lunes, 13 de febrero de 2017

Martes 14 de Febrero: SIERRA DE JÁTAR - BARRANCO DE LA CUEVA


Participantes: Miguel, Luci, Manu, Victoria, Ricardo, Antonio Usieto, Antonio Jiménez, Pepe, Manolo, Fini, Antonio Muñoz y Jesús.

Recorrido: 16,5 km con desnivel acumulado de 990 m.

Desayuno en Alhama. La Churrería cerrada, el bar encima de la gasolinera en obras, en otro no tenían pan hasta las 9. Al final subimos a la plaza y recalamos en el Tigre. Cuando entramos 10 personas lo descentramos. Tuvo que pedir más pan, comenzar a hacer las tostadas, los cafés, pedir magdalenas… lo tomamos con la debida calma y al final tuvimos un opíparo desayuno con tazas de café de desayuno, no vasos, con los tostadas en su punto justo, adecuadamente partidas en el plato, con su aceite y tomate, excelentemente presentadas y en abundancia. Pagamos 2,50 cada desayuno y con magdalenas de propina. Para que digan que la calidad es cara.

En Játar encontramos a Antonio y Fini ya desesperados. Para todo tenían porque llevaban casi una hora aguardando.
La idea era subir la sierra de Játar pero dando vistas al Malinfierno por disfrutar de los tremendos tajos que caen al barranco. Salimos del polígono ganadero siguiendo a Manolo que había preparado la excursión, pero al poco de salir Antonio Muñoz y Ricardo prefirieron subir e ir al oeste más altos. La verdad es que parecía que los sucesivos barrancos que vierten al norte se pasaban mejor por arriba que por abajo. Por eso, algunos empezamos a pinchar a Manolo para ir por arriba. Al final Manolo se harto y pensó, “pues para arriba”. En esas estábamos cuando Antonio Jiménez resbaló en unas piedras y se torció el tobillo. Antonio Usieto que iba con él se ofreció para bajarlo a Torre del Mar, pero como habíamos venido con su coche después, a la tarde, tenía que subir a buscarnos.
Tristes por el suceso iniciamos la subida por la loma del Pozuelo Bajo, alejándonos de la ruta que Manolo tenía prevista. Más arriba cruzamos muy bien el barranco del Pozuelo Bajo, por su fuente, pero el siguiente barranco, el de la Fuente de los Tajos, era infranqueable. Por algo le llaman “de los Tajos”. Abandonamos pues la idea de acercarnos al Malinfierno y seguimos ascendiendo al sur. Hicimos el Ángelus al pie del cerro de los Ibicios, continuamos por el collado de los Ibicios y por la cresta del cerro del Majano pasamos al peñón de las Herraduras por ver los barrancos Malinfiernillo y Malinfierno. Por este peñón, que en realidad es un cerro muy erosionado, quería Manolo habernos traído.
Volvimos sobre nuestros pasos para atacar el Pelado de la Camilla y como era tarde, decidimos dejar la caseta y vértice de la Chapa de Venta López para otra ocasión y tomar el carril que muere en Pozuelo Alto hasta la pista de los Tajos de la Chapa. Dando vista al puerto de Cómpeta y a toda la costa, junto al pinar, encontramos el restaurante adecuado. Echamos de menos a Antonio en la organización del almuerzo: es su cometido, y cuando falta alguien de los fijos se le echa de menos, sobre todo cuando le toca ejercer la función que tiene encomendada.
El almuerzo excelente, como todos, con aperitivo de chacina, ensaladas cateta y de tomate, tortillas variadas, habas, bacalao y carne. Cerveza fresquita y vinos en cantidad y calidad, sobresaliendo un Matarromera que Pepe prometió y trajo. Le hicimos los honores. Terminamos con brownie, magdalenas, té y orujos varios, acordándonos de los bomboncitos de Antonio.
A buen ritmo bajamos al Tablazo para tomar la senda a Játar en la loma de las Vacas. Esta senda, aunque la conocemos tanto, siempre despierta comentarios sobre su belleza al conjugar bosque, con vistas a los tajos, con matorral de ribera, en un entorno húmedo y fresco. Pasamos por Venta López, bebimos en la fuente de la Teja, subimos al collado de la Cruz del Puerto y bajamos por la cuesta de la Novia al carril sobre el cortijo Linarejo. Y de allí al polígono ganadero donde nos esperaba Usieto. Nos informó que lo de Antonio Jiménez había sido poca cosa; según su hija, fisioterapeuta, con una semanita de reposo estaría arreglado.
Ricardo tuvo que conducir la furgoneta de Antonio Jiménez hasta Torre del Mar y todos los pasajeros aplaudimos su pericia. Fue nombrado candidato número uno para llevar la furgoneta que el grupo compre para las caminatas.
Día excelente, con sol y alguna nube, sin viento…en fin lo que Pepe había informado en el desayuno. Ya es vox populi que tiene un contubernio con Maldonado.

