Mostrando entradas con la etiqueta La Concha. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta La Concha. Mostrar todas las entradas

jueves, 12 de marzo de 2026

SÁBADO 14 DE MARZO DE 2026: JUANAR - LA CONCHA

Participantes: Pili, Paco Ponferrada, Jesús R., Lucía, Germán, Paco Ruiz, Manolo, Paco Zambrana, Carlos, Ricardo y Jesús

Distancia recorrida: 13 km.

Desnivel acumulado: 750 m.

Desayuno en el bar La Cruz de Piedra de Coín: Pitufos, molletes, rebanadas contundentes, con aceite, tomate, jamón. Buen servicio, a unos 4€. Jesús tuvo la gentileza de invitar por su cumpleaños. ¡FELICIDADES! Todos le desearon que cumpliera muchos más, aunque a su edad, ese buen deseo suena a engaño.

Partimos de la zona de la Alcubilla Baja, por el carril que deja a la izquierda el puerto de los Charcos y lleva a la derecha el olivar del Juanar, olivar antes cultivado, pero ya lleva varios años inculto. Con buena tierra y bastante lluvia no tardaremos mucho en verlo invadido por la maleza.

Pasamos bajo la Casa Vieja del Juanar, cruzando el olivar, hasta entrar en la única mancha de pino de Monterrey que conocemos en nuestras andanzas. En el cruce de la Hoya del Corral Viejo dejamos el carril hacia Istán y tomamos a la izquierda otro de menor importancia que se transforma en senda y sube al puerto de las Allanás por el borde de la valla de la zona dedicada a la fauna silvestre.

La ruta a La Concha es famosa por su belleza, se ha popularizado mucho entre españoles y extranjeros, y además era sábado, así que antes de llegar a las Allanás ya nos habían adelantado unos cuantos jóvenes. Algunos del grupo añoramos la época en la que caminábamos al ritmo que ahora llevaban esos jóvenes y hacíamos La Concha desde Ojén.

Desde el puerto de las Allanás hasta La Concha la senda va por la cresta o muy cercana a ella, con preciosas vistas a Marbella y al mar a un lado y hacia la intrincada orografía de la Sierra Blanca al otro.

Pasamos por el puerto de los Tres Pinos, entre los cerros de los Asperones y Salto del Lobo para descender al paso del Salto del Lobo o Salto del Cochino, ese paso que pone su puntito de emoción a la caminata, aunque ahora tenemos la ayuda de un par de cadenas en los puntos más expuestos.

En el puerto del Salto del Lobo hicimos la primera parada para reagruparnos. Pensamos que era temprano para el Ángelus y decidimos seguir ascendiendo por las laderas sur de los cerros de la Yegua primero, hasta el puerto de la Yegua, y por la del Lastonar después. Ambos cerros nos protegieron del viento del noroeste que soplaba fuerte y venía fresco, pero en los puertos, sin protección, nos azotaba de lo lindo.

En la cara sur del cerro Cepilla del Enebro Paco Ruiz buscó un carasol excelente para hacer la paradita del Ángelus. Mientras, debajo de nosotros seguía pasando gente a la cadena que ayuda en ese paso de la Cepilla del Enebro. Al levantarnos el grupo se dividió: una parte fue hacia la cadena y otra buscó la senda por la cara norte de la Cepilla del Enebro; esta senda, aunque puesta como la “oficial” del PR a La Concha, no es un canino de rosas, y tiene también su descenso complicadillo.

Al oeste de la Cepilla nos reunimos para descender a la senda que va por la cara norte de la cresta. Con el viento no hacía día para ir por el roquedal de la cresta. La senda tiene algunos pasos dificultosos; hay que echarle tiempo en el acercamiento al último promontorio de la cresta, a La Concha.

Disfrutamos un ratito de las inigualables vistas desde La Concha, hicimos algunas fotos y la dejamos pronto porque el viento no permitía mucho solaz.

Volvimos por donde habíamos venido con cruce constante de gente, especialmente un enorme grupo de sevillanos, con poca práctica de montaña y ningún conocimiento de la zona, que nos retuvieron un buen rato y les indicamos cómo llegar a la cercana Concha.

