jueves, 21 de noviembre de 2024

23 de noviembre: Río y montes públicos de El Burgo

Participantes: 10
Nori, Jerónimo, Tere, Paco Ponferrada, Jesús R., Pilar, Lucía, Germán, Paco R. y Ricardo.

Distancia recorrida:
20 kilómetros
Desnivel de subida acumulado:
815 metros
Altura mínima: ( 540 m – El Burgo)
Altura máxima: (890 m – Pto. de la Mujer)
Tipo de recorrido:
Circular
Tipo de camino:
Veredas y carriles.

Por la margen de un río Turón con mucha más agua que años anteriores, por un sendero dedicado a un vecino del pueblo, Manolo "El Cantaor"

Un asomo de otoño ya en sus postrimerías que parece no querer llegar 

Dique del Molino caído. Este y otros diques que se encuentran a lo largo del río, se construyeron a mediados del s. XX -mucha prisa no se dieron- a raíz de la riada de septiembre de 1906 que destruyó casas y huertas y provocó seis muertos en el pueblo.

Juno planifolia - Lirio de invierno

Junto al dique

o remontándolo por un lateral

Acercándonos a los Picachos

Casas de los Molinos

que el sendero deja a un lado

rodeándolas por un lateral

Los álamos junto al río muestran aquí sus intensos amarillos otoñales

Subidas y bajadas por un sendero limpio y acondicionado

Dique del Nacimiento, donde se coge agua para El Burgo

Un buitre sobrevuela los Picachos

otros recorren sus pies

Las cornicabras nos advierten ya que a ellas aún no les ha llegado el otoño

Un viejo algarrobo junto al camino

y más adelante un acebuche enorme de múltiples ramas

Cruzando el río 

Dique de la Hierbabuena donde, metros más arriba, está el nacimiento más reconocido del río

Tajo de la Hierbabuena

El río se remansa en una serie de pozas que parecen de cristal

Cornicabral de Lifa desde el mirador. Este año se muestran aún verdes mayoritariamente por lo que decidimos cambiar el itinerario y recorrer otras sendas cercanas

Mujeres y un infiltrado en el Puerto de la Mujer

Por el sendero Manuel García Rosa, primero por pinar

para terminar por un bosquecillo umbrío de pequeñas encinas 

En la Fuente Platero

Un remanso amarillo en el arroyo del Barranco del Portillo

Vistas hacia la Sª de Alcaparaín desde el Cerro del Portillo

Llegando al cortijo de la Roza del Escribano

donde pusimos asiento, mesa y vinos

y postre, que se olvidaba, un bizcocho de ricota, almendra y lima

Bajando por el sendero de Paco Arjona

donde se ha reconstruido una pequeña carbonera con fines didácticos

El arroyo en la zona conocida como La Parrilla

Un rincón umbrío de encinas de cierto porte junto al carril de la Fuensanta

Del área recreativa de la Fuensanta, un sendero atraviesa la sierrecilla que la separa del valle del Turón y nos asoma a El Burgo

Panorámica de El Burgo al atardecer, con la Sª de Alcaparaín detrás

La fea belleza de un pavo antes de Navidad

Mapa de la ruta 

jueves, 14 de noviembre de 2024

Salida 16 de noviembre: Igualeja - Parauta - Cartajima

Participantes: 19
Luis, Nori, Pili, Paco Ponferrada, Jesús R., Lily, Lucía, Germán, Lola, Paco Zambrana, Manuel D., Carlos, Paco Ruiz, Pilar, Joaquín, Ricardo, Jesús C., Tere y Jerónimo.

Distancia recorrida:
 16 kilómetros
Desnivel de subida acumulado:
850 metros
Altura mínima: (610 m – Río Genal, unión arroyos)
Altura máxima: (875 m – Loma de Igualeja)
Tipo de recorrido:
Una parte circular y otra lineal de ida uy vuelta.
Tipo de camino:
Carriles, senderos y las calles de los pueblos


Desayuno en la Venta la Parrilla de Ronda. Contundentes rebanadas con aceite y mantecas blanca y colorá, a discreción, más algunos platitos de jamón y tomate. Muy buen desayuno y buen servicio. A 4,5€. Manolo, para celebrar su cumpleaños, tuvo la gentileza de invitar a esa enorme caterva de gente. ¡¡¡FELICIDADES MANOLO!!!

Los castañares del Genal siempre congregan una multitud de caminantes. Esta vez fue de las que baten récords: 19 personas, 6 vehículos, un grupo que está al límite de lo manejable.

