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jueves, 4 de enero de 2024

Domingo, 7 de enero: Alfarnate, Gallo y Vilo o viceversa

Participantes: 8
Germán, Nori, Luis, María José, Lucía, Lola, Tere y Jerónimo
Distancia recorrida:
16 kilómetros
Desnivel de subida acumulado:
760 metros
Altura mínima: ( 850 m – Río Sabar)
Altura máxima: (1412 m – Pico del Vilo)
Tipo de recorrido:
En parte circular y en parte lineal, de ida y vuelta
Tipo de camino:
Carriles de tierra, veredas y pequeños tramos campo a través.

Con la cabeza en la luna

y a los pies, Alfarnate al sol

Chamizo a un lado

al otro, la afilada arista del Doña Ana

y allá en su frente, el arisco Fraile

Un bosquecillo de pinos en la subida

nos da su húmeda sombra por un rato

y en los claros se dibuja un cielo orlado de nubes

Un momento de espera

que da para contemplar Camarolos y Peña Negra por encima de la cresta del Fraile

De nuevo en marcha

y seguir las indicaciones

que nos lleven

al Vilo

en vilo

5-3, que el gol del portero cuenta

Es ya día 7, pero no nos importa volver atrás para comer Roscón de Reyes casero

Son como ovejas

estas nubes en el cielo de Sª Nevada

No nos ponemos de acuerdo

Con pena, dejamos el verde

y la placidez templada de un día soleado y sin viento en el Vilo

Aunque lo parezca, no está ahí

ni estos tan cerca del Chamizo

Marchando

que El Gallo nos espera

por el espolón

la Maroma asoma

y se oculta el poljé de Alfarnate 

y la vergonzosa casita de piedra

Al Gallo en la cresta le han crecido encinas

y humanas

y algún humano también

Entre el Vilo y la Torca, Lucía y la Maroma

Haciendo slalom sobre lapiaz

¡Qué verde era mi Lagar de Olmedo!

donde los vinos son dos

una la Galette des Rois ivres

y siete los que cogieron la escasa hierba como colchón

Hora de despertar y salir a caminar rumbo a Alfarnate

bajo los Tajos de Malinfierno

por el sendero de las Morillas

como queda reflejado en el mapa de la ruta

jueves, 19 de enero de 2023

21 de enero: Alfarnate, Vilo y Gallo

Participantes: 10
Paco Ponfe, Pilar, Jesús R., Jesús C. Paco R., Carlos, Ricardo, Lola, Paco Z. y Jerónimo
Distancia recorrida:
15,6 kilómetros
Desnivel de subida acumulado:
760 metros
Altura mínima: ( 850 m – Río Sabar)
Altura máxima: (1412 m – Pico del Vilo)
Tipo de recorrido:
En parte circular y en parte lineal, de ida y vuelta
Tipo de camino:
Carriles de tierra, veredas y pequeños tramos campo a través.

Desayuno. Los de Torre en el Cruce, pitufo con aceite a algo más de 3€.

Salimos de la escuela de Alfarnate, por el camino del Lagar de Olmedo, en una mañana inusualmente templada en estas latitudes y en enero, ascendiendo por la Resculadera hacia el puerto del Morrón de Malinfierno. Este tramo es muy bueno para orquídeas en su tiempo y para la floración de los almendros ahora. La floración, que otras veces viste completamente de blanco a los almendros, este año está siendo muy irregular con algunas flores esparcidas por todo el árbol. ¿Será consecuencia de la sequía de 2022?

En el puerto pasamos de la ladera norte de la loma del Águila a la sur, ascendiendo por debajo del pinar que cae desde el cerro del Gallo, y con una preciosa luz matutina hacia los tajos y picachos de Doñana, Fraile y Gomer. Esta zona parece que recibe el nombre de Escuchagranos.

Dejamos a la derecha el carril a la cortijada del Alguacil y enseguida, terminado el carril, tomamos la senda por en medio del pinar para subir a la era de Hoyo Amalio donde, tradicionalmente, paramos un poquito para agruparnos y hacer alguna foto.

Continúa la senda ascendiendo con suavidad entre el hermoso pinar. Por aquí hemos encontrado en otras ocasiones negrillas y pie azules; hoy no hemos visto ni una. Termina el pinar al remontar a un lomo desde el cual ya se da vistas al cerro del Vilo al sureste. Quedan los restos de los campos de labor, seguramente del cortijo del Alguacil, rodeados de pedregales, con una capita de hierbecilla verde claro a modo de césped.

Seguimos remontando el lomo hasta tener sobre nosotros el Vilo con sus grandes rocas en la coronación, sobre una de las cuales está el monolito de vértice geodésico. Aquí el viento azotaba de lo lindo. La calma del inicio de la mañana había desaparecido, el viento frío traía y llevaba la niebla, y el poco rato que estuvimos arriba fue resguardados al sur de los peñones.

