domingo, 16 de diciembre de 2012

Salida día 22 de Diciembre: Alcojona - Abanto

Pinsapo de la Escalereta

Subiendo por el Puntal de la Mesa. Al fondo, las Turquillas

Al pie del Falso Pinsapo de la Escalereta

Alcojona y Abanto

Cresteando hacia el Alcojona

Otro pinsapo majestuoso

Paco fotografiando el pinsapar

Extraño pinsapo entre las rocas

Finca La Nava desde las alturas

En la cima del Alcojona (1.501 metros)

El Peñón y África

Entre aulagas

Llegando al Pto. Capuchino

El Torrecilla desde las laderas del Abanto

Intentando llegar al Abanto pegados a la alambrada

Pino y Torrecilla

Bajo una de las escasas encinas que quedaron tras el incendio de 1.991

Subiendo por una vereda recuperada hacia el Puntal de la Mesa

Paco, el pino, la luna y el Torrecilla

Felicitación navideña


Para todos aquellos que se sienten parte de este grupo de amigos/as a los que les gusta compartir la montaña y mucho más... ¡Feliz Navidad!

domingo, 9 de diciembre de 2012

Salida día 15 de Diciembre: Ojén- El Juanar - Pto. Los Púlpitos- El Pozuelo - Ojén


Participantes: Ana, Jerónimo, Paco Ponferrada, Paco Ruiz, Luci, Ricardo, Manuel de Nerja, Victoria, Jesús

Distancia recorrida: 18,8 km
Desnivel acumulado: 1200 m

Recuperamos con alegría a Victoria que la teníamos perdida desde hacía algún tiempo.
Desayuno en Ojén, buen pan con aceite.

Excursión programada para la Concha con previsión de tiempo lluvioso y ventoso. Sea por el tiempo o por otras circunstancias, se había apuntado un montón de gente y se fueron quitando de en medio el día anterior. No quiero pensar que nos faltan montañeros aguerridos en el grupo.

Comenzamos a caminar por la sendita al lado del aparcamiento con el suelo y las hierbas mojadas por el chaparrón de la noche. La humedad del suelo y del ambiente hizo que fuera una mañana ideal para las salamandras que lucían sus vistosos colores. A una de ellas, de buen tamaño, le dimos la mañana llevándola una y otra vez al carril para fotografiarla como si fuera una “top model”. Jerónimo se quedó atrás con ella para hacerle algunas fotos en privado, mientras que el resto del grupo iniciamos la subida por el Cerezal. Cuando terminó la sesión fotográfica pensó que habríamos echado por la Ermita, por allí fue y ya nos reunimos con él en el puerto que da vistas al olivar del Juanar.
En la subida por la cañada hacía una mañana estupenda, templada y sin viento, con algunos jirones de niebla ocultando a veces el cerro Nicolás, pero al llegar al olivar la cosa cambió porque el viento soplaba con fuerza y tanto la Cruz del Juanar como la cresta hacia la Concha estaban totalmente cubiertas de negros nubarrones. El nublado venía de la costa y decidimos sustituir la niebla, viento y piedras mojadas del camino hacia la Concha por el puerto del Púlpito y seguir luego hacia el Pozuelo. En el Púlpito el viento soplaba con fuerza y la niebla estaba bien cogida, pero en cuanto bajamos un poco nos protegimos del uno y desapareció la otra. Aprovechando la protección de roquedos y matojos tomamos el Ángelus en la hoya donde nace el arroyo Molinos: dátiles, pasas, mostachones, rosegones, alguna fruta y unas contundentes pastas con cabello de ángel que Ricardo sacó junto con el sempiterno vinillo de la tierra. Hubo alguna mofa a cuenta de la temporada en que se hizo el cabello de ángel y con ese buen humor continuamos por el arenal de la hoya, subimos el puertecillo que da vistas a la cañada del Infierno e iniciamos el carrilillo que va hacia el Refugio del Juanar. Desde el carrilillo se divisa perfectamente la senda al Gurapalo y al Pozuelo que queríamos tomar en la conjunción de carrilillo y senda. Alguien dijo que del carrilillo se podía bajar a la senda antes de que ambos se juntasen, aunque el trocillo de monte a descender estaba dificultoso. Ricardo, con esa fijación de querer meterse siempre en lo más difícil, ya no quiso oír nada más y se metió en el monte para descender a la senda. Claro, tuvo que esperarnos un buen rato porque además nos entretuvimos contemplando la vista del bonito valle hacia el Refugio adornado con algunas pinceladas de amarillo por los robles de las laderas y los castaños ya desnudos abajo rodeando el tejado del Refugio.
Al descender del puerto del Pozuelo había un gran pino resinero que protegía bajo sus ramas una zona llana, limpia, mullida por las acículas y sin viento. Aunque era temprano pensamos que ese era un restaurante estupendo que no podíamos desperdiciar. Y allí comimos con más tranquilidad de la acostumbrada y nos solazamos un buen rato después de comer con los chascarrillos de la vida militar de Ricardo. Vida militar que duró un par de meses, pero que si le hubiéramos dejado hubiera dado para varias horas de conversación.
Sugerimos seguir la senda que llevábamos al otro lado de la carreterita del Juanar subiendo al cerrillo de las Perdices y bajando por el Castañar, pero Jerónimo nos quitó la idea porque él había estado por ahí y la senda se perdía entre la maraña de jara. Subimos pues por la carreterita al Refugio y al puertecillo que da a la cañada hacia Ojén. Echamos por la cañada de la Ermita y antes de las 6 estábamos en Ojén.