Aparcamos en la calle principal de Igualeja, con Luis haciendo de gorrilla aparcacoches, y comenzamos a caminar calle abajo hasta la iglesia, donde tomamos a la derecha para ir a buscar el barrio Santa Rosa por donde sale el camino de Parauta. Hacía tiempo inmemorial que no hacíamos la ruta hacia Parauta, tanto que ya no recordábamos las empinadas calles de Santa Rosa, aunque sí la calle que despide Igualeja, la calle de la Tetona.

Entramos en el castañar salpicado de encinas, quejigos y alcornoques, todos de grandes dimensiones, caminando por el agradable suelo cargado de humedad. De hecho, aquella misma mañana habían caído unas gotas.

Al decir de algunos al castañar le faltaba aún una semana para estar en su plenitud de colores. Para otros, sin embargo, eso era rizar el rizo, estaban preciosos, con poca hoja en el suelo aún, pero con las hojas verdes, cobrizas y amarillentas en los árboles a las que el sol sacaba reflejos irisados con el movimiento de la brisa. Una delicia. Imposible caminar sin parar con frecuencia a disfrutar de esas laderas cubiertas de castaños tan coloridos.

La marcha era lenta. Subimos a la loma de Igualeja atravesando la cabecera del arroyo Heladero y en lo alto de la loma iniciamos el descenso al arroyo de los Granados entre preciosos castañares, con algunos rodales de setas, las poco valiosas Volvaria y los deliciosos parasoles. Hace años cogíamos esas setas, ahora, con todas las parcelas rodeadas de potentes alambradas, no hay manera de aprovecharlas.

En el arroyo de los Granados se ha construido un puente para pasarlo y afrontar el fuerte repecho de la subida por la loma de la Higuera. Se ve que con la homologación del sendero Igualeja-Parauta, PR-A 226, se exigiría el puente sobre el Granados.

Nada más alcanzar la loma de la Higuera comienza el descenso al siguiente valle, el del arroyo del Jubrique que se atraviesa por la cabecera remontando la siguiente loma, la de Manzanera, que ya nos coloca sobre Parauta. Un continuo subir y bajar este camino desde Igualeja.

A la entrada de Parauta el carril se divide, yendo a la derecha hacia la parte alta del pueblo. Nosotros tomamos a la izquierda el empedrado paseo que desciende para entrar en la parte baja del pueblo. Como hacía tantos años que no pasábamos por Parauta nos sorprendió lo limpio y bien arreglado que está, con algunas pinturas en las paredes y, sobre todo, sillas colgadas de las ventanas con diversos muñecos.

Bajamos a tomar el camino del Molino donde empieza el “Bosque encantado”, una serie de esculturas de madera, muchas aprovechando los troncos de los castaños, a lo largo del camino. Encontramos aquí una multitud, sobre todo de familias con niños, haciéndose fotos en las esculturas. A duras penas se podía caminar por entre el gentío.

El Bosque encantado aprovecha la parte llana del camino y termina cuando comienza el fuerte descenso hacia el Genal por la loma que separa el arroyo de los Granados, a la izquierda, del de Algorma a la derecha. Cruzamos el Algorma por un resbaladizo tronco ayudados de una improvisada barandilla y a continuación, en el llano del Molino del Real hicimos la paradita del Ángelus. El camino de Parauta a Cartajima también es un sendero homologado PR A-222, pero se ve que los homologadores no exigieron un puentecillo para cruzar el Algorma.

El llano del Molino del Real es el lugar donde se unen los arroyos de los Granados, noreste, de Algorma, norte, y de Riachuela, noroeste, para formar el río Genal. Una zona húmeda, llana, donde además se cruzan los caminos de Parauta a Cartajima con el de Cartajima a Igualeja, el que pensábamos tomar para regresar, por eso exploramos un poco el paso por el Genal, hacia la senda de Igualeja, con un grueso tranco que hacía las veces de puente para pasarlo a horcajadas.

Por alargar la caminata decidimos subir a Cartajima, famosa por sus murales sobre la blanca cal de las casas. La subidita es de cuidado. Se ha de tomar un ritmo pausado y continuo, parando de vez en cuando a contemplar el curso del Genal que va quedando abajo, marcado por la amarilla línea de los chopos, y arriba a la pelada sierra del Oreganal.

En la entrada de Cartajima nos reagrupamos. El pueblo nos recibió con una original pintura de unas golondrinas revoloteando o posadas sobre los cables de la luz que parece real, no pintada. Siguieron después otras del baño en la casa, de rincones floridos, de la esquina del beso, etc., hasta la plaza de la iglesia donde dimos por concluida la visita. El pueblo impoluto, una delicia.

