miércoles, 4 de marzo de 2020

Sábado 7 de Marzo: El Vilo y el Gallo desde Alfarnate


Participantes: Pili, Paco Ponferrada, Jesús R., Paco Zambrana, Nori, Luis, Lucía, Manuel de Nerja, Luci, Manu, Paco Ruiz, Ricaro y Jesús C.
Distancia recorrida: 15 km
Desnivel acumulada: 760 m

Desayuno en el bar Hnos. Ortigosa. Pitufos grandes o vienas, pan aceptable. A 3€. Parecido al desayuno en Alfarnate que queríamos evitar.

El Vilo y el Gallo desde Alfarnate los hemos recorrido un montón de veces. Nos gusta esta sierrecilla. Eso no quita para que tengamos que innovar, por ejemplo entrando desde el sur, por el cortijo Vílchez, por esos tajos tan bonitos de la parte más baja del Vilo. La verdad es que hoy nos ha faltado valor para intentar ese recorrido nuevo porque corríamos el riesgo de que estuviera con mucha maleza o con vallas. Haremos una exploración cuando vayamos menos gente. Ahí queda.
Llevamos unos días de viento endemoniado. Hoy soplaba lo suyo por la costa. Sin embargo, en Alfarnate, casi no hacía viento. No obstante, salimos bien rebozados.
En la subida por el carril del cortijo del Alguacil siempre encontramos orquídeas en este tiempo. Hoy había una Bartlia robertiana pequeña y algunas Orchis mascula. Magra cosecha. Con la sequía que arrastramos no se podía esperar otra cosa.
Pasado el collado de las antenas, con un rato ya de subida, el frío había desaparecido y el viento era bastante suave, lo que invitó a despojarnos de alguna capa. Después, metidos en el pinar de pino silvestre, el viento no se notaba, excepto en la era. Más arriba, cuando dejamos atrás el pinar, tampoco soplaba el viento. Se había quedado una excelente mañana.
Pasamos por la hoya del Bombero y nos encaramamos al Vilo. Todo el trayecto está señalizado con postes indicadores. Además han colocado algunos paneles descriptivos: en el collado de las antenas, encima de la hoya del Bombero y en la cumbre del Vilo mirando al este. Bienvenida sea esta señalización e información.
En el descenso paramos al Ángelus poco antes de la era, en un llanito sin viento.
Iniciamos el acceso al Gallo por ese lapiaz ya conocido, aunque no por ello menos dificultoso de caminar. Nos habíamos propuesto buscar la cabañita de piedra. Por eso desde el collado del Gallo descendimos por la cañada del norte para luego ir a cruzar el pinar. Recorrido lento por lo abrupto de las rocas. Una vez llegados a la cresta rocosa al norte del pinar, temiendo estar demasiado altos, bajamos 300 m buscando la cabañita. Nada, ni rastro. “Estará más arriba”, pensamos. Hallamos una cabaña hundida y luego la era, ni rastro de la cabañita pétrea.
Paco Ponferrada se metió en el pinar debajo de la era, encontró una crestita y en esa crestita la cabañita. ¡Que alegría volver a verla! Sigue muy bien, como si el tiempo no pasara por ella.
De la cabañita a la cumbre del Gallo. Paco Ruiz había comentado que la primera vez que subió al Gallo lo hizo por la cresta este. Le dimos el mando para que nos llevase por la cresta. Nos llevó primero por el norte de la cresta, luego subimos a ella, y más abajo por la cara sur, buscando siempre el rastro de las ovejas. Y ellas nos guiaron al carril del Alguacil. Bajada aceptable, aunque con pendiente, sobre todo en la cara sur.
Descendimos al collado de las antenas y siguiendo el indicador, al lagar de Olmedo. En la era al sur del lagar hicimos un rolde, nos sentamos, y comenzaron a correr las fiambreras con los tomates y las chacinas de aperitivo, las múltiples tortillas y las berenjenas después, y las carnes para el final. Quesos variados, y para terminar tés, orujos y torrijas. A falta de la tarta de Jerónimo tuvimos algo dulce que llevarnos a la boca.
Vinos como en los mejores tiempos de la Vinoteca: sobraron dos botellas.
Por el encinar de las Morillas bajamos a la Gran Senda de Málaga que discurre entre Alfarnate y Alfarnatejo, por la orilla izquierda del río Sábar. Este camino es muy bonito y placentero. Pasamos por el área recreativa de Las Morillas y entramos en Alfarnate por las naves de ganado.
Para terminar, un refresco en la Venta de Alfarnate. Jesús C. invitó por su próximo cumpleaños. Se le cantó el “cumpleaños feliz”, como corresponde, y todo el mundo le deseó que cumpliera muchos más y que siguiera invitando al personal.