Nada más pasar el puerto de los Tres Pinos Paco Ruiz buscó un buen restaurante, protegido del viento y al sol. Según íbamos llegando nos íbamos aposentando en una de las pocas veces que hemos aceptado el lugar de la comida a la primera.

El aperitivo consistió en cecina, salchichón y chorizos varios junto a los tradicionales langostinos de Germán, acompañados de cervezas frescas. Tuvimos después dos ensaladas, de pimientos con huevo y bacalao y malagueña, antes de pasar a las carnes. Hubo dos tipos de pollo, cerdo con champiñón, filetillos tiernos y solomillo con ajitos. Después dos excelentes quesos: de Júrtiga y azul de Valdeón. Terminamos con unas tortas de Algarrobo con chocolate, dos tipos de té y los acostumbrados orujos. Echamos de menos, cómo no, la tarta de Jerónimo. Tuvimos tres botellas de vinos. Uno de Calvente que estaba en malas condiciones y lo dejamos, otro de Campo de Borja y el último de Tierras de Castilla.

Estábamos cerca de los coches y nos tomamos el descenso con tranquilidad, además, esta senda a La Concha tiene un piso muy malo, siempre con piedras que exigen continua atención al sitio donde poner los pies.

Con los coches bajamos al hotel del Juanar y, aunque decía que había servicio hasta las 18 y era un poco más tarde, el muchacho del bar nos atendió en un salón con sofás y sillones frente a una chimenea con el fuego encendido. Inmejorable sitio. Lucía tuvo a bien invitarnos a las cervezas y refrescos por su cumpleaños. ¡MUCHAS GRACIAS Y MUCHAS FELICIDADES!

Día ventoso, fresquito, con buena temperatura para andar y mucha gente.






















La Concha sobre Marbella
La Concha desde el cerro del Vértice Geodésico
Cerro donde debía estar el Vértice Geodésico de La Concha
Regresando















miércoles, 3 de mayo de 2017

MIÉRCOLES 3 DE MAYO: OJÉN - LA CONCHA


Participantes: Victoria, Antonio, Pepe, Paco, Miguel, Manuel y Jesús
Distancia recorrida: 21 km
Desnivel acumulado: 1250 m

