Participantes: 13 | Ricardo, Carlos, Luis, Lola, Lucía, Nori, Pili, Paco Ponferrada, Germán, Jesús R., Paco R., Manuel D. y Paco Z. |
Distancia recorrida: | 15 kilómetros |
Desnivel de subida acumulado: | 880 metros |
Altura mínima: (830 m – Fuente de los 100 Caños) | Altura máxima: (1.320 m – Sª de San Jorge cerca de su cima) |
Tipo de recorrido: | Circular, con un tramo de i/v. |
Tipo de camino: | Veredas , carriles y sendas de ganado. |
Iniciamos el recorrido en el Aprisco situado en el cruce del
carril de subida a la sierra con la carretera A 4152. Nos apeamos del coche con
niebla, pero nada más empezar la subida apareció el sol y la niebla se quedo en
el valle.
La rampa de subida al collado nos sirvió para calentarnos.
En lo alto del collado buscamos la senda del PR-A 353 que sale a la derecha, se
acerca a una valla y sin cruzarla continuamos la ascensión hasta la base del
cerro San Jorge. No subimos al cerro y giramos a la izquierda para ir a buscar
la laguna de San Jorge.
Salimos de la laguna por una cañada hacia el noreste y al
llegar al collado continuamos bajando hacia el norte al lado de la valla. En la
bajada nos despistamos porque seguíamos una senda de ganado que nos llevo hacia
el noroeste y teníamos que haber seguido hacia el norte, cuando nos dimos
cuenta tratamos de ir a buscar la senda buena rodeando un cerrillo y llegamos a
una cañada que descendía en fuerte pendiente entre rocas y árboles. No se veía
la salida, pero fiándonos de las veredas del ganado, que siempre salen,
continuamos el descenso hasta encontrar la senda que nos llevaría hasta la
fuente de los 100 caños.
Después del estrés del descenso paramos a comer a la sombra
de un árbol y reponer energías para continuar el recorrido.
Tras la comida, sacamos las fotos obligadas de la fuente e
iniciamos el regreso por el carril. A los trescientos metros, nos encontramos
con unos grandes pinos caídos que cortaban el carril, los pasamos como pudimos
y al ascender para sortearlos, comprobamos que todo el carril se veía lleno de
pinos caídos, nos armamos de paciencia y continuamos sorteándolos durante más
de un kilómetro. Nunca hemos visto tantos pinos caídos.
Una vez superados los pinos, iniciamos la subida al collado
para regresar a Alfarnate. En la ascensión empezó a soplar el viento y a
meterse una niebla fría que nos acompañó hasta la llegada a los coches.
Un día excelente de sol con un inicio y final de ruta entre
la niebla.