Comenzamos el descenso al llano del Molino del Real donde pensábamos almorzar. En el camino grupitos de caminantes que, por lo que les oímos, subían a Cartajima donde les esperaba el autobús. Algunos, jóvenes, a buen paso, otros, de más edad, resoplando en la cuesta.

Cruzamos el Genal con más o menos éxito, con más o menos botas mojadas, y en la orilla izquierda nos pusimos a buscar un lugar para comer. Después de un buen rato lo encontramos al lado del río, entre los zarzales. Se limpió un poco el lugar, se acarrearon innumerables piedras y allí, apretaditos, iniciamos la comida.

Con 19 personas y 19 mochilas sacando cosas para comer es imposible recordar todo lo que fue pasando. Además, algunas fiambreras se terminaron antes de dar la vuelta completa al ruedo. Recuerdo chorizo, salchichón, jamón, langostinos, ensaladilla rusa y humus como aperitivo. Un par de tortillas, pollo con berenjena y guisado con pasas, carne con champiñón y con verduras, filetillos tiernos y lomo con ajos, lomo en manteca, tres tipos de queso y muchas cosas más que olvido. Para terminar uvas, chocolate y tarta con tés y orujos.

Comida prolongada que no se alargó más por la incomodidad de los asientos y porque no había espacio para echar una cabezadita.

Quedaban dos horas escasas a los coches, pero había que remontar la loma de Igualeja. La tomamos con parsimonia, sobre todo en la primera parte, la más empinada. Luego, cuando la senda desemboca en un carrilillo, la subida se suaviza entre los ubicuos castaños. Atrás y abajo va quedando el Genal, y atrás y arriba el blanquísimo Cartajima en la divisoria entre el bosque de castaños y la pelada sierra del Oreganal.

Cuando alcanzamos la cresta de la loma nos dimos un respiro mientras nos reagrupábamos. Lo que quedaba era ya descenso con alguna pequeñita subida, siguiendo primero el carrilillo y luego la senda entre la maleza.

En Igualeja, antes de iniciar el regreso, nos acercamos a visitar la fuente de la Alquería o nacimiento del río Genal. Es un espectáculo ver salir semejante chorro de agua de esa cueva en la ladera.

Día con nubes y claros, muy bueno para caminar, pero en esta época hemos de buscar rutas menos transitadas entre los castañares.


Pintura mural en Igualeja

Alguna encina de buen porte

por un camino

donde la humedad es patente

y los castaños hacen bosque

El color del otoño también depende de los ojos que lo miran

Hojas en el suelo

y hojas en los árboles

Bajando de la Loma de Igualeja

Algún hongo al borde del camino 

Animada charla

a la sombra de los castaños

Cartajima asoma

cuando los árboles dejan ver el bosque

Cruzando el arroyo de los Granados

Hygrocybe...

Contraste entre las pizarras cubiertas de castaños

y las peladas calizas donde la arboleda de gran porte es escasa

Encina Vallecillo sobre Parauta, un árbol singular

En Parauta, entre pinsapo y limonero

Y saliendo del pueblo, Cortylandia trasladado a los bosques del Havaral, el Bosque Encantado dicen, más bien desencantado pues, en este tramo, ha perdido toda su magia.

Al otro lado, Cartajima,

entre su torcalillo y sus bosques de castaños, encinas y alcornoques

Algunos zumaques muestran sus rojos tímidamente. Por cierto, son las raíces y la corteza donde mayor concentración de taninos se da y son las partes que se utilizan para curtir pieles -Curiositas dixit, curiositas satisfecit-

Una manera peculiar de cruzar el arroyo Algorma

Panorámica de los castañares del Havaral y las moles calizas de la Sª del Oreganal

Golondrinas en la entrada a Cartajima

Pase usted

a las calles de este pueblo

de blanca iglesia y escalinatas como escenario de foto grupal

calles únicas

donde mirar como te miran con la mirada triste de la quiso jugar y no pudo

Bajada hacia el río

donde poner los vinos

y comer

Pero adversativo

el camino es muy bonito y con menos gente pero hay una cuesta arriba después de comer

Marco de amarillos, cobrizos y verdes

Bajo un enorme castaño hay hoy un gran grupo de mujeres del grupo 
Una pregunta para la reflexión: ¿por qué a los hombres no nos da nunca por hacernos una foto juntos?

¿Solo una?

Ya solo queda bajar, y bien

Igualeja, a un guiño

Uno de los nacimientos del Genal -sin duda, el más bello

Mapa de la ruta