jueves, 15 de diciembre de 2022

17 de diciembre: Valle del Guadaiza

Participantes: 9
Rafa, Tere, Pilar, Lola, Jesús R., Luis, Manuel D., Ricardo y Jerónimo
Distancia recorrida:
18,8  kilómetros
Desnivel de subida acumulado:
770 metros
Altura mínima: (120 m – Pantano del Guadaiza )
Altura máxima: (418 m – Carril en medio del bosque)
Tipo de recorrido:
Lineal de ida y vuelta con algún tramo circular 
Tipo de camino:
Sendas y carriles

El Pantano en proceso de llenado-vaciado. Toda el agua que va entrando se trasvasa al Pantano de la Concepción

¡Esto parece una selva!

La senda, a duras penas, cruza zarzas, helechos

y un tupido bosque de enormes sauces junto al río

La inmensidad del bosque asoma

umbríos, húmedos

encharcados caminos entre chaparros, quejigos y pinos

que en algunos claros deja ver el Torrecilla no tan lejos

Cruzando uno de los numerosos arroyos que hoy bajaban con un buen caudal

Parada al sol 

Se alternan tramos de carril de saca de corchas

con senderos muchas veces abiertos por las molestas motos
que como  casi siempre dan la mañana
en un lugar por el que no deberían circular nunca
y menos ahora tras la inclusión de buena parte de estos bosques en el Parque Nacional Sª de las Nieves

Evidentemente, no todos los termostatos son de la misma fabricación

¿Quién cruza hoy el Guadaiza?

Temprano para comer

Otro cruce de arroyo

para buscar otro vado por donde no cruzar el Guadaiza.

Media vuelta: la visita al Cortijo de las Máquinas quedará para otra vez.

Buscando un restaurante en la fronda

donde reposar el vino

nosotros

y un tiramisú de naranja convertido en brazo de gitano 

La quietud del bosque

nos expulsa tras charla impetuosa, pantagruélica, desatada de vino, orujos y tés que bebieron comensales y mochilas

El tiempo apremia

y el silencio se apodera de la conversación serena

¿Dónde se esconde la belleza a falta de agua?

Enmarcando el camino 

En forma de árbol, su árbol: un abrazo a Luci, un abrazo a Lola 

La Concha, tras el verde

y alguna cornicabra aún pintada de amarillo

Paréntesis

Otoño cuando ya acaba

La tarde va cayendo en la quietud de este bosque mancillado

que cuesta abandonar

Entre los pinos en inclinada ladera

bajo los sauces en horizontal sendero mullido-pedregoso de hojas caídas

andando sobre las aguas

llegamos al impetuoso caudal que hoy sale del trasvase del Guadalmina-Guadaiza a través del Arroyo del Alisal, lo que nos obliga a dar un pequeño y mojado rodeo con alguna zarza que en la oscuridad, traicionera espera.

La escasa luz que va apagando las aguas en el Pantano del Guadaiza

Mapa de la ruta

jueves, 8 de diciembre de 2022

10 de diciembre: Alhaurín de la Torre - Jabalcuza por Escalerillas - Palomas - Calamorro

Participantes: 7
Paco R., Jesús C., Rafa, Luis, Manuel D., Ricardo y Jerónimo
Distancia recorrida:
16 kilómetros
Desnivel de subida acumulado:
960 metros
Altura mínima: (170 m – Sendero junto a Alhaurín de la Torre)
Altura máxima: (771 m – Calamorro)
Tipo de recorrido:
Tramos circulares y tramos lineales de ida y vuelta.
Tipo de camino:
Sendas principalmente y un  tramo de carril

Desayuno en el bar restaurante el Limonar, en Alhaurín de la Torre, con espacio para aparcar. Bastante bueno el pan y el servicio. Un poco menos de 3€/cabeza.

Estamos inmersos en una serie de frentes lluviosos que están dejando abundante lluvia. ¡Ya era hora de que lloviera con ganas! Hoy sábado los frentes daban una tregua parcial, porque en el interior de la provincia llovía, de ahí que buscásemos una rutita costera.

Salimos del aparcamiento del arroyo Zambrano para entrar en la sendita que va al pie de la sierra en dirección este, entre las urbanizaciones más altas y la sierra, hasta que estuvimos bajo los tajos de Jabalcuza. Allí parte una sendita de montañero al sur, directamente al pico y tajos de Jabalcuza, por las llamadas Escalerillas de Jabalcuza.

El sendero es muy empinado. Además, con la lluvia caída, la tierra estaba muy resbaladiza. Había que subir con precaución. De vez en cuando paramos a tomar aliento y a disfrutar con el panorama al norte: todo el pueblo de Alhaurín, con su multitud de casitas blancas, enmarcadas con el verde de jardines y cultivos.

El sendero tiene como dos partes. La primera, la más baja, sendero de tierra por un lomo hasta los primeros farallones rocosos. La segunda es trepar por esos farallones salvando las sucesivas repisas rocosas. A algunos se nos hace más llevadera la segunda parte, la de las trepadas que la tediosa primera por el sendero.

Esta senda la descubrimos tarde, hará unos 5-6 años, pero desde entonces se ha vuelto tradicional por el punto de aventura de las trepadas por las rocas. Sin embargo, en el grupito de hoy había bastantes que no la conocían. Conforme vas ascendiendo repisas rocosas vas ganando perspectiva al norte, mientras al este llevamos la loma de Crispín con su cueva y al oeste la depresión del arroyo Zambrano y al otro lado, más al oeste, los tajos de Juan Borrico. Un recorrido de innegable belleza.

La mañana había amanecido serena, sin viento, pero conforme nos acercábamos a la cresta, al Mirador de Jabalcuza, el viento soplaba más y más