El recorrido

Caminando por la base de la Sierra de Játar 
Játar desde el barranco de La Cueva


En el abrevadero del Pozuelo Bajo
La subida hacia el Cerro Majano

En el Cerro Ibicios
Al fondo la Maroma con nieve
Cruzando un nevero y Sierra Nevada al fondo
"Reunión de pastores, oveja muerta"
La colección de vinos y la cerveza
El Restaurante
Bajando hacia el barranco del río Añales
Subiendo a la Venta Lopez
Llegando a las naves ganaderas de Játar




miércoles, 8 de febrero de 2017

Salida sábado 11 de febrero: ¿?

Aunque las intenciones eran ir a la Sª de Mijas, no hemos puesto nada pues llevan dando varios días previsiones de lluvia de viernes a lunes.
Si os parece, lo dejamos así y esperamos al viernes, que darán pronósticos más exactos y podremos ver si la lluvia es generalizada o hay algún sitio con pronóstico más halagüeño.
¿Se os ocurre algo, aparte de quedarse en casita?

martes, 7 de febrero de 2017

Miércoles 8 de Febrero: GUÁJAR FONDÓN, CORTIJO DEL CAÑUELO, SENDA DEL MINCHAR


Participantes: Antonio Muñoz, Miguel, Paco, Manolo, Victoria, Antonio Usieto y Jesús
Distancia recorrida: 21,5 km
Desnivel acumulado: 1115 m

Desayuno en la gasolinera debajo de Vélez de Benaudalla. Excelente acogida y muy ricos pan, tomate y jamón. Para repetir.

