jueves, 17 de marzo de 2016

Salida sábado 19 de marzo: Zona Acebuchal - Venta Panaderos - El Cisne o Nerja-Bco. La Coladilla

Anulada por previsiones de lluvia.

MIÉRCOLES 16 DE MARZO: CERRO CABAÑEROS

Participantes:  6
María Victoria, Paco Hernando, Pepe Ranea, Antonio Sanchez, Antonio Usieto y Manuel Díez
Distancia recorrida:
18 kilómetros
Desnivel de subida acumulado:
900 metros
Altura mínima: 1.110 metros (Arroyo Almijara)
Altura máxima: 1.715 metros (Cerro Cabañeros)
Tipo de recorrido:
Ida y Vuelta


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Por el carril del Barranco de la Almijara
Por el cortafuegos, el Gallo a la izquierda y el Cabañeros a la derecha
La subida continúa
Se complica un poco la ascensión
Por la cuerda de aproximación al Cabañeros
El grupo en la cima del Cabañeros
Bajando hacia el collado de la Víbora con el Gallo de frente
Bajando por el barranco

La comida en el barranco
Los vinos
En uno de los muros de contención del barranco
En la Cueva Colica

Contraluz en la cueva
La Ruta

martes, 8 de marzo de 2016

SÁBADO 12 DE MARZO: RUTE, SIERRA DE LA HORCONERA, PICO BERMEJO


Participantes:  10
Nori, Jerónimo, Paco Ponferrada, Paco Zambrana, Rafa, Lucía, Carlos, Manolo, Manuel de Rincón y Jesús
Distancia recorrida:
16 kilómetros
Desnivel de subida acumulado:
940 metros
Altura mínima: 750 metros (Cortijo Vichira)
Altura máxima: 1.474 metros (Pico Bermejo)
Tipo de recorrido:
Circular


