miércoles, 10 de junio de 2026

13 de junio: Chorreras del Molinillo

Participantes: 9
Luis, Nori, Manuel D., Jesús C., Miguel S., Carlos, Ricardo, Paco R. y Jerónimo
Distancia recorrida:
18 kilómetros
Desnivel de subida acumulado:
920 metros
Altura mínima: ( 2500 m -Albergues Universitarios)
Altura máxima: (2960 m – Prox. Lagunillos de la Virgen)
Tipo de recorrido:
Circular con un tramo de ida y vuelta.
Tipo de camino:
Veredas, carriles y campo a través con algún que otro nevero. 


Se había programado el desayuno en el Mirador de Güéjar. Estaba cerrado y fuimos al que está justo encima, El Desvío. Desayunamos en la terraza, con un poquito de fresco, camarero amable y diligente. A 4,5€.

Bienvenido Miguel, después de tanto tiempo. Un gusto caminar contigo.

Todos los aparcamientos de los Albergues estaban llenos. Dejamos un coche en la carretera y el otro al fondo de un aparcamiento.

Las Chorreras del Molinillo es uno de los recorridos que más nos gustan en Sierra Nevada. Por eso se ha convertido en un clásico y todos los años lo hacemos al menos una vez. Este año el recorrido estaba espectacular por el agua y por la nieve.

Los borreguiles estaban esplendorosos, con el ganado sesteando en ellos, su hierbecilla verde claro, sus zonas encharcadas y, sobre todo, los humildes regatillos que principiaban en cualquier sitio e iban abriendo su caucecillo ladera abajo del borreguil, entre la hierba. Poco a poco los regatillos iban confluyendo en otros mayores para terminar en los múltiples riachuelillos que caían por todas las cañadas de las laderas. ¡Qué cantidad de agua!¡Qué estrépito al despeñarse! Era todo tan bonito, tan atractivo, que uno no sabía a donde mirar, si a la pequeñez de los manantialillos o a las briosas cascadas y cauces.

Quedaba además muchísima nieve poniendo ese tono blanco entre los roquedales pardos. En algunos puntos el espesor de la nieve era de más de dos metros. Por debajo de los neveros rezumaba el agua, heladita, cristalina, que iba formando alegres regatillos, juguetones riachuelos y lagunillas como espejos.

¡Cómo disfrutamos al caminar a lo largo de esos riachuelillos! Las pequeñas cascaditas ponen la música, y el verde clarito de la hierba y las flores blancas, azules y amarillas, el paisaje. Con razón volvemos año tras año.

Como todos los años nos acercamos a los Llanos del Aparato para ver desde arriba esa magnífica cascada de la Chorrera del Molinillo, con los tres arroyos que se juntan arriba para unir sus aguas y hacer la Chorrera más espectacular. Es quizá la mejor vista de la Chorrera.

En los Llanos del Aparato nos dividimos. Nori, Luis y Jesús no querían realizar el esfuerzo de bajar y subir al pie de la Chorrera, su intención era subir un poquito desde el Prado de las Monjas a las estaciones de los telesillas de Dílar y la Laguna para ir después hacia la lagunilla del Cartujo. El resto del grupo bajarían a la Chorrera y luego subirían a lo largo del arroyillo del Cartujo a la lagunilla homónima donde nos reagruparíamos.

El recorrido del grupito de los tres era más corto y con mucho menos desnivel, pero a Jesús le falló la orientación y en vez de ir a la lagunilla del Cartujo fueron a parar a la lagunilla de los Borreguiles de Dílar, casi 200 m por encima de la del Cartujo. Descendieron un poquito y en una loma por donde pasa la senda que viene del Cartujo se sentaron a esperar al grupo.

Reunido el grupo completo era hora de buscar un buen restaurante. Lo encontramos al lado de la lagunilla de los Borreguiles de Dílar, en un llanito, justo encima del nevero que delimitaba la lagunilla, con las cristalinas aguas abajo y el agreste entorno de la inmensa hoya bajo el cerro del Cartujo y Tajos de la Virgen. Magnífico restaurante que nos sirvió para descansar, para deleitarnos con las múltiples viandas y para tomar unas botellitas de vino refrescadas en la nieve. A destacar los dos litros de gazpacho helado que Jerónimo llevaba y la enorme tarta de manzana, nueces y caramelo salado. ¡Cómo hará este hombre para transportar semejante carga durante toda la mañana! Asombroso.

Para ir a la laguna de las Yeguas, el siguiente objetivo, buscamos la vereda que va a Elorrieta en vez de tomar la que va a media ladera más directa. Tuvimos que subir más y atravesar varios neveros, alguno de los cuales lo bajamos deslizándonos sentados.

Antonio Muñoz, Fini, y su nieta Blanca con su pareja nos esperaban sobre la laguna de las Yeguas. Habían ido más tarde que nosotros a los Llanos del Aparato y de allí subieron directamente a la laguna. Una alegría de reencuentro.

En los barecillos de los Albergues tomamos unas cervezas o refrescos y marchamos unos a la cercana Granada y otros a Fuengirola y la Viñuela-Torre del Mar. Estupendo día. Digno de repetirse, aunque algunos terminamos cansados.