miércoles, 19 de agosto de 2020

19 de agosto: Benalmádena-Arroyo Cañitas-Cerro del Moro-Puerto de las Coyunturas-Regajo del Quejigal.

 

Participantes: Ana, Luis, Jerónimo, Lucía, Manuel de Rincón y Jesús.

Distancia recorrida: 10,5 km

Desnivel acumulado: 770 m

No mucha gente aún, pero un aumento sustancial sobre el miércoles pasado. Además dos chicas. Bienvenidas.

La sierra de Benalmádena siempre la hemos recorrido desde Arroyo Hondo, debajo del puente de la autovía. Jerónimo apuntó que la última vez que estuvo por allí no le gustó la gente que subía y bajaba a las chabolas del antiguo vertedero. Por eso cambiamos y pusimos la salida desde el parquecito en lo alto de la calle Luis Cernuda.

En esa rotondita habíamos quedado a las 7:45-8 y allí estábamos todos…menos Ana que estaba aún en su casa porque Jesús le había puesto en el WhatsApp a las 8:45 en vez de a las 7:45. Ana se ha dado prisa y a las 8:30 hemos comenzado la excursión. A veces uno se pregunta dónde y para qué tenemos la cabeza.

El objetivo de la ruta era localizar tres plantas: la salvia candelabro, la centaurea bastarda y la jara blanca, en la senda de Cazadores, entre las Hoyas del Moro y el puerto de las Coyunturas.

Del parquecito se accede a la sierra por un paso bajo la autovía dejado para las posibles avenidas del arroyo Cañitas, y por el cauce del arroyo arranca el recorrido de hoy, entre pinos carrascos de mediano porte, que no daban mucha sombra.

Después de un trecho por el cauce del arroyo la senda se encarama por la ladera derecha del valle, con grandes zigzags, a buscar la cresta de separación entre los valles del Cañitas y del Quejigal, por donde baja la R4 de Benalmádena.

De la cresta, con muy buenas vistas al Tajo del Quejigal, a la cresta de la sierra y al Calamorro, hemos entrado en la zona de la Umbría: la ladera este del valle del Quejigal, aquí con buen pinar, caminando a la sombra, primero casi en llano y luego ascendiendo un buen repecho para salir a la senda de Cazadores.

Hemos ido hacia la Hoya del Moro y en la subida la primera decepción. El Halimium que por allí crece no es el atriplicifolium, jara blanca, sino el halimifolium, el jaguarzo blanco.

No nos hemos conformado con llegar a las Hoyas del Moro, sino que hemos subido un poquito más hacia las antenas por disfrutar del panorama de la costa de Benalmádena, hoy con la niebla, el taró, entrando desde el mar. En las mismas Hoyas del Moro, en un banco artificial, a la sombra, hemos hecho un cortito Ángelus de fruta y frutos secos, para volver después sobre nuestros pasos, descendiendo.

En la zona húmeda debajo de los Tajos de la Sabia hemos tenido la recompensa de encontrar tanto la centaurea bastarda, Cheirolophus sempervirens, como la salvia candelabro, Salvia candelabrum, junto a mucha crujía mayor, Bupleurum gibraltaricum, y alguna mata de su pariente, la adelfilla, Bupleurum sufruticossum.

Estos hallazgos que Jerónimo había anticipado nos han proporcionado la energía suficiente como para enfrentar la subida al puerto de las Coyunturas por donde iba el antiguo camino entre Benalmádena y Alhaurín de la Torre. La subidita son unos 80 m de desnivel por una mala senda de montañero, con repechos empinadísimos y piso arenoso y pedregoso, deslizante. Se ve que aquí se ha perdido el antiguo camino de herradura y los senderistas hemos hecho una senda de montañeros casi insubible para unir los valles de los arroyos del Pinar al norte con el del Quejigal al sur.

Nos quedaba lo más sencillo. Descender de la senda de cazadores a la senda paralela a la autovía por la llamada R3 de Benalmádena.

Al principio se camina por un arenal. Después del arroyo del Cañadón entramos en una zona sur, soleada, sin sombra, de esas donde en verano se oyen las chicharras hasta por la noche, cuánto más sobre las 12:30, cuando hoy hemos ido por allí rodeando el potente Tajo del Quejigal.

Con muchísimo gusto hemos entrado bajo la sombra de los pinos poco antes de cruzar el Regajo del Quejigal, sombra que nos ha acompañado en toda esa ladera hasta desembocar en la senda paralela a la autovía.