Desayuno en la Fuente de la Hiedra, en el restaurante La Dehesa. Molletes y vienas grandes con aceite y tomate. Rápido y bien. Felicidades a Lucía y muchas gracias por tu invitación.
Salimos de Rute por la carretera a Carcabuey y tomamos luego el desvío a Priego. En el km 2 de esa carretera aparcamos junto al arroyo los Villares. Llegamos tarde y comenzamos a caminar tarde primero porque estas sierras de la Subbética están lejos y después porque desde Rute fuimos detrás de un tractor casi todo el camino.
El recorrido comienza siguiendo el GR-7 en dirección a Rute, cruzando el arroyo de los Villares, por un carril entre olivares más parecido a un carril de servicio que a uno público de importancia, para rodear la Horconera por el oeste hasta el cortijo de Vichira. El GR-7 va entre olivares y entre encinares con algunos quejigos cuando se acerca más a la falda de la sierra. Las encinas junto al camino son hermosísimas, inolvidables por su enorme tronco, hueco las más de las veces, y sus extensas ramas.
Pasamos junto a la fuente de las Cañas y por una cortijada habitada antes de llegar al derruido cortijo de Vichira, gran cortijada con casas de diferentes hechuras y épocas. Desde el cortijo de Vichira ya se ve el valle de las Labores por el cual pretendíamos entrar a la sierra. El GR-7 sigue hasta los mismos tajos de la sierra y allí lo dejamos para internarnos en el precioso cahorro del valle, entre paredones rocosos verticales, con un antiguo camino de piedra casi totalmente destruido por el que comenzamos a ascender para continuar al poco siguiendo el rastro del ganado, por unas lajas inclinadas que serán resbalosas cuando estén mojadas o heladas. El cahorro desemboca en un valle con los tajos del Castillo al oeste, izquierda, la cresta de la Alhucema a la derecha y el pico Bermejo al frente.
En el valle hay una sendilla marcada con hitos de piedra cerca del cauce. Se divide más adelante yendo la de la derecha a la Alhucema y la del frente al Bermejo. Por esta continuamos ganando altura para dejarla cuando nos pareció y girar a la izquierda para atacar el risco donde están los restos del castillo. Potente subida que nos hizo sudar y quitar varias capas de camisetas. Desde abajo el castillo se ve como la base de un torreón enriscado con tajos por todas partes, inaccesible, pero al llegar a él aparecen los paredones de la fortaleza y un acceso a ese “torreón” superior sin trepar. En la cima la sorpresa es mayúscula porque lo que dábamos como base de un torreón es un aljibe de grandes dimensiones. ¿Cómo se llenaría de agua si ahí no hay posible acudidero? Un misterio. El castillo parece datar de la época almohade y se le conoce como castillo de la Tiñosa o Jardín del Moro. Hace falta imaginación para llamar a estos riscos “jardín”.
En el aljibe tomamos el Ángelus disfrutando de unas vistas preciosas hacia la campiña de Rute y Lucena, totalmente cubiertas de olivos, salpicada de cortijadas blancas. Continuamos la andadura al norte, cerca de las cumbres de la cresta del castillo, hasta un colladillo entre esas crestas y las de pico Bermejo. En ese colladito se da vista de nuevo al mar de olivos y al principio del valle del arroyo de las Cañas.
Continuamos ascendiendo a las crestas cercanas al Bermejo ya por sendita de montañeros marcada con mojones. En el vértice del Bermejo, la consabida sesión de fotos y un rato de recreo con sus vistas panorámicas hacia Priego, Carcabuey, Lucena… y hacia el mar de olivos. Desandamos el camino por la cresta hasta que giramos al este buscando el puerto del Cerezo. En él comimos no sin bastante polémica sobre el lugar adecuado para sentarnos. Paco Zambrana intentó poner un poco de orden en la secuencia de platos, aunque sin éxito. No podía tenerlo porque a nuestra habitual anarquía se unía el habernos sentado en forma de herradura de modo que las fiambreras tenían que ir y volver de derecha a izquierda y de izquierda a derecha. A pesar del lío comimos y bebimos a placer.
Con trabajo nos levantamos para continuar el camino, ya todo de bajada, por el valle del arroyo del Puerto, con senda al principio y carril después, zigzagueando, entre encinas primero y entre olivos después, hasta la pista ya cerca de la carretera. En esa pista hay un buen cortijo, con fuente y tropecientos perros, donde un cabrero recogía su ganado. Nori se acercó a una cabra, quedaron mirándose fijamente, Nori le hizo una reverencia y la cabra salió pitando. Se ve que no estaba acostumbrada a la delicada cortesía que impone la cultura japonesa.
Ruta bonita, cortita y sin mucho desnivel, con piso dificultoso y excelentes vistas a…los olivos. Paramos en Rute a tomar unos refrescos y cafés que se aromatizaron con un poco de anís, se cantó el cumpleaños feliz a Jesús y nos despedimos porque algunos faltan en Semana Santa, y Manolo y Jesús se van un mes a Ecuador y Brasil.

Y dos. Azúcar en los vinos.

Cuando la uva llega a la bodega se produce la fermentación alcohólica, es decir, el azúcar se transforma en alcohol por el trabajo de las levaduras. La transformación puede ser total o parcial. En función del azúcar residual que quede en el vino se va a necesitar más o menos anhídrido sulfuroso (sulfuroso, sulfitos) para estabilizarlo.
La relación entre azúcar residual y sulfuroso es la siguiente:
Vinos tintos: con menos de 5 gr/l………150 mgr/l
                      con más   de 5 g/l ………..200 mgr/l         
Blancos y rosados:  con menos de 5gr/l ……200 mgr/l  
                                 con más de 5 gr/l ………250 mgr/l        
Efervescentes: menos de 2 gr/l …………..185 mgr/l
                        más de 2 gr/l………………235 mgr/l
Vinos semidulces:  300 mgr/l de sulfuroso.
Vinos dulces: 400 mgr/l de sulfuroso.
Hablamos de vinos industriales.