INICIANDO LA RUTA EN ALFARNTE





ALFARNATE
EN LA ERA

PASANDO LA HOYA DEL BOMBERO

VISTAS DEL FRAILE, DOÑA ANA Y EL GOMER

LLEGANDO AL VILO
EN EL VÉRTIVE GEODÉSICO DEL VILO
EL PANTANO DE LA VIÑUELA
BAJANDO DEL VILO

EL ÁNGELUS
CAMINANDO HACIA EL GALLO


PEQUEÑA RUINA DE CABAÑA
LA CABAÑA

LLEGANDO AL GALLO
LA CUMBRE DEL GALLO

BAJANDO DEL GALLO POR LA CRESTA
AL FONDO SIERRA NEVADA
LA LLANURA DE ALFARNATE
BAJANDO POR EL BOSQUE DE LACARA SUR

LLEGANDO AL LAGAR DE OLMEDO
LOS VINOS Y EL CHAMIZO
EL RESTAURANTE
LA SIESTA REPARADORA


BAJANDO POR EL BOSQUE DE LAS MORILLAS
LLEGANDO AL RÍO SÁBAR


LA CERVEZA
LA DESPEDIDA
 

martes, 3 de marzo de 2020

Miércoles 4 de Marzo: Embotelladora de Mijas-Puerto de la Graja-Arroyo de los Pilones.


Participantes: Pili, Paco Ponferrada, Nori, Luis, Manuel de Rincón, Miguel, Paco Hernando, Lucía, Manuel de Nerja, Luci, Manu, Antonio de Fornes, Antonio Usieto y Jesús.
Distancia recorrida: 9,2 km
Desnivel acumulado: 600 m

Desayuno: Cada uno en su casa.