La predicción del tiempo acertó en cuanto al viento y niebla, en cambió erró en la lluvia ya que no cayó ni una gota. Y al viento y niebla supimos evitarlos y disfrutar de la temperatura tan templada que hizo todo el día.

Saliendo de Ojén

Salamandra

Niebla

Cruzando el Olivar del Juanar

Sª Blanca cubierta de nubes

Por el Pto. del Púlpito

Ángelus en una recachita

Quejigo otoñal

Rodeando el Gurapalo

Por el Pinsapar del Pozuelo

Restaurante a la sombra del pino

Bajando hacia Ojén

Hygrocybe conica

En la Ermita

Vino


lunes, 3 de diciembre de 2012

Comida de Navidad: Domingo 16 de Diciembre

La comida de Navidad, como estos últimos años, la celebraremos en el Rte. Sol y Mar de Benajarafe.
Es necesario que os apuntéis cuanto antes pues Carlos se va a encargar de reservar y necesita saber cuántos vamos a ser.

Este es el menú de este año y su precio:

Salida día 8 de Diciembre: Vuelta al Lucero desde El Acebuchal

Recorrido: 24 km.

Desnivel acumulado: 1345 m.


¡NO VUELVO A SALIR UNA SEMANA DESPUES DEL REGRESO DE MIEMBROS DEL GRUPO DE UNA GRAN TRAVESIA!!!!!!!!!!!!!
Durante la semana todos los comentarios puestos en el blog, hacía prever una ruta larga, con grandes niveles; de esas que realizamos para amedrentar. Esas rutas a las que no sabes si apuntarte o no. Tanto tiempo de inactividad te hace dudar de si estarás preparado para tanto esfuerzo. Al final el amor que le tienes a la montaña, y sobre todo el poder utilizar el frontal como en la grandes expediciones, te animan a ir. ¡Por qué no decirlo! El título que le habíamos puesto a la ruta también era muy sugerente y actual: “RODEEMOS EL LUCERO”.
Todos como buenos previsores pusimos al día, previamente, nuestros frontales. Revisamos las pilas. Revisamos la bombilla. Compramos una bombilla y pilas de repuestos. Comprobamos a la salida que el interruptor del frontal no se hubiera quedado pillado, y nos dejara sin batería antes de comenzar. Etc. etc. PUES ¡NO!. Nada de esto hizo falta. Todas nuestras ilusiones se fueron al garete. Llegamos a nuestro destino con las gafas de sol puesta. Eso sí, dignamente, sin prisas, después de realizar nuestros ejercicios de estiramientos, estuvimos esperando pacientemente, a que los últimos rayos de sol desaparecieran por las lomas de la Axarquía; para uno a uno, sin sobresaltos, ni brusquedades, ni búsqueda apresurada en las mochilas, encender nuestros frontales. Pues esa era nuestra ilusión: CAMINAR CON LOS FRONTALES.
Algunos se preguntarán el por qué de tan grande desilusión. ¿Qué fue lo que nos llevó al desastre? Muy sencillo. No hay que ser un lince, como podréis adivinar por el título. ¡Teníamos varios miembros del grupo que habían llegado recientemente de los Anapurnas infiltrados en la salida! ¡Qué deciros! Ellos pletóricos de glóbulos rojos, nosotros bajo mínimos. Ellos pletóricos de caminatas por altitudes insospechadas, nosotros ahítos de buscar setas y comerlas en el infernillo. Ellos casi famélicos, pero ¡con un “tipín”!, nosotros atiborrados de níscalos, negrillas, pies azules, de migas, vinos, etc,etc. . NO HABÍA COLOR.