Desayuno en el bar de siempre en Ojén.
En el aparcamiento de la fuente había sitio y de allí tomamos el sendero que sube a la parte alta de las huertas del pueblo, en una mañana primaveral, soleada y sin viento. El monte estaba radiante después de las lluvias del fin de semana, con los gladiolos, las orquídeas, el garbancillo, la retama, la lavanda…, todas luciendo sus más brillantes colores y exhalando sus más delicados perfumes.
Nos metimos por el arroyo de la Ermita. Antes, cuando había pocos caminantes, era el más transitado por la gente del pueblo que iba a la ermita, pero ahora los senderistas prefieren el Arenal y esta senda se está quedando un poco abandonada y constreñida por la maleza. Aún así era un disfrute rozarse con los matorrales de lentisco, de mirto y de lavanda, y tomar un poco de su aroma. Hicimos “estación de penitencia” en la ermita que sigue estando tan arregladita como siempre y con algunos exvotos más.
Las chorreras vertían agua por todos sus agujeros, como en los mejores tiempos, fruto de la lluvia del fin de semana, contribuyendo con su musiquilla a hacer un alto y disfrutar de ellas. Desde el llano del Juanar todas las cumbres se recortaban contra el límpido cielo azul con extraordinaria nitidez animando al caminante a ir hacia ellas. Y, aunque ánimo no faltaba en el grupo, sí contribuyeron a dar un poco más de viveza a la marcha.
En las crestas agradecimos el vientecillo de levante para secar el sudor de la subida. Tomamos el Ángelus antes de bajar a los tajos del Salto del Lobo y en ellos estrenamos la cadena puesta para dar seguridad. Hoy no se necesitaba porque la bota se agarraba muy bien al piso, pero en otras condiciones seguro que se agradecerá. Dejamos el Lastonar para luego, pasamos por los tajos que preceden a la cresta de la Concha, también con su cadena, y poco después estábamos disfrutando de las maravillosas vistas de la Concha. Maravillosas no sólo por el ya conocido magnífico panorama, sino también porque en el banco que han puesto había una niña guapísima, con pantaloncito corto y la parte superior de un bikini, que quitaba el hipo. También su acompañante estaba de muy buen ver, a decir de Victoria. El muchacho nos hizo tropecientas fotos, charlamos un buen rato y con ellos iniciamos el camino de regreso durante todo el trecho de la cresta de la Concha hasta que nos desviamos para subir al Lastonar.
Manolo que iba abriendo camino emprendió una subida rápida creyendo que los demás no íbamos a subir, pero todo el mundo se apuntó y en el mojón de la cima, después de las consabidas fotos, nos sentamos a almorzar. Fue el día de las habas: en tortillas y rehogadas, aunque también hubo jamón, chorizo, salchichón ensalada cateta y de tomate, ensaladilla rusa, carne con pimiento y tomate, y quizá más cosas que no recuerdo. Un banquetazo, como siempre, regado con cervecita fresca y vinos de Rioja y Otívar. Pepe, con su charla sin fin y sus continuas alabanzas a los manjares que trae, está cohibiendo a otros miembros del grupo a que saquen sus viandas por temor a entrar en una competición. Tenemos que regular esto.
Dejamos la Cruz del Juanar para otra ocasión, aunque con cierta controversia porque había quien quería subir, y descendimos en animada charla elucubrando sobre una excursión que hicieron Paco, Antonio y Miguel desde Ojén a la Concha y comieron, ya de regreso, en lo alto de la Cruz del Juanar. Fueron muy de prisa o comieron muy tarde.
En las chorreras nos refrescamos, bajamos por el Arenal, y completamos el refresco con unas cervecitas bien frías en la plaza de Ojén. Por cierto, el camarero bastante sieso; como para no volver.

SALIENDO DE OJÉN
EN LA ERMITA
ATACANDO LAS PRIMERAS ROCAS
POR LA SENDA CON EL LASTONAR ENFRENTE
POR LA CUERDA DE LA CONCHA
SALTANDO POR LAS  ROCAS
LO QUE QUEDA DEL VÉRTICE GEODÉSICO DE LA CONCHA
EL GRUPO LLEGANDO A LA ÚLTIMA ROCA DE LA CONCHA
EN LA CONCHA CON LA COMPAÑERA DEL FOTÓGRAFO
EN EL BANCO QUE HAN INSTALADO LOS BOMBEROS
EN LA CUMBRE DEL LASTONAR (1.275 M), EL CERRO MAS ALTO DE LA SIERRA BLANCA
LA BEBIDA EN LA CIMA DEL LASTONAR CON EL TORRECILLA AL FONDO
BAJANDO DEL LASTONAR
POR EL PINAR



miércoles, 13 de enero de 2016

16 de enero: Istán - La Concha y vuelta por el arroyo de Río Molinos


Participantes:  14
 Nori, Paco Ruiz, Ricardo, Luci, Carlos, Lucía L., David, Antonio S., Jerónimo, Tere, Lola D., Jesús, Rafa R., Manuel D.
Distancia recorrida:
18 kilómetros
Desnivel de subida acumulado:
1.290 metros
Altura mínima: 320 metros (Istán)
Altura máxima: 1.230 metros (La Concha)
Tipo de recorrido:
Circular

Desayuno en el bar al lado de la iglesia de Istán. Buen servicio, buen pan pero rebanadas demasiado delgadas.