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Inicio de la ruta entre olivos y encinas

Ophrys tenthrendinifera

Refrescándose en la fuente
La encina de Vichira se esta secando
Ophrys speculum
Subiendo por el barranco del arroyo de las Labores, con mucha piedra y lajas inclinadas

El descanso después de la subida del primer pedregal
Subiendo hacia el Jardín del Moro

En la muralla del Jardín del Moro
El Ángelus en el "Jardín"
Subiendo hacia el Pico Bermejo
Caminando entre un mar de rocas
El grupo en el Vértice Geodésico del Pico Bermejo y Jerónimo detrás de la maquina de fotos
La senda del restaurante era un poco complicada
Llegando al Puerto del Cerezo
Los vinos abundantes
El restaurante cerca del Puerto del Cerezo
Narcissus assoanus

Orchis collina
Por el valle del Arroyo del Puerto camino de los coches.
La Ruta


lunes, 7 de marzo de 2016

MIÉRCOLES 9 DE MARZO: TREVÉLEZ - PEÑA DE LOS PAPOS

Participantes:  9
Paco Hernando, Pepe Ranea, Antonio Muñoz, Antonio Sanchez, Antonio Usieto, Miguel Gonzalez, Jorge, Jesús C. y Manuel Díez
Distancia recorrida:
17 kilómetros
Desnivel de subida acumulado:
1.240 metros
Altura mínima: 1.450 metros (Trevélez)
Altura máxima: 2.535 metros (Peña de los Papos)
Tipo de recorrido:
Circular


Desayuno en Órgiva. En el bar de costumbre, grandes tostadas y excelente precio.

