miércoles, 18 de septiembre de 2024

21 de setiembre: Sierra de las Nieves

Participantes: 7
Jesús C., Tere, Paco Z. Mª José, Germán, Manuel D. y Jerónimo
Distancia recorrida:
16,5 kilómetros
Desnivel de subida acumulado:
880 metros
Altura mínima: ( 730 m – Campo de fútbol de Yunquera)
Altura máxima: (1240 m – Pto. de las Camaretas)
Tipo de recorrido:
Un tramo circular y otro lineal de ida y vuelta.
Tipo de camino:
Veredas, carriles y un tramo por una vereda perdida entre el matorral.

Desayuno en el bar Sierra de las Nieves de Yunquera. Desde que cerraron el bar Quini hemos recalado aquí. Buenos molletes con aceite, tomate y algunos con jamón. A 3€. Todos seguimos recordando el bar Quini y dio la casualidad que en el bar del desayuno estaba el dueño del Quini y en el campo de fútbol vimos a Mari Carmen que volvía de su paseo con el perro.

Bienvenida María José. Hacía tiempo que no caminabas con el grupo. No dejes las buenas costumbres.

Salimos del campo de fútbol por el carril de la Cámara, entre olivares y viñedos plantados en pequeños bancalillos sujetos por albarradas de piedra, aprovechando cualquier resquicio entre las rocas.

Del collado de la Cámara bajamos a tomar la senda por la cañada del Puerto del Saucillo, caminando bajo el bosque de pino carrasco, en una mañana que no se necesitaba la protección del bosque porque las nubes ocultaban el sol. A la mediación del camino por la cañada, la cañada se divide, un ramal a la izquierda, sur, que es por donde viene la cañada desde debajo del puerto del Saucillo y es la que debe ser la cañada del puerto del Saucillo, y otro ramal enfrente, al oeste, la que tomamos, que en los mapas continúa con la denominación cañada del puerto del Saucillo que debe ser errónea.

La senda se convierte en carrilillo poco antes de terminar en la pista de la Cueva del Agua. En la pista descansamos unos minutos para continuar por ella, hacia arriba, suroeste, para dejarla enseguida y entrar en la senda a Huarte a la derecha.

La senda rodea el cerro de las Palomas, disfrutando del panorama de esa preciosa serranía llena de cañadas y crestas cubierta aquí de pinar de pino carrasco y resinero. Cruzamos primero la cañadita que viene de la cueva del Agua y poco más adelante la gran cañada de la Cuesta de los Hornillos, para subir al puerto de Huarte. En él, bajo el cerro de la Cruz, dando vista a la cañada de la Encina y al cortijo de Huarte coronado por el pico del Jarro y los torreones del Filar de los Ermitaños, hicimos la paradita del Ángelus.

En la casa de Huarte esperábamos coger hojas de laurel (Jerónimo) e higos (todos) además de refrescarnos con el agua de la fuente pues las nubes habían dejado al sol que calentaba bien. Jerónimo cogió sus hojas, higos no había ni uno y la fuente detrás del cortijo estaba seca. Pasamos pues rápidamente por el cortijo y poco más adelante Jesús propuso subir desde allí al puerto de las Camaretas cruzando la cañada de la Encina.

Se aceptó la idea en mala hora. La higuera de la cañada de la Encina tampoco tenía higos, aunque la fuente de los Algarabeos echaba su chorrito de agua aprovechada por algunos. Nos enfrentamos a la ladera que sube a las Camaretas con una senda irreconocible y un espeso matorral de aulaga, romero y matagallo. Jerónimo abría el grupo buscando por donde pasar con menor daño, Germán también abrió brecha en otras ocasiones y Manolo, Paco y Jesús también participaron en la imposible tarea de buscar vestigios de senda.

A muy duras penas seguimos hacia arriba, encontramos traza de senda que de nuevo se perdió y finalmente llegamos al llano y puerto de las Camaretas. Total, 1 h 15’ para cubrir 1,2 km y 200 m de desnivel dejándonos la piel de las piernas. Curiosamente, cuando se pone la ruta seguida en el mapa de Base Camp, habíamos seguido con mucha precisión la vieja senda de la fuente de los Algarabeos al puerto de las Camaretas, o sea que habíamos subido por la mejor de las alternativas.

La senda baja desde el puerto de las Camaretas a la cañada de la Cuesta de los Hornillos donde paramos al almuerzo. Excelente almuerzo, como siempre: langostinos, gambas, chacina, aguacate, y sobrasada mallorquina para abrir boca con un rosado de Cádiz; alcachofas mallorquinas deliciosas, escalivada con melva, caballa con pimientos, pinchitos de pollo, filetillos tiernos y lomo con ajitos; para beber dos tintos de Ribera y del Bierzo, ambos fresquitos, quesos varios, tarta de queso y mango, orujos y té. Con este festín olvidamos el calvario de la subida a Camaretas.

