domingo, 16 de noviembre de 2014

MIERCOLES 19 DE NOVIEMBRE: PUERTO DE LA RAGUA - ALDEIRE - LA CALAHORRA

Participantes: Antonio Muñoz, Antonio Usieto, María Victoria, Manuel, Quirri, Paco, Carlos y Jesús
Distancia recorrida: 16 km
Desnivel acumulado: 265 m de subida y 1050 de bajada.

 Desayuno en el hotel Zenete a la entrada de La Calahorra. Buen pan con aceite y bien de precio.
 Dejamos un coche en La Calahorra y con otros subimos al puerto de la Ragua que nos recibió con una buena escarcha y la tierra y el agua helada, no obstante, como la mañana estaba despejada y el viento en calma tan apenas se notaba el frío.
Cruzamos la carretera yendo al oeste por una cañada despejada por la que van los senderos Sulayr y PR-A 333. Dejamos a la izquierda un “Sendero Universal” entre pinos y salimos a un área despejada por donde practican el esquí de travesía. Por la pradera se va subiendo muy suavemente junto al barranco Majá Caco que más que barranco es una cañada, con la ladera izquierda tapizada de piornos morisco y negro sobre los que descuellan algunos matorrales de agracejos y endrinos de Sierra Nevada, y la ladera derecha cubierta de pino silvestre. El verderón serrano que tiene en Andalucía su único punto de anidada en la Ragua, tuvo a bien de visitarnos en una gran bandada que se posó cerca de nosotros.
Dejamos el cauce del barranco para entrar en el pinar yendo paralelos al cauce pero un poco más altos hasta que la senda gira a la derecha y se decide a atacar la cresta. Sin llegar a ella, por la orilla superior del pinar, retomamos otra vez el cauce del barranco y con él subimos a la cresta de la Majada Caco con quitameriendas alegrando el suelo. Estos pastos están aprovechados por vacas, caballos y un burro con pelaje de invierno. En la cresta Antonio impartió su acostumbrada lección de geografía de Sierra Nevada. A nuestras espaldas, este, el cerro del Chullo,; a la izquierda, sur, una gran loma en la que descuellan los morrones Sanjuanero, del Mediodía o Aldeire o Mairena, el puerto del Lobo y los cerros San Juan y Gallo; al frente, oeste, el Picón de Jérez y el Horcajón, y debajo la hoya de las Chorreras y extensos pinares de repoblación; al noroeste la llanura del Marquesado con el manchón blanco de Jérez.
Entre las vacas continuamos por la cresta al norte un trecho cortito para girar a la izquierda, descender fuertemente por un cortafuegos y dejarlo también en seguida al girar a la izquierda. Bajamos ahora con suavidad por borde del pinar, cruzamos el barranco de los Pasillos y seguimos al oeste por la Meseta de los Tejos al refugio de las Chorreras después de pasar varios regatos con su buen chorro de agua, de ahí quizá el nombre de Chorreras. En esta zona hay algunos matorrales de grosellero espinoso. El refugio fue un barracón utilizado como dormitorio cuando de hizo la repoblación de estos montes allá por los años 40-60 del siglo pasado. Tiene paredes, techo, puertas y ventanas en buen estado. En el interior dos habitaciones, una a cada lado de la cocina con su chimenea. Con muy poco dinero este refugio podría quedar mucho más acogedor, pero para conservar adecuadamente los refugios no guardados tendríamos que tener y utilizar un poco más de civismo.
En el refugio se separan Sulayr al oeste, ascendiendo hacia Postero Alto y PR-A 333 al noroeste descendiendo a Aldeire. Merece la pena continuar un poco por el Sulayr porque en el lomo está el antiguo cortijo de las Chorreras aprovechando unos salientes rocosos, perfectamente integrado en el paisaje serrano. Poco más al oeste baja otro barranquillo con un bonito chortal por donde pasa el Sulayr. Al norte está la llanura del Marquesado en la que destaca la enorme planta termosolar Andosol, de unas 600 ha, que es la mayor de Europa y fue la mayor del mundo durante un tiempo. Protegidos por la escasa tapia del cortijo, en el carasol, tomamos el Ángelus cambiando el vino dulce de Ricardo por el té de la Sierra de Antonio.
Vueltos al refugio tomamos la senda a Aldeire que se mete en el pinar con buenos ejemplares de pino silvestre y protegidos por el pinar cruzamos el barranquillo que nacía en el chortal descrito, y llegamos a una pista forestal. Tomamos la pista a la derecha, descendiendo por el pinar y luego por un cortafuegos. Esta pista corta otras dos muy cercanas (la segunda es la más importante porque va de Jérez a la Ragua) pero seguimos descendiendo hacia el norte por un amplio cortafuegos, con cedros del Átlas en el borde del pinar. En una majada en medio del cortafuegos, a la izquierda, nace la senda hacia Aldeire que sigue descendiendo por el lomo del cortafuegos llevando a la izquierda el barranco de los Recodos y a la derecha el de los Pasillos. Desde el cortafuegos se tienen unas excelentes vistas de la cordillera, al sur, con el morrón del Mediodía presidiendo, y al norte a la cañada pintada de amarillos, con el blanco Aldeire al fondo. Ambos barrancos al unirse  forman el río Bénejar y a esa confluencia va la senda para transformarse en pista. En ese entorno fluvial encontramos nuestro restaurante. Como íbamos con tiempo nos tomamos la comida con tranquilidad, en amena charla, disfrutando de las viandas que salían de las mochilas y de los buenos vinos, con postres y orujos para finalizar.