Hoy teníamos un objetivo fundamental: ir a comer a Mijas pueblo aprovechando las II Jornadas Gastronómicas. Caminar era secundario. Se trataba más bien de hacer un poco de ejercicio para abrir el apetito. Por eso planeamos una ruta sencilla, sin complicaciones, cortita, y cerca del lugar de la comida.
Quedamos alrededor de las 9 en la embotelladora de Mijas. Todos estuvimos puntuales a la hora acordada. El lugar era bueno para aparcar, pero no para estar allí porque el vendaval nos arrastraba, tanto que nadie se quitó ninguna prenda de abrigo, sino al contrario, salimos todos rebozados.
Anduvimos un poquito por la carretera hacia las antenas, hasta la primera cañada a la izquierda. Por ella subimos a buscar la senda de la acequia, aunque después, por la senda de la acequia sólo fue Antonio de Fornes, el resto seguimos la senda más trillada que cruzaba el barranco subiendo y bajando. Es la senda de los ciclistas y motoristas que, por cierto, tienen la senda arruinada.
La acequia parece partir del barranco de los Arenales. De allí hacia arriba tiene trozos muy empinados. Pasamos por una llanurita con restos de paratas y de un corral de ganado y un poco más arriba encontramos un par de bocas de mina. Manuel de Rincón, con su afición a las cavernas, simas y demás subterráneos, se metió en una de ellas un buen trecho con su linterna, mientras los demás estábamos cómodamente disfrutando del sol.
La senda termina en la cantera de los Arenales. Un socavón enorme, plantado de pinos, igual que los paredones casi verticales. Impresiona ver semejante agujero, aunque se ha hecho lo posible por restituir allí la naturaleza circundante: el pinar. El pinar de pino carrasco nos ha acompañado en todo el trayecto.
Un carril sin uso nos llevó de la cantera al puerto de la Graja. Quizá el cruce de caminos más importante de la sierra de Mijas. Allí llega la pista desde Jarapalo, el carril que nosotros traíamos y la pista hacia Alhaurín el Grande y Mijas. Además vienen la senda de la Gorreta de Valcázar desde el este y sale otra al oeste paralela a la pista a Alhuarín el Grande. Parte de esas sendas y pistas, desde el este, de la Gorreta de Valcázar, hacia Mijas, al oeste, se han aprovechado para la Gran Senda de Málaga.
Tomamos la pista que indica Alhaurín y Mijas, siguiendo la Gran Senda de Málaga, pasamos por encima de la cantera de los Arenales, y seguimos por la vertiente norte de la sierra, cerca de las cumbres, hasta el puerto del Carril Nuevo. Por él cruzamos de la vertiente norte a la sur, para abandonar el carril enseguida y tomar la senda del arroyo de los Pilones.
Va la senda en ligero descenso, cruza la cabecera del arroyo de los Pilones y por el lomo siguiente desciende con vistas muy bonitas hacia las Osunillas y el mar. Poco antes de llegar al cauce del arroyo de los Pilones de nuestra senda salía una al este. Allí nos hemos dividido: Miguel y Manu han continuado por el arroyo de los Pilones y los demás hemos ido a explorar esa senda que está muy bien, no estropeada por bicis y motos. Sube esa senda unos 60 m, gira sobre el lomo para entrar en la cabecera del valle del arroyo del Nacimiento, y sale a la base de la cantera de los Arenales.
Por la pista de la cantera hemos bajado un trecho, pero los carriles no son para nosotros. Por eso, en cuanto hemos visto una sendilla a la derecha que descendía por un cortafuegos, nos hemos metido en ella. Era día exploratorio.
La senda está trazada para motos y bicis, se puede andar por ella aunque no es recomendable. Baja por el cortafuegos, con algunos zigzags grandes, hasta las tapias del campo de fútbol. Y allí nos hemos vuelto a dividir: unos han tomado la senda más prominente, al oeste, para bajar al arroyo del Nacimiento, salir a la carretera y volver a los coches; otros hemos ido al este, siguiendo la tapia del campo de fútbol para desembocar, por encima de unas casitas, en la conocida senda de la acequia.
Al final reencuentro glorioso en los coches y salida a Mijas.
Como había tiempo, encima de la plaza de los burro-taxis, hemos tomado una cervecita unánime para los 14, celebrando el cumpleaños de Lucía, quien ha tenido la gentileza de invitarnos. Claro, le hemos cantado “el cumpleaños feliz”.
Después al restaurante, solos, en nuestra mesa ya preparada.
Dos primeros y dos segundos a elegir: Pan bao con bacalao ahumado y salmón, o revuelto de pato confitado con ajetes y patatas. Después, estofado de venado con patatas panaderas, o atún teriyaki con verduras. De postre puzzle de brownie blanco. Media botella de Altún crianza por cabeza o un par de cervezas. Todo por 19€ y todo muy rico.
Hemos salido encantados. Hay rutas que nos gustan mucho y las repetimos año tras año. Pues esta es una de ellas. Tenemos que volver a las III Jornadas Gastronómicas.


INICIO DE LA RUTA



EN LA CANTERA DE LOS ARENALES


EN EL PUERTO DE LAS GRAJAS

EN EL CARRIL DE ENTRADA A LA CANTERA



BAJANDO HACIA MIJAS


POR EL CORTAFUEGOS
EL APERITIVO
LLEGANDO AL RESTAURANTE MEGUIÑEZ
LA COMIDA EN EL RESTAURANTE