Continuamos hacia la cueva del Agua por la Roaera de La Manchón bajo el tajo de la Alberca, una subidilla algo complicada que después de lo que llevábamos nos pareció autopista, y seguimos hacia el noreste. Pasamos por la fuente de la Chaparrera, seca, como casi siempre y llegamos a la cueva del Agua donde había una concentración de personal del Infoca con un camión-bomba y un todoterreno. Charlamos un poco con ellos y seguimos nuestra pista hacia abajo.

Tomamos luego la cañada hacia la del puerto del Saucillo y sin más llegamos al aparcamiento del campo de fútbol.

Día excelente para caminar, nublado, con buena temperatura al principio del día. Con sol, pero sin calor, después.

Con muchas más nubes que claros

salimos de Yunquera

hacia el Collado de la Cámara

desde el que se abre la vista hacia los pinares del Barranco del Arca

con castaños llenos de erizos en algunos cerros junto al camino

Entrando en el pinar

con alguna cornicabra con las agallas que le dan el nombre

El camino atraviesa un espeso pinar

donde apenas entra la luz del sol

Por el sendero que se dirige a Los Sauces

Pinares y pinsapos en la Cañada de los Hornillos

En esta época escasean las flores; las del torvisco -Dafne gnidium- son de las pocas que están en plena floración

El pequeño pinsapar de Huarte

Pasando junto al cortijo con su laurel en la puerta y cerezos en los bancales

Fuente de los Algarabeos con su chorrillo de agua

Abandonando la fuente y la Cañada de la Encina

para ir subiendo entre pinsapos y pinos

por un matorral espeso

de jaras, romeros, salvias...

y armadas aulagas de más de un metro

Colchicum montanum - Quitameriendas

Dejando -o casi- las aulagas atrás

Vistas al Pinsapar de Cubero

Llegando al Pto. de las Camaretas

donde algunos pinsapos muestran sus conos -pichas de fraile-

Panorámica del Pinsapar de la Cañada de los Hornillos

Bajando del Pto. de las Camaretas con el cerro homónimo al fondo

Bajo el Tajo de la Alberca 

el camino serpentea por la umbría del pinsapar

y allí ponemos los vinos

y nosotros mismos para dar cuenta de ellos, de muchas cosas más

y de algún postre al que hoy no le pongo pegas

Tras la comida y una pequeña siesta "amenizada" por conversaciones de sobremesa

afrontamos la subida por la Roaera de La Manchón

entre pinsapos jóvenes

ç
y alguno más viejo

que va dando entrada a un espeso pinar

Frutos del mostajo - Sorbus aria-

junto a la Cueva del Agua

Flores masculinas y algún cono en los cedros

Por el carril de la Cueva del Agua

Siluetas evanescentes por el Barranco del Arca

Las nubes han dado paso y vistas a las cumbres más altas de la sierra

Yunquera, Coín, Alhaurín el Grande y la Sierra de Mijas

Prospero autumnale - Escila de otoño, otra a la que han cambiado el nombre

Mapa de la ruta

jueves, 12 de septiembre de 2024

14 de septiembre: Canillas de Aceituno - La Fájara

Participantes: 11
Jesús C., Tere, Paco Z. Luis, Nori, Germán, Manuel D.,  Ricardo y Jerónimo
Distancia recorrida:
14,7 kilómetros
Desnivel de subida acumulado:
1030 metros
Altura mínima: ( 430 m – Nacimiento de la Fájara)
Altura máxima: (1325 m – Collado de la Zorra)
Tipo de recorrido:
Circular.
Tipo de camino:
Veredas, carriles y calles del pueblo.

Desayuno en Canillas. Están abiertos tanto el bar Andalucía como la Churrería. El bar sin pan hasta las 9 y la Churrería sin churros hasta las 9. Elegimos la Churrería con buenos bollos con aceite y tomate. A 3€ el desayuno.

En este comienzo de temporada se había hecho una excursión anterior, al Higuerón, pero con muy poca afluencia de personal. Hoy era el comienzo oficial ya con 9 participantes.

Salimos de Canillas hacia el campo de fútbol viejo por esas infames cuestas de Canillas, poniendo a prueba las piernas y los pulmones. El cementerio de Canillas siempre nos llama la atención por la simetría de su entrada con los dos torreoncitos a cada lado de la puerta y su jardincillo delante. Lo ampliaron ya hace tiempo. La nueva tapia, blanca, sin ninguna gracia. Se podrían haber alargado los jardincillos y haber decorado un poco ese lienzo de pared blanca.

Hay que evitar la primera pista a la derecha, muy usada, y seguir de frente hacia el campo de fútbol. Más arriba dejamos la pista por la senda que va hacia el Peñón Grande, caminando entre el ralo pinar que cubre la ladera.

Teníamos una mañana nubosa, con niebla ya en el Peñón Grande, con bastante humedad, fresquita, pero no lo suficiente para evitar sudar en cantidad. En el collado de los Castillejos estábamos todos empapados. Seguimos la senda por encima de la pista hacia los tajos del Peñón, senda utilizada, aunque a trechos no está bien marcada, que sube y baja unos notables escalones rocosos, para salir a la pista en un almacenillo sin uso que se construyó hace años. Allí hicimos un pequeño descanso, todos menos Ricardo que continuó la ruta.