Esta senda es ruidosísima. No nos damos cuenta de la contaminación acústica de las autovías hasta que caminamos por encima de ellas. Pero no había alternativa, así que con ruido y todo hemos echado al oeste, siguiendo las casetitas de la antigua conducción de agua, por donde va la Gran Senda de Málaga, para unir los arroyos Hondo y Cañitas.

Una vez en los coches quedaba una parte sustancial del recorrido: buscar un bar donde dar cuenta de unas frescas cervecitas. Sabíamos que a la entrada de Benalmádena había unos bares, pero dudábamos de poder aparcar por allí. Hemos bajado por Luis Cernuda, Jerónimo ha visto unos aparcamientos en la parte baja de la calle, suficientes para dejar los tres coches a la sombra, y allí hemos aparcado.

A pocos metros en dirección a Benalmádena hemos encontrado una pizzería, nos han preparado una mesa con sombra en la terraza y allí hemos despachado unas pintas de cerveza servidas en jarras heladas. Hoy celebrábamos el cumpleaños de Manuel que ya ni él se acuerda cuándo fue, pero el motivo era lo de menos.

Manuel ha indagado por unas tapitas. Tenían poca oferta, no obstante, la chica, muy servicial, nos ha ofrecido unas tapas de pan tostado con tomate cherry, ajo picado y aceite que nos han sabido a gloria.

Manuel, ¡Muchas gracias por la invitación!

Ya hemos quedado que para el miércoles próximo se debe buscar un buen bar y luego una rutita para caminar cerquita del bar.


Subiendo por el Arroyo Cañitas

Acercándonos a la cresta donde el sendero se une a la R4

Tajos de la Sabia y del Quejigal

Y Mª del Monte cantaba: ¡A la sombra de los pinos!

Las antenas del Cerro del Moro cada vez más cerca

Y el taró semioculta el litoral de Benalmádena

Pinos que cortejan la vereda

Parece ser que es

Bupleurum sufruticossum - Adelfilla

Cheirolophus sempervirens - Centaurea bastarda

Salvia candelabrum -Salvia candelabro

Por la senda de Cazadores

Argiope lobata

Vistas desde el Pto. de las Coyunturas

Bajando por la  R3

Hipparchia semele en su ritual antes de la cópula 

Regajo del Quejigal


jueves, 13 de agosto de 2020

12 de agosto: Sª Mijas, casi circular desde la embotelladora al Castillejo y Cerro del Moro (antenas)

Participantes: Luis, Jerónimo, Manuel de Rincón y Jesús

Distancia recorrida: 11,5 km

Desnivel acumulado: 750 m


La programación de la excursión estaba para ser hecha el martes 11. El riesgo de una tormenta matutina nos hizo trasladarla al miércoles, nuestro día tradicional. Con el cambio, Ana que estaba apuntada para el martes, se perdió la excursión porque el miércoles no podía venir. Para la próxima semana buscaremos algo para que puedas venir, Ana.

Quedamos a las 8 ya desayunados en el comienzo de la carreterita a las antenas. Manuel y Jesús estaban allí un poco antes. Cuando llegaron Jerónimo y Luis, éste bajó del coche y antes de decir buenos días, nos echó un responso porque él y Jerónimo habían sido puntuales, no así Manuel y Jesús que habían llegado antes de tiempo. Nadie le contradijo, se aceptó la puntualización. Parecía que Luis venía en son de guerra, pero afortunadamente sólo fue este primer desahogo.

Echamos a andar por el carrilillo del este, con tranquilidad, charlando bajo el bosque de pino carrasco. Más arriba tomamos la senda a la derecha. La senda va llaneando, con pequeñas subidas y bajadas, en dirección este, hacia la mina de la Trinidad. Esta sendita tiene una floración preciosa de plantas pequeñitas, con varias linarias, helianthemum, orquídeas, etc., pero claro, en agosto no quedaba ni rastro, sólo la linaria de Clemente y el clavel malagueño mostraban alguna flores. Más tarde a ellas se unió la Lapiedra con sus flores blancas.

El día no amenazaba lluvia, aunque la parte media y superior de la sierra sujetaban nubarrones que poco a poco se iban disolviendo dejando entrever, arriba, el cerro del Moro, nuestro primer objetivo, coronado por sus antenas, y abajo los caseríos de Fuengirola y Mijas.