La pista va paralela al cauce del Bénejar que riega choperas y castaños con preciosos tonos de amarillo, y con enormes troncos algunos, cruza el río un par de veces por unos bloques de mármol puestos verticales, pasamos por el área recreativa Rosandra y entramos en Aldeire a la par que el río. El río divide el pueblo con el núcleo principal a la derecha, hacia el que vamos, y el barrio de Triana en la orilla izquierda. Entramos en el pueblo por el barrio Pizarro, por la calle Real, plaza de la iglesia con su bonita torre, calle San Nicolás y salimos por la avenida de Granada camino de la cercana La Calahorra por la carretera que une a ambos pueblos.
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INICIO DE LA RUTA EN EL PUERTO DE LA RAGUA
LOS VERDERONES EN VUELO
ACARICIANDO A PLATERO
EL PICÓN DE JEREZ DESDE EL COLLADO DE LAS CABAÑUELAS
MORRÓN DEL MEDO DÍA, ALTO DE SAN JUAN Y PICÓN DE JEREZ
CAMINANDO HACIA EL REFUGIO DE LAS CHORRERAS

ÁNGELUS EN EL CORTIJO DE LAS CHORRERAS
ALDEIRE

LOS VINOS SOBRE EL RÍO BENÉJAR
EL RESTAURANTE A LA RIBERA DEL RÍO


EL OTOÑO DEJA SUS FANTÁSTICAS IMÁGENES
PASEANDO POR EL BOSQUE

UN GRAN CASTAÑO
CALLES DE ALDEIRE
LA CALAHORRA CON SU CASTILLO

domingo, 9 de noviembre de 2014

Salida 15 de noviembre: Castañares del Genal

Participantes: Ana, Paco-Pili, Paco Zambrana, Miguel González, Manuel de Rincón, David, Lola Díaz, Carlos, Luci, Antonio de Fornes, Manuel de Nerja, Isabel, Jesús y Tango.
Recorrido 23 km. con desnivel acumulado de 1040 m.

