal y luego al de Valcázar. Después llaneando  al puerto y cresta de la Breña hasta el comienzo de la senda de Barranco Hondo.
Abandonamos la Gran Senda de Málaga por la sendilla de Barranco Hondo que baja empinadísima entre el hermoso pinar. El paso del Barranco Hondo un poquito complicado porque el agua había arrastrado la tierra y quedaba la piedra desnuda y resbalosa por la humedad.
En el puerto del Arenal hicimos la parada del Ángelus y continuamos por la ladera derecha del barranco hasta la pista del Tiro Pichón de Jarapalo. Jerónimo siempre guarda alguna sorpresita y en esta ocasión tenía dos. La primera es que tomamos la pista hacia arriba para dejarla pronto por una senda de motos que iba por el morro de la Mezquita. Cuando llevábamos un rato bajando se hartó de sendilla y nos llevó a un cortafuegos por el que descendimos a la pista de la Mezquita. Fuimos en dirección a los llanos de la Plata y, la segunda sorpresa de Jerónimo, abandonamos la pista por otra vereda de motos más o menos paralela al arroyo de la Fuente.
Por la sendilla, acompañados por el murmullo del agua, ascendimos con algunos narcisos blancos al comienzo y un tupido boscaje después con muchos durillos. Llegamos a la pista que desde la Mezquita sube por la casa forestal de Jarapalo, y en la casa forestal, en una mesa reservada, paramos a almorzar. El sitio justo para los 12 comensales, al solcito, con no mucho orden al principio de la comida. Debemos llegar con hambre porque es sentarnos y comenzar a salir fiambreras y a comer sin la debida calma y orden que tan necesario es.
Nos levantamos con las barrigas llenas y las mochilas vacías y reemprendimos la subida esta vez entre las acequias y huertas del antiguo cortijo de Jarapalo. Pronto llegamos al puerto de la Graja, dejamos la cantera de los Arenales a la derecha y nos metimos por una senda ya conocida, a la izquierda, que acorta mucho la pista y en algún tramo aprovecha una antigua acequia.
Día primaveral, con muchas florecillas de orquídeas, linarias y narcisos, por la ya conocida pero siempre bonita sierra de Mijas-Alhaurín.
 
Mapa de la ruta
 
Linaria huteri
 
Por el Pechón, con Fuengirola al fondo
 
Linaria clementei
 
Ophrys fusca
 
Gennaria diphylla
 
Llegando al Cerro del Moro, más conocido por Cerro de las Antenas
 
Subiendo al Castillejo, con las antenas detrás
 
En el vértice del Castillejo (972 m)
 
Vereda entre los pinos
 
Bajando por la Cañada de la Fte. de la Piedra
 
Una de las muchas caleras que se ocultan, olvidadas, en esta sierra
 
Ophrys scolopax
 
Narcissus papyraceus
 
Subiendo por la vereda de la Cañada de la Fte. de la Higuera
 
Vinos
 
Comiendo en Jarapalos
 
Grupo en equilibrio asimétrico
 
Cruzando el Vivero de Jarapalos
 
Junto a la alberca
 
Por la vereda de la Cañada de las Minas
 
Ophrys tenthrendinifera