En una ruta anterior por los Guájares no supimos hallar la senda que comunica el cortijo del Chorrillo con el carril que va al cementerio de Fondón. Nos quedó esa espinita y uno de los objetivos de hoy era encontrar y recorrer esa senda. El otro era subir desde el sur a la Guindalera por una senda nueva en la zona de las Minas.
Aparcamos en el pueblo, cerca de la plaza donde hay una parada de autobús. Atacamos la enorme pendiente de la calle hormigonada que sube al cementerio preguntándonos cómo subirían por ahí a los muertos y si la caja no resbalaría sobre los hombros de los porteadores. En el cementerio cogimos un carrilillo de poco uso al este que luego era casi una senda, para evitar tomar los principales que vuelven al nuestro pero uno sube y luego baja y el otro baja y después sube.
Íbamos entretenidos con la alegre charla matutina, con los bellos valles de la zona de la Alberquilla y tratando de adivinar las trocitos de lomas nevadas que se veían de Sierra Nevada. Alguno incluso se atrevió a sacar los colores a Antonio por no decir los nombres de las lomas con seguridad.
Cual no sería nuestra sorpresa cuando llegamos al punto que debía partir la senda al Chorrillo y teníamos un carril recién construido que iba bien paralelo, bien sobre la senda. Así, sin dificultad alguna, pasamos por las ruinas del cortijo de la Mojonera y llegamos al viejo y señorial cortijo del Chorrillo. Éste tiene un enclave envidiable, mirando al sureste, protegido del oeste por la sierra y con unas preciosas vistas a la Alpujarra y a Sierra Nevada. Los antiguos cultivos y huertas del cortijo se han convertido en aguacatales que, por cierto, tenían muchísimo fruto en el suelo a consecuencia de los vendavales de los dos días anteriores.
El carril da una vuelta tremenda para alcanzar el cortijo del Fiscal en la ladera sur. Nosotros atrochamos por una empinada pendiente buscando la torre de la línea eléctrica que está sobre el collado y de allí bajamos a los invernaderos de las zonas de los Jarales y Rijana. Por allí hay un dédalo de carriles de los que no hubiéramos salido a no ser por Manolo que, “Manolito” en ristre, nos fue guiando hasta dar con la pista que rodea la sierra por el sur. Tomamos un Ángelus rápido y proseguimos la marcha porque quedaba aún mucha caminata.
Debajo del mirador del barranco del Búho tomamos la senda que va sobre la pista, llaneando, y en el barranquillo después del barranco del Minchar, vimos que salía una senda al sur, hacia la cresta de la sierra. Como ya llevábamos mucho rato llaneando decidimos explorarla y dejar la subida por las Minas que había preparado Manolo para mejor ocasión. Pusimos a Antonio como jefe de filas y comenzamos a subir. En un colladito cercano se unía a nuestra senda otra que subía por la vertiente oeste del cerro que habíamos sobrepasado. Más arriba se divide la senda yendo el ramal izquierdo a las labores y cortijo del Minchar. Preferimos la de la derecha porque parecía de mayor entidad. La senda es un camino de herradura de los tiempos de la repoblación forestal, perfectamente trazada, con sus albarradas donde eran necesarias, que serpea por el valle del barranco del Minchar hasta alcanzar la cresta de la sierra por donde viene la “senda de la cresta”. Perfecta senda que parece tener el nombre del “Minchar Alto”. Únicamente en algunos puntos la maleza la va invadiendo pero sin impedir el paso en absoluto.
Justo debajo del collado, con vistas a Sierra Nevada, encontramos un restaurante soleado. Y ahí sentamos nuestros reales con tranquilidad puesto que Fondón estaba cerca. Gambitas, chacina y tomate fueron los aperitivos, seguidos de tortillas y judías verdes, con pulpo, jibia y croquetas de plato fuerte. Buenos cerveza y vinos, té, bombones y orujos. ¿Qué más se le puede pedir a un restaurante colgado en los riscos de la sierra de las Gúajares?
En la fuente de los Chorrillos cogimos el carril de bajada y con algún despiste para tomar la senda que acorta el carril, llegamos a un colladillo con una obra de mampostería que siempre nos había intrigado. Como íbamos con tiempo subimos a ella resultando ser un antiguo acueducto que alberga ahora una tubería de polietileno. Al otro lado de la obra seguía la senda y por ella bajamos a un carril que seguía descendiendo en dirección a Fondón.
Estábamos con el gusanillo de la exploración porque en un determinado momento pensamos que el carril daba mucha vuelta para ir a Fondón. Nos metimos por una veredilla que daba a un nuevo carrilillo y luego por otra veredilla siguiendo un barranco ornado por peñascales, con enormes grietas que achacamos a algún terremoto. Desembocamos en el sendero local que de Fondón va al Castillo y con él entramos en el pueblo y llegamos a los coches.
El viento matutino fue amainando, como había pronosticado Pepe, y tuvimos un precioso día primaveral.

LA RUTA
SALIENDO DE GUÁJAR FONDÓN
GUÁJAR FONDÓN Y ENCIMA GUÁJAR FARAGÜIT

EN EL NUEVO CARRIL, LLEGANDO AL CORTIJO DE LA MOJONERA

POR LA SENDA DEL MINCHAR
LA SUBIDA CONTINÚA

EN VARIAS ZONAS DE LA SENDA, LAS AULAGAS NOS BRINDAN SUS FLORES Y SUS PINCHOS
LOS VINOS Y LA CERVEZA FRÍA
EN EL RESTAURANTE "LOS ALMENDROS"
VISTA DE SIERRA NEVADA DESDE EL RESTAURANTE
OTRO TRAMILLO DE AULAGAS
ENTRE LOS ALMENDROS
SACIANDO LA SED EN LA FUENTE DE LOS CHORRILLOS
EN EL ANTIGUO ACUEDUCTO
UN ANTONIO ENTRE ALMENDROS
EL OTRO ANTONIO INVESTIGANDO LAS GRIETAS

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