En la Maroma había nevado dos días antes y la nieve estaba a poco más de 1000 m. Con ese precedente íbamos hacia Trevélez temerosos de encontrar nieve ya en el pueblo (está a más de 1400 m) y tener que buscar una alternativa para el paseo semanal. Pero en cuanto dimos vista a la Alpujarra desde la autovía ya vimos que la nieve estaba muy alta. Allí no había caído nada de la lluvia-nieve del lunes. Y tan poca nieve había que en vez de hacer el trayecto del río Trevélez, propuesto por Antonio para evitar subir demasiado, decidimos atacar la peña de los Papos con sus 2535 m.
Salimos de Trevélez por el río con un día magnífico: fresquito pero sin viento y con el cielo totalmente despejado. La senda va subiendo despacio y aún así pronto hubo que parar para quitarnos ropa. Atravesamos la acequia de Cástaras y los barrancos de Peñabón, la Isla y las Chorreras, todos con su chorrillo de agua, mientras al frente teníamos el precioso espectáculo de las cumbres nevadas presididas por el Horcajón.
Después del barranco de las Chorreras, en un pedrusco encima de la fuentecilla, un letrero nos daba la bienvenida a la “República independiente de Huai”. Nos quedamos un poco sorprendidos y continuamos ascendiendo a la era y al cortijo. Antonio conocía al del cortijo y se adelantó a saludarlo yendo el resto poco después. Allí estaba Juan y su mujer, una rusa con buen español y de buen ver, sacando al ganado de los establos. Ellos constituían todos los miembros de la “República independiente”. Se tomaban con excelente humor eso de vivir en las precarias condiciones del cortijo y aún alguno de los caminantes imaginó el aliciente que supondría las muchas horas de noche con la rusa.
Hasta el cortijo de Huai llega buena senda. De allí en adelante está casi totalmente perdida aunque esto no supone hándicap alguno llevando a Antonio, quien nos guió de bancal en bancal al cortijo de Prados Grandes, que en verdad tiene unas buenas praderías, a la fuentecilla y alberquita marcada por un sauce y al colladito de la era al norte de la fuente. El matorral de piorno morisco ha borrado casi totalmente la antigua senda, así que siguiendo las veredillas de las vacas subimos a la Plaza de los Lobos donde paramos al Ángelus y disfrutamos del paisaje blanco, invernal de Mulhacén , Alcazaba, Vacares, Cuervo, Justicia, Covatillas y Horcajón, imponentes y altaneros, recortados contra el cielo . Para entonces el viento del norte se dejaba notar, fresco y con rachas fuertes.
Del Ángelus salimos bien abrigados para subir el repecho que nos separaba del collado de Gualda por donde pasa la acequia de Bérchules. Suavizamos la subida yendo primero al noreste, pero en vez de ir después al sureste, al collado de Gualda por la pedrera, evitamos ésta yendo al este y tomando a pecho la subida a la acequia. Resoplamos de lo lindo y nadie se quejaba de frío, en cambio en el tramo por la llana acequia al collado de Gualda salieron guantes y polares por doquier.
En el collado, al abrigo de unas rocas, nos reagrupamos para continuar al sur hacia la peña de los Papos. En vez de seguir la cresta buscamos la ladera este para protegernos del viento, ascendiendo paulatinamente, entre roquedos y zonas despejadas. Las altas cumbres se comenzaron a cubrir de nubes y el viento seguía zumbando de lo lindo. La temperatura estaba entre 0,1 y 0,5ºC, fresquita. Y fresquita seguía cuando llegamos al vértice de los Papos y nos detuvimos un poco, solo un poco, para las obligadas fotos. Iba siendo la hora de almorzar y a todos nos daba un poco de miedo pararnos y sentarnos con ese frío. Pero Trevélez estaba muy lejos y no había otra alternativa.
Al lado de la manga para coger cabras buscamos un roquedo orientado al sur, nos pusimos encima todo cuanto llevábamos y nos sentamos en hilera contra la roca. Mientras sacábamos y preparábamos el condumio cayeron unos entre copillos y granicillos que no auguraban nada bueno. Con el frío Antonio se levantó y Jorge y Pepe lo imitaron comenzando a deambular frente a los que permanecían sentados. El frío arreciaba y el termómetro marcó -0,6ºC. Poco disfrutamos de las excelentes viandas y de los ricos caldos. Tomamos el té mientras recogíamos los bártulos y enseguida proseguimos la caminata con la esperanza de entrar en calor.
Ya en Peñabón el frío se podía soportar aunque las cumbres se habían cubierto de nubes blanquecinas y oscuras anunciadoras de frío y nieve. La tarde era perra. De Peñabón parten dos sendas al Molino Alto de Trevélez: la de la Umbría y la de la Solana. En esa tarde invernal la elección era clara ¡a la Solana! Peñabón nos protegió del viento y luego el pinar y el encinar. Con la mejora de las condiciones atmosféricas mejoró el humor y aún hicimos un poco el ganso en unos peñascos fotografiándonos con Trevélez y el alto del Chorrillo de fondo. El tupido encinar debajo de Peñabón nos gustó mucho y con él desembocamos en la acequia de Cástaras, en el barranco de Peñabón y en el Molino Alto para cruzar el río y entrar en el pueblo.
Antes de regresar se dijo de tomar una cervecita pero excepto Jorge, en vez de cerveza lo que pedimos fue cafés e infusiones para calentar el cuerpo.
Bonito recorrido, en un día que comenzó excelente y fue empeorando haciéndonos sentir los rigores del invierno serrano.

Cruzando el Río Trevélez

Aparecen las primeras nieves

Subiendo ordenadamente

Por la Acequia de Bérchules

En el collado de Gualda
Llegando a la Peña de los Papos
Vista de las cumbres nevadas: Mulhacén, Alcazaba, Vacares, Cuervo
En el Vértice Geodésico de la Peña de los Papos
Iniciando la bajada

Los vinos
El restaurante "Bajo Cero"
Continuamos la bajada
Fotos en la peña encima de Trevélez




La llegada a Trevélez