Salimos del aparcamiento encima de la fuente con una mañana fresquita, con el cielo despejado y el viento en calma. Dimos un paseíto por el recorrido turístico a la salida del pueblo. Una rutita muy bien arreglada, con hermosos alcornoques, con carteles indicando los nombres de las plantas y con su fuente. Felicidades al ayuntamiento por esta iniciativa.
Tomamos el sendero a la Concha con parsimonia porque conocíamos su dureza y recordábamos los apuros que pasamos algunos la última vez que encaramos esa cuestecilla en un día caluroso del año pasado. Afortunadamente, en esta ocasión, la sombra de la montaña nos protegía y el frescor de la mañana ayudaba en la remontada. Disfrutamos de las primeras florecillas de la primavera, con el blanco narciso blanco, el colorido labelo de la orquídea fusca, el amarillo de la aulaga vaquera y el ubicuo romero también florecido…y poco más porque la sequía que padecemos no permite salir más que a las hierbas de bulbo.
Conforme ascendíamos ganábamos perspectiva sobre las cordilleras al oeste, sobre el Peñón de Gibraltar, sobre la cordillera del Rif y sobre el pantano de la Concepción con muy poca agua.
La maleza va metiéndose paulatinamente en la senda y la va convirtiendo en una trocha donde las aulagas acarician a los caminantes más de lo que éstos quisieran. Al principio está bien marcada pero después se mete en una serie de pedregales donde hay que ayudarse de las manos para trepar siguiendo los hitos de piedra. Es claro que nunca ha habido senda tradicional por ahí porque los panochos poco tenían que ganar subiendo a la Concha, la actual está hecha para los senderistas.
La cresta a la Concha era una continua precesión de gente. Nada extraño porque las vistas de la Concha hacia sur, oeste y norte son inigualables y el día invitaba a disfrutar de la montaña. Nos unimos a esa procesión, llegamos a la Concha, nos hicimos la foto de rigor y vuelta hacia el Juanar porque era tarde y quedaba aún muchísimo recorrido.
Cuando se va tanta gente indefectiblemente se hacen grupitos que van caminando a distinta velocidad y se van distanciando. Así ocurrió en este trayecto entre la Concha y el Juanar con un grupo numeroso primero y Ricardo, Lucía y Jerónimo por detrás. A la altura del cerro del Juanar el primer grupo estábamos indecisos sobre parar a comer o continuar al pinar; se decidió bajar pensando que no correría el vientecillo cortante de la cresta. Entonces comenzamos a tener llamadas de teléfono de Ricardo que se cortaban inmediatamente por falta de cobertura. Pensamos si serían por bajar al arroyo Molinos desde el collado después del Salto del Lobo. Un poco inquietos seguimos el descenso y en un claro del pinar paramos a comer justo cuando llegaba Jerónimo a toda prisa. Nos informó que delante de ellos un hombre había caído cerca del Salto del Lobo, se había hecho unos rasguños nada más pero apenas podía caminar y no coordinaba bien. Le ayudaron a pasar el Salto, le dieron agua y poco a poco el hombre se fue recuperando lo suficiente como para dejarlo en manos de Ricardo y Lucía mientras Jerónimo corría para alcanzarnos.
Con esas noticias comenzamos a comer y a esperar a Lucía y Ricardo. Al cabo de un rato aparecieron diciendo que lo habían dejado con otros caminantes que iban en su misma dirección.
La comida tan fantástica como siempre con multitud de viandas a cual mejor y unos buenos vinos. Renqueando nos levantamos para afrontar la cuesta al collado de los Púlpitos y ya sin más incidentes descendimos por el cauce del arroyo Molinos disfrutando de sus tajos y de los cerros que lo jalonan, con la atención puesta en seguir los hitos que indican salidas del cauce para evitar desniveles un poco complicados. Istán nos recibió con las luces ya encendidas para ayudarnos a hacer los últimos metros hasta los coches.
Excelente día, un poco fresquito al amanecer y al anochecer, sin viento, aunque con mediana visibilidad.


ENLACE PARA VER MAS FOTOS EN PICASA

Inicio de la ruta en Istán


Trepando por las rocas



Llegando a la Concha
En la cima de La Concha
El equipo concentrado en el retorno de La Concha

Por el pinar del Juanar
La variedad de vinos
Restaurante en la arena
Bajando hacia el Arroyo de Río Molinos


El cañón de Río Molinos
La llegada a Istán
Narcissus cantabricus
Ulex baeticus
Perfil de la ruta