Desayuno en la venta Navasillo con una tostada de campeonato, aceite y mantecas de diversos colores. Excelente. Felicidades a Manuel de Nerja y gracias por la invitación. ¡Qué cumplas todos los sábados!
Después de un viernes de lluvia salió un día fenomenal, con el cielo despejado, con excelente visibilidad, con un poquito de viento y una temperatura aún demasiado alta para mitad de noviembre.
Ya desde el coche, en la subida desde San Pedro, se veían los castañares contrastando con el entorno. Los íbamos a coger en su plenitud otoñal. Y así fue. En la bajada a Igualeja, en ese punto tan llamativo donde termina la caliza y las encinas y comienzan las pizarras y el castañar, dejamos los verdes oscuros y nos sumergimos en los amarillos del castañar.
Queríamos probar una ruta nueva hasta Pujerra. Salimos del nacimiento de Igualeja, atravesamos el pueblo en dirección a Pujerra por debajo del tajo Millán y a 20 m de pasar el puente sobre Río Seco tomamos el carril hormigonado a la izquierda. Hormigonado estaba porque de otro modo el agua lo hubiera arrasado. Cuando la pendiente se suavizo cambió a terrizo. El carril sube por el estrecho valle de Arroyo Hondo, con unos alcornocales y encinares que albergan una tupidísima vegetación. Un excelente e inesperado comienzo.
En la cabecera de Arroyo Hondo aparecen los primeros castañares, nuestro carril termina en otro perpendicular que tomamos a la izquierda entrando en ese bosque mágico de hojas amarillas, doradas, ocres, verdes y marrones, que filtran la luz del sol dejando pasar los rayos justos para iluminar ese limpio sotobosque poblado sólo por los enormes troncos de los castaños, como columnas entre el suelo y la capa continua de las copas de los árboles. No venía mal, de vez en cuando, apartarse un poco del numeroso grupo para disfrutar en silencio ese paisaje encantador; silencio, roto sólo por el canto de los pájaros y el rumor de los pies entre la hojarasca. En esos momentos mágicos el único riesgo era perder la noción del tiempo abstraídos, embelesados, por ese entorno… y perder también el contacto con el grupo.
El carril termina en una cancela, afortunadamente abierta, y sale a la pista asfaltada que desde el puerto de los Madroñales va a Pujerra. Por el inhóspito asfalto tomamos al oeste entre castañares a la derecha y eucaliptos y pinos de repoblación a la izquierda (¿será alguna finca estatal?) para dejarlo en el primer carril a la derecha señalado por unos enormes alcornoques. Otra vez entramos en el bellísimo y acogedor entorno del castañar caminando por la cresta hacia Pujerra. En la explanada de las antenas dejamos la cresta a la izquierda y entre troncas inabarcables de cuya energía se aprovechó bien Lola, llegamos a Pujerra.
Atravesamos el pueblo para salir por el mirador de la Cruz al camino de herradura que baja por la empinada ladera al Genal en el punto donde lo cruza la carretera y desemboca el arroyo Bolage. El entorno del río es agradabilísimo, tanto que más de uno propuso almorzar allí. Afortunadamente se impuso el buen criterio de quitarnos de en medio la subidilla a Cartajima. Cogimos la subidita con ganas, a buen ritmo, se ve que teníamos ganas de esfuerzo y la cuesta acalló las conversaciones, nos bajó los humos y nos hizo sudar, resoplar y sentir que la montaña es la montaña y en cualquier entorno le debemos un respeto.
Buscamos  un carasol llanito y almorzamos contentos de haber salvado el repecho de la loma de Cartajima. Y en el almuerzo, lo de siempre. Ensaladas, tortillas, carnes de pollo y de cerdo con distintos aderezos, vinos en cantidad, postres varios, tés y orujos… y mucha alegría en un magnífico ambiente. ¡Qué más se puede pedir!
Atravesamos Cartajima y bajamos al Genal en la zona del Molino Real. El paso del Genal revistió su problemilla porque bajaba crecido, así que la solución más segura fue descalzarse y cruzarlo despacio porque el saltar de piedra en piedra era hacer méritos para una caída en toda regla.
En la maraña de la vegetación de la orilla izquierda sale una senda bien marcada pero muy empinada que luego se transforma en carril para subir al cerro y cresta Garduña. Subimos despacio, con un talante distinto al de la cuesta de Cartajima, disfrutando de los colores que ponía la luz de la tarde en el castañar y charlando.
Iniciamos el descenso hacia Igualeja, atravesamos el arroyo Halda en un cortijo con perros que querían atacar a Tango, el carrilillo se transformó en senda y a poco llegamos a una encrucijada en la que el carrilillo se desviaba a la derecha. Nosotros tomamos a la izquierda por una sendita que se hizo cada vez más tenue hasta desaparecer. No podíamos terminar la jornada sin un poco de aventura y allí fuimos de izquierda a derecha buscando cómo bajar al cercanísimo Igualeja… pero llegar a él por algún punto donde hubiera puente. Finalmente encontramos una sendilla que nos llevó a una casilla y de ella ya tomamos la senda al puente. Vista la ruta después, en casa, se aprecia que no debimos tomar a la izquierda, sino seguir de frente para haber llegado a Igualeja por donde lo hicimos, por el puente de arriba.
Excelente día. Cada año tenemos que volver a disfrutar de estos encantadores castañares.