Tomamos el desvío por el Pechón. Por él asciende la senda con fuerza, pero la subida fue muy llevadera porque teníamos la sombra del cerro del Moro, de los pinos y de los nubarrones que aún quedaban. El último tramo de la senda, antes de la Hoya del Moro, es especialmente agradable: la senda va llana, al pinar se une la carrasca y la coscoja, al oeste se disfruta del profundo barranco de Don Pedro y del cabezo de Zagalurrera mientras al frente llevamos la triangular figura del Castillejo.

Fuimos directamente al Castillejo esperando encontrar al guarda contraincendios. Tenía arreglada la cima del cerro con un sombrajo, una mesa y tres butacas, pero el guarda no operaba hoy por la mañana. La mesa, las butacas, y sobretodo el fresquito bajo el sombrajo, invitaban a un descanso. Aprovechamos para hacer un temprano Ángelus, con un rato de charla, disfrutando de las fenomenales vistas que ofrece el cerro.

Continuamos la caminata descendiendo del cerro primero a puerto Serrano y luego al puerto del Cerezal en un paseo jalonado de crujía mayor en flor.

El final de la ruta era el puerto de las Tres Caleras. Jerónimo se adelantó porque quería regar los quejigos que sembró debajo del puerto. Como camina a esa velocidad, cuando llegamos al puerto los otros tres él ya subía después de la visita a sus ahijados. Parece que tiene 4 con vida.

Por Las Tres Caleras pasaron los dos únicos caminantes del día, ellos hacia la Medialuna y nosotros de regreso al Cerezal. La senda de bajada al aparcamiento está muy usada sobre todo por bicis que la van encajonando en los sitios sin piedras. En el descenso tuvimos el único sol del día, en una zona que se quemó y de la que desaparecieron los pinos, pero pronto entramos otra vez en la sombra protectora con una brisa muy agradable hasta los coches.

Como final, agradecer a Luis la feliz idea de terminar la mañana con una cervecita fresca. Fuimos al Higuerón, restaurante de postín, aunque no llevábamos la vestimenta apropiada. El aire acondicionado del restaurante nos refrescó por fuera y la cervecita por dentro. Luis tuvo el detalle de invitarnos. ¡¡¡Muchas gracias, Luis!!!

Estupenda mañana, tanto que nos propusimos repetir estas caminatas de medio día.


Cerro del Moro en la niebla matutina

Pinar en la Cañada de Don Pedro

Por la senda llana

Vistas hacia Mijas

Dianthus malacitanus

Cerro Castillejos desde el Pechón

Panorámica de la Sª de Mijas desde el Cerro del Moro

Lapiedra martinezii

Canteras de Alhaurín desde el Castillejo


Bajando del Cerro Castillejo

Cabezo Zagalurrera

Bupleurum gibraltaricum - Crujía mayor

Chinche rayada sobre crujía mayor

Cabañita en el Pto. del Cerezal

De regreso por la Gran Senda de Málaga

Cerro del Moro desde la senda Cerezal-Aparcamiento

Por la senda hacia los coches


miércoles, 29 de julio de 2020

Sábado 1 de agosto: Patamalara


Participantes: 6
 Paco Ponfe, Pilar, Jesús R., Lola V., Paco R. y Jerónimo
Distancia recorrida:
10 kilómetros
Desnivel de subida acumulado:
290 metros
Altura mínima: ( 420 m – Fábrica de la Luz de Cómpeta)
Altura máxima: (Sobre los 690 m – Cascada del Bco. Moreno)
Tipo de recorrido:
Lineal, de ida y vuelta
Tipo de camino:
El cauce del río


Afrontando los tramos de cañaveras, este año algo mejor


Buscando el apoyo adecuado


Pteris  vittata - Helecho de acequia


Adianthus capilli-veneri - Culantrillo de pozo


Sobre una pequeña cascada


Río arriba


Por el Barrranco Moreno


Vicentoxicum nigrum


Toda forma es buena para subir


La más clásica


La atlética


La ¡que no me resbale, que voy al agua!


¿Ayuda?


Salto al final del Barranco Moreno


Bajando por la cuerda


Sentada - De espaldas


grupo


Hipérico


Bonet piamontés, típico dulce italiano (la receta en el lateral)


Siempre es más fácil con un poco de ayuda


Libélula buscando la sombra y el frescor del agua en un día caluroso


Cascada


Mariposa


Pamplina de agua