jueves, 29 de enero de 2026

31 de enero - El Chorro: Almorchón - La Encantada

Participantes: 16
Pili, Paco Ponferrada, Jesús R., Paco R., Lucía, Lily, Manuel D., Tere, Jerónimo, Lola, Paco Z., Germán, Jesús C., Miguel S., Ricardo, Carlos y Luis

Distancia recorrida:
 17 kilómetros
Desnivel de subida acumulado:
1.010 metros
Altura mínima: (256 m – Arroyo Granados)
Altura máxima: (657 m – Almorchón)
Tipo de recorrido:
Un tramo circular y otro lineal de i/v.
Tipo de camino:
Veredas, carriles y carretera (opcional).

Desayuno en El Cruce de Ardales. Buen pan, buen servicio, excelente zurrapa blanca, a 3,5€.

Era la primera vez que aparcábamos sobre el túnel de las ventas y del aparcamiento salimos al este por el carril que baja hacia el Caminito del Rey; pronto lo dejamos para tomar el que va al mirador del desfiladero de los Gaitanes. En este trozo del camino disfrutamos de multitud de narcisos de campanilla y de las vistas hacia el embalse del Gaitanejo. También en este trecho es muy llamativo el abrupto paso de las areniscas a las calizas: en una cañada que baja desde el pico del Convento terminan las areniscas y comienzan las calizas.

Teníamos un vendaval de cuidado. A veces la misma montaña nos protegía de él, pero otras veces casi nos arrastraba. Eso es lo que tuvimos en el precioso mirador del desfiladero de los Gaitanes donde era muy peligroso acercarse al borde del tajo a contemplar esa maravillosa estrechura de los Gaitanes.

Coronado el puertecillo debajo del Convento el grupo se dividió: los más fuertes y decididos subieron al pico del Convento, primero por esa endiablada pendiente y luego hicieron la trepadita final al pico. Los más flojos o conservadores seguimos por la sendita a la cresta, protegidos del viento, entre el pinar de pino carrasco.

Por el cortafuegos de la cresta subimos hasta la planicie más alta del Almorchón por donde caminamos gustosamente protegidos del viento gracias al pinar. Dejamos un par de senditas a la izquierda que mueren sobre los tajos del sur del Almorchón, siguiendo al oeste, al extremo del altiplano donde hay unas excelentes vistas del embalse del Conde de Guadalhorce, del enorme aparcamiento preparado para la visita al Caminito del Rey, de Ardales y de la sierra de Alcaparaín.

Bajamos luego siguiendo al oeste la bien marcada senda, por el pinar, hasta alcanzar las primeras rocas donde la senda se desvía al sur para iniciar la famosa senda de los Pasos Perdidos que en la parte alta está bien señalada, mas conforme se desciende se difumina en multitud de senditas. Hay que seguir los hitos de piedra en lo posible. Esta senda siempre impresiona por las talladuras hechas en la arenisca para facilitar el tránsito y por el vertical descenso.

Casi al terminar la senda de los Pasos Perdidos paramos al Ángelus en una vaguadilla, al sol, protegidos del viento. Desde allí Jerónimo explicó lo que quedaba de caminata. Primero descender al arroyo del Granado, acercarnos al noroeste del cerro de la Encantada y subir a él por la cara norte por una senda que había descubierto. Se le dijo que era un recorrido muy largo, al menos para las fuerzas de algunos, pero hacia él fuimos con la idea de llegar hasta donde pudiéramos.

 Bajamos por la sendita paralela a la carretera que, con un casi continuo sube y baja para atravesar las cañaditas, nos dejó en el cauce del arroyo Granado con un buen chorro de agua. Cruzamos el cauce y también la carreterita a la Encantada para ir hacia la punta noroeste del cerro, ascendiendo. Como no conocíamos la senda, algunos creímos que desde allí comenzaría el ascenso fuerte al embalse superior de la Encantada. No fue así. La senda descendía mucho, con algún paso complicado por la humedad en las rocas, hasta casi tocar de nuevo el arroyo del Granado y entonces comenzaba a subir, con una pendiente homogénea y llevadera, por la cara norte del cerro. Esta parte de la senda es sorprendente porque debió haber camino carretero a juzgar por su anchura y por los cortes en la roca hacia el sur y los jorfes de sujeción del camino hacia el norte. Preciosa senda, toda por la umbría, con unas vistas muy bonitas a la ermita y caserío de Villaverde primero, al cerro del Almorchón después y al final del desfiladero de los Gaitanes más adelante. Excelente descubrimiento de Jerónimo, quien, hacia la mediación de la subida, nos llevó a un mirador magnífico sobre el final del desfiladero de los Gaitanes, un trozo del Caminito del Rey y el embalse inferior de La Encantada.