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SALIENDO DE IGUALEJA EN BUSCA DE LOS CASTAÑOS

MANCHA DE CASTAÑOS ENTRE ENCINAS
CARTAJIMA E IGUALEJA





CARTAJIMA
EL GRUPO EN EL MIRADOR DE LA CRUZ DE PUJERRA
BAJANDO HACIA EL RÍO GENAL
BUENA COLECCIÓN DE VINOS
EL FANTÁSTICO RESTAURANTE ENTRE CASTAÑOS
ABRAZADOS AL CASTAÑO ARENAS DE 300 AÑOS. TIENE 17 M. DE ALTURA Y 7 M. DE PERÍMETRO

PILI FOTOGRAFIANDO EL OTOÑO
DISTINTAS FORMAS DE CRUZAR EL RÍO GENAL


LLEGADA A IGUALEJA

sábado, 8 de noviembre de 2014

MIERCOLES 12 DE NOVIEMBRE: EL ALCÁZAR, LA MAROMA, FUENTE DONABUELO

Participantes: María Victoria, Paco Hernando, Antonio Usieto, Carlos Serrano, Antonio Sanchez, Luis Morales, Quirri, Miguel Gonzalez y Manuel Díez.
El grupo de los miércoles sigue creciendo.
Recorrido: 18 km. con desnivel acumulado de 1.420 m.
Iniciamos la ruta en el área recreativa del Alcázar, subiendo por el cortafuego hasta el collado de las Víboras, seguimos por la ruta tradicional de la loma de las Víboras, la fuente del Espino, la Fuensanta y la Maroma.
Aunque el día estaba cerrado de niebla y había llovido algo, decidimos seguir con el plan que teníamos de investigar la conexión del collado Donabuelo con los llanos del Espino cruzando el barranco de los Tejos para volver al Alcázar.
Salimos de la Maroma (2.068 m.) en dirección noreste para seguir la cuerda, sin bajar, para luego ir girando hacia el norte en dirección a los prados de Arena (1.980 m.). Continuamos bajando en dirección norte, salvando los cortados de roca, hasta el collado Donabuelo (1.800 m.).
Desde el collado seguimos bajando hacia el Arroyo de los Tejos hasta la fuente (1.700 m.). Desde aquí seguimos bajando por la ladera del Donabuelo buscando el paso para conectar con la fuente del Espino. Llegamos sin problemas hasta el Arroyo de los Tejos (1.600 m.), lo cruzamos y se aprecia en la salida una senda que supongo utiliza el ganado y que se adentra en el pinar, la seguimos y en el pinar se pierde pero no hay vegetación y se camina muy bien; seguimos subiendo por entre los pinos en busca del collado de los llanos del Espino (1.750 m.).
Llegando al collado y en un pequeño descampado que hay entre los pinos, paramos para comer las viandas regadas con buenos vinos. El frio (9º C) se hizo notar después de comer y salimos rápido para calentarnos andando.

Hicimos el camino de vuelta desde el collado por la misma senda de subida, pero en el cortafuego seguimos la vieja vereda que baja haciendo eses y que se está perdiendo porque todos suben y bajan recto por el cortafuego.


INICIANDO LA SUBIDA
POR EL CORTAFUEGO
EL MACHO NOS OBSERVA
EN LA FUENSANTA
SUBIENDO ENTRE LA NIEBLA
ENTRE LA NIEBLA EN LA MAROMA
BAJANDO HACIA EL COLLADO DONABUELO
EN LA FUENTE DONABUELO

BAJANDO DESDE LA FUENTE HACIA EL ARROYO DE LOS TEJOS
ARROYO DE LOS TEJOS
EL PINAR PARA SUBIR AL COLLADO DE LOS LLANOS DEL ESPINO
EL DONABUELO Y SU COLLADO
LA COLECCIÓN DE VINOS
EL ÁGAPE
OTOÑO EN EL ALCÁZAR