Ellos acostumbrados al arroz y “na mas té”, cuando desayunaron el café con leche, las vienas con aceite, los churros calentitos, los croisant del Ramos, las tortas del algarrobo, etc. ¡Ahí creo que estuvo la clave!
Salimos a andar a las 9 del Acebuchal. El ritmo fue infernal, a las 11.30 estábamos haciendo el Ángelus dando vistas a Venta Panadero. Como podéis imaginar toda la subida desde el Daire a la Perdiz, no fue un letanía de “OM MANI PADME HUM”, sino todo lo contrario: “¿PODEIS IR MAS DESPACITO?”, “¡HACER ALGUNA FOTO!”, “¿NO MIRAIS EL PAISAJE?”.
Llegamos a la Perdiz y aunque hacía viento, las banderas de oraciones no las vimos en ningún sitio, aunque la procesión iba por dentro, y rezábamos como si de un rosario se tratara, imprecaciones no reproducibles contra los Anapurnienses, pero que salían al exterior en forma de: ¿NO PARÁIS A BEBER UN POQUITO? ¡MIRA, HASTA ESTE ARROYO TRAE AGUA! ¡Pero ni por esas!. El ritmo seguía siendo cansino y no se atisbaba que fuera a disminuir. Algunos ya apuntaban que comeríamos en el Acebuchal. Otros apuntaban comer en Frigiliana. Pero con buen criterio, quizás también por nostalgia a los compañer@s que hicieron por primera vez esta ruta, comimos pasado el Puerto de Frigiliana, muy cerquita del lugar donde comimos la vez anterior. Aquí se serenaron los ánimos, o eso creíamos, con las buenas viandas (tortillas varias, carnes en tomate, al horno, en manteca, ensaladas, morcilla, arroces, etc. etc.etc) y los buenos caldos que fueron haciendo acto de presencia. Sin saberlo se iba fraguando el segundo acto de nuestra perdición. Habíamos alimentado a la BESTIA. ¡Es que no experimentaron ningún atisbo de sobre alimentación!. Ni siquiera una “fatiguita” que extrañaran los días de arroz ,pollo y verdura. ¡Cómo se habían adaptado nuevamente a las grasas y al alcohol! Fue levantarnos, pronunciar nuestra célebre frase de arrancada: “Un cosa que empieza por a”, y no verlos más hasta llegar a los coches. Cómo me metí en el coche, ni de en qué condiciones llegué a la casa, ni qué cené, no puedo daros norte.
Aquí estoy postrado delante del ordenador sin saber si tengo piernas o me las dejé en el Acebuchal. El cuerpo lo tenía tan cansado que el sueño anoche me abandonó, creyendo que no haría falta hacer acto de presencia.¡Qué equivocado estaba! Ni las ovejitas, ni recitar el Om Mani Padme Hum, no sé cuántas veces, pudieron dar con él. Todavía no he bajado las escaleras para ir a desayunar, pero esto os lo contaré de viva voz en la salida del sábado próximo, o del otro.

Subiendo desde El Acebuchal

Por el carril, cerca del Cortijo del Daire


Dejamos atrás el Cortijo del Mirlo

Hacia el Collado de los Civiles

Sierra Nevada al fondo

Ángelus en la cresta

Tajos y Sª Nevada

Por la Cresta de los Civiles

Oteando en paisaje

Pasando por la parte en la que la vereda se ha ido

Vinos

Comida al sol por el Pto. de Frigiliana

Por el Bco. de las Angustias

Ya podéis dejarlo, que el camión ya pasa