De regreso paramos en un carasol para hacer el Ángelus. Aunque nadie parecía tener apetito todos comimos de las delicias que se sacaron. Por delante de nosotros subió un grupito de 4 personas que también pararon aquí a reponer fuerzas, y cuando nosotros estábamos sentados en el Ángelus un grupo de unas 10-12 personas paso hacia el Vilo diciéndonos que les guardáramos el restaurante.

En la era de Hoyo Amalio rodeamos la crestita por el este para llegar al puerto de Hoyo Amalio que separa los cerros del Vilo y Gallo. En la bajada la niebla había vuelto, bastante espesa, tanto que se habló de dejar el Gallo para otra ocasión, pero por alargar la caminata nos metimos con poca visibilidad siguiendo las sendillas del ganado. En el Gallo es lo único que hay. Dejamos de visitar la cabañita de piedra y tratamos de ascender cerca de la cresta, por el sur, parcialmente protegidos del viento.

La niebla nos acompañó en toda la subida, tan espesa como para dudar en diversos momentos si estábamos ya en el Gallo, entonces se abría un poco y divisábamos otro cerrillo más alto al este. Había que subir más. Hasta que llegamos a él, se hicieron algunas fotos y dimos media vuelta porque el frío viento y la niebla no daban opción a más.

Descendimos por el sur, cerca de por donde habíamos subido, todos menos Paco Ruiz que siguió desde el pico al este por la cresta que desciende del Gallo hacia el Águila.

La niebla tuvo a bien levantarse facilitándonos así la orientación hacia el puerto de Hoyo Amalio. Antes de llegar a él descendimos al sur para tomar la sendita de subida entre el pinar, salir al carril y continuar el descenso para dejar el carril por una sendita a la izquierda hacia el cerro Olmedo. En el puertecillo antes de llegar al cerro parte al oeste un carril muy empinado y arroyado por el que temíamos descender, sin embargo, con la lluvia, no estaba demasiado mal.

Llegamos al precioso vallecito presidido por las ruinas del lagar de Olmedo donde teníamos reservado sitio para almorzar. Preparamos un buen rolde, al sur, protegidos por lo que queda de muros, con la suerte de que enseguida el viento cesó haciendo mucho más confortable el ratito de la comida. En ello estábamos cuando regresaron por allí el grupo de 10-12 personas de cuando hicimos el Ángelus; una de las componentes de ese grupo conoció a Lola y a Paco y con los saludos detuvimos un poquito los preparativos del condumio.

Aperitivos más bien flojos: un poco de salchichón, tocino y tomate, pero no el resto de la comida con tortilla, judía verde, ensaladilla, arroz, carne con verduras, lomo con ajos y alguna cosa más que olvido. Naranja, queso asturiano y granadino, ricos, más el primero por la novedad, y para terminar tarta de peras al vino tinto. Vinos de Extremadura, Ribera y Rioja, ricos, tés y pacharán.

Continuamos la caminata saliendo al oeste del lagar de Olmedo para dar la vuelta al morrón de Malinfierno, siguiendo unas sendillas que siempre nos hacen dudar si habremos acertado con la adecuada. Cuando pasamos el puertecillo en el morrón de Malinfierno ya vimos que llevábamos el camino adecuado, para descender hacia el río Sabar en la garganta formada por el morrón de Malinfierno al este y el cerro Gordo al oeste.

Solo quedaba seguir el sendero por la orilla izquierda del Sabar para entrar en las primeras naves que dan principio a Alfarnate, y por sus callejuelas llegar a la escuela en cuya explanada se está construyendo parque o aparcamiento.

Un buen día que hubiera mejorado con menos viento y sin niebla.

Alfarnate, en una mañana ventosa y fría

y con algo de niebla que iba y venía

Por el pinar 

hasta salir a la era

y en otro tramo de bosque de nuevo la lucha entre las nubes y el sol

Vistas del Tajo de Dª Ana

Por allí

Cruzando la Hoya del Bombero

Panorama

Blanco y negro

y color en el último repecho del Vilo

Y a sus pies, el Pantano de la Viñuela, la Axarquía y la mar

Según miramos, del vértice a la derecha casi todo es grupo

La verde Hoya del Bombero a la vuelta

y la niebla enganchada a los majuelos

que se resiste a marcharse

y nos acompaña

toda la subida al Gallo

Y fue llegar a la cima y empezar a desaparecer definitivamente...
¡Que estoy aquí!

Y en la cima quedaron la oveja con sus dos borregos recién nacidos


que mamaban, se movían, iban a un lado y a otro, mientras su madre, impertérrita, no nos quitaba la vista de encima

Vistas de la Maroma tras el Puerto del Sol

La bajada por el pedregal - lapiaz

Y cambiamos por momentos las piedras por el verde prado

junto al Lagar de Olmedo

donde los vinos esperan el comienzo de su final

El Lagar de Olmedo con El Gallo al fondo

Y de vuelta al pueblo tras la comida

rodeando el Morrón de Malinfierno y acompañando a un joven río Sabar, sorprendentemente con bastante agua

y cruzando el otoñal Bosque de las Morillas

Otro gallo, este con cresta y sin piedras

Ermita de la Virgen de Monsalud


Mapa de la ruta