Eran cerca de las dos. Nos quedaban como 45 minutos hasta el embalse superior de la Encantada y desde allí un largo trecho a los coches. Reconsideramos la situación y decidimos volver sobre nuestros pasos. En el descenso se aprecia claramente que la senda ancha y bien trazada se desvía al arroyo del Granado mientras la nuestra, la senda Geológica, se mete por unos andurriales por los que nunca se hubiera trazado una senda tradicional.

En un carasol, protegidos del viento, encontramos el perfecto restaurante con vistas al Almorchón y a la Encantada. Estupendo restaurante y estupendo almuerzo con innumerables cosas. Recuerdo langostinos, chacina de chorizos, morcillas, longaniza y jamón, sobrasada y paté, ambos con sus galletillas para untar, tomates, ensaladas de aguacate, de lechuga y de rúcula, coliflor, muchas tortillas, ñoquis, solomillo con ajitos, albóndigas, filetillos tiernos… etc. Para beber, primero cervecitas frescas y 5 botellitas de Mencía, Garnacha, Monastrell y Tempranillo. Quesos variados y una tarta de queso y guayaba acompañada de tés y orujos.

Quedaba regresar por donde habíamos venido hasta el puertecillo donde comienza la senda de los Pasos Perdidos y de allí bajar a la carretera. De nuevo el grupo se dividió: unos eligieron seguir la senda paralela a la carretera que, con un continuo sube y baja, termina en el túnel; otros tomaron la carretera y los dos grupos remontamos el carrilillo hasta el aparcamiento encima de los túneles.

Día muy ventoso, aunque con buena temperatura y sol la mayor parte del tiempo. Un recorrido muy bonito por el Almorchón y la Encantada que daría para dos más cortitos, uno por el Almorchón y otro por la Encantada. A pesar de haber dejado a mitad la subida a la Encantada llegamos a los coches a las 6 de la tarde.

Nada más salir, praderas de narcisos, como corresponde a la época

El sol entre las nubes deja estampas difíciles de captar con una cámara

Narcissus cantabricus - Narciso de campanillas, el narciso del sur que jamás pisó el Cantábrico

Si miramos a una lado, areniscas silíceas, molasas, una roca sedimentaria que aparece en algunos puntos del Valle del Guadalhorce

Si miramos al otro, caliza  pura y dura

Estudiaron poca historia del arte aquellos que bautizaron esta figura en las areniscas como arco gótico

Desfiladero de Gaitanejo o como el Guadalhorce cortó la caliza en dos

Subiendo el mirador en los Tajos del Almorchón

dejando el Convento de lado, por el momento

El Mirador de las Buitreras

donde el viento sopla de lo lindo 

Volar, lo que se dice volar, no vuelo

Hacia La Encantada, el sol desdibuja el paisaje

Grupo en el Tajo del Almorchón

El Guadalhorce en su paso entre los tajos calizos

Volvemos a cambiar calizas por areniscas

en dirección al Covento

Una pequeña parte del grupo en la cima

Panorámica desde lo alto hacia los embalses

El descenso



Los Tajos desde la subida al Almorchón

Vistas hacia La Encantada y su embalse inferior

Cogemos el sendero del cortafuegos del Almorchón

hasta dar vistas al Pantano del Conde del Guadalhorce

casi lleno

Si se deja el camino y se baja unas decenas de metros, el paisaje se abre

Volviendo a la vereda

llegamos a la que llaman "de los pasos perdidos"

un senderillo excavado en la arenisca

que nos asoma a la Sª de Alcaparaín

y de nuevo al pantano

El camino se dibuja

como una larga y a veces estrecha

cárcava en la roca

con tramos escalonados

donde es conveniente seguir los hitos 

y el recuerdo

de las muchas veces transitado

sin que por ello nos cansemos

de disfrutar de sus extrañas formas

Bueno, a veces nos cansamos, y es necesario sentarse y reponer fuerzas

Formas en las molasas

De nuevo en camino

hacia el Puerto de las Atalayas

y hacia La Encantada

en cuya cima se construyó un embalse cuyas aguas se suben para después dejarla caer y producir electricidad 

Una charca de las lluvias en un rincón curioso

Alguien al menos utilizó el improvisado paso por el Arroyo Granados

Cara sur del Almorchón desde unos montículos de caprichosas formas

Buscando el inicio del sendero que por los Tajos del Buitre nos sube hasta La Encantada

Un paso algo inclinado y resbaladizo visto a la entrada

y a la salida

Junto a una gran roca que a alguien se le ha ocurrido llamarla "la piedra de Obélix"

El sendero entre los pinos

que parece acercarnos a los paredones calizos

del Desfiladero de los Gaitanes

En un momento, junto a unas torretas de alta tensión, el sendero gira al sur, pero al norte

unas vistas de la apretura del desfiladero y del Caminito del Rey

tan lejos y tan cerca del abismo




La llamada "piedra de Obélix"






Los vinos

Montando las mesas en el restaurante


Campeonato de salto de arroyo



Paredones sobre la carretera




Ophrys fusca - Abejera oscura







Pantano del Conde del Guadalhorce cerca de la presa

Mapa de ruta