Cruzamos el barranco del Cabrito con su inútil puente de madera porque el arroyo no trae agua más que cuando llueve mucho, pasamos al lado de la calera y atacamos la loma de la Cueva del Agua para entrar en el valle del barranco de la Cueva del Agua. Al llegar al cauce del barranco nos separamos del recorrido al Pico de la Tejeda para cruzarlo y proseguir por la ladera derecha del barranco, entre el pinar. Marchábamos a ritmo tranquilo, de jubilado. Aun así, alcanzamos el collado de la Zorra para hacer allí el Ángelus antes de las 12.

La mañana estaba fresquita, ideal para caminar, incluso cayó un poquito de agua fina de la niebla que nos envolvía. A cambio pagamos el peaje de caminar sin vistas hasta que giramos para entrar en el valle del barranco Hondo. Allí íbamos por el borde de la niebla que unas veces nos permitía ver el bonito paisaje de la Axarquía y otras no.

Bajamos la larga cuesta hasta el Atalayón, donde hicimos un pequeño descanso, todos menos Ricardo, claro,

Seguimos descendiendo, cruzamos el barranco del Atalayón, y por el collado de los Pastos entramos en el pinar más tupido. Ya sin niebla la sombrita de los pinos se agradecía. La bajada tan pronunciada y continua hizo mella en algunos, especialmente en Jesús que se resintió mucho de las rodillas y estaba deseando parar a comer, más que por comer por descansar.

Pero no hubo cuartel. Llegamos a la valla del parque, la atravesamos y continuamos hacia La Fájara por la senda Canillas-Alcaucín, por donde se ha trazado la Gran Senda de Málaga, hasta descender al manantial de la Fájara, principio del río Bermuza.

Aún salía un chorrillo de agua fresca y límpida de la cueva, aunque toda se la llevaba la acequia de la orilla derecha. Ese era el restaurante elegido y allí nos aposentamos a la sombra de las arbóreas adelfas. Comenzó la rueda de los aperitivos con edamame, chacina y, como novedad, rica sobrasada mallorquina. Tuvimos después ensaladilla, patatas al estilo Germán, berenjenas picantitas, menestra, filetillos tiernos, lomo al ajillo… y alguna cosa que olvido. Quesos de Júrtiga y Mahón y tarta de mandarina y almendra. Para beber vino Malbec argentino, Prieto Picudo y Mencía de León, Callet de Mallorca y algún otro. El té de Paco y el orujo de Manolo acompañaron a la tarta. Luis regaló una desconocida pastilla a Jesús y al poco Jesús estaba eufórico, con ganas de continuar el camino.

Durante la comida, como estábamos sentados en el paso del barranco, apartamos un poco las fiambreras para que pasaran tres extranjeras con sus dos perricos y luego una pareja de jóvenes del pueblo que iban buscando a un tercero que había desaparecido aquella noche.

Nos quedaba la cuestecilla hasta Canillas. La salida del río Bermuza es muy empinada y si se hace descendiendo peligrosa por los resbalones. En la Alberca del Cura la senda desemboca en la pista asfaltada y por ella, con el calorcito de la tarde en la solanera de la pista, llegamos a Canillas.

Tuvimos después una cerveza en el Cruce, celebrando la boda de la hija de Tere y Jerónimo. Tiramos de la lengua a Luis para que dijese qué era aquella pastilla milagrosa que había dado a Jesús, pero no soltó prenda. Y de allí a casa.

Día fresquito, muy bueno para caminar hasta las 13,30 y pájara-cansancio de Jesús en el descenso.

Bidens pilosa - Amor seco

Por la pista que sube hacia la sierra

Canillas de Aceituno

Una veredilla nos acorta las largas curvas del carril

De roca en roca

a los pies

del Peñón Grande

El pinar a ratos se espesa

mientras en otros tramos ralea

Dejando el sendero que conduce a la Maroma

por este otro que la bordea por la ladera suroeste a media altura

Urginea maritima - Cebolla albarrana

Llegando al Collado de la Zorra

Por el momento se acaba la subida

y comienza la bajada

Vamos dejando atrás la niebla

Por la Cueva de los Carneros

donde el roquedo adquiere tintes de tajo

La decidida bajada

con vistas al Pantano de la Viñuela

hasta llegar al Atalayón

Dafne gnidium - Torvisco

Camino al Atalayón

Bajando por el Collado de los Pastos

Steropleurus andalusius - Grillo verde

Tras el verano y a pesar del frescor del día, la bajada se hace larga

Parada junto a la valla del parque

Lapiedra martinezii

Se abren algunos claros en el cielo

al llegar a la Cueva de la Fájara 

Manantial de la Fájara, nacimiento del Río Bermuza

Cogiendo sitio para la comida

Vinos al húmedo fresco

De postre, un "clásico": Tarta de Santiago con aroma de mandarina

Afrontando la subida hacia Canillas

Algunos "Osyris lanceolata", bayones con pocas hojas y menos frutos

Siluetas

Las eses del sendero que suben suavemente

La camiseta te delata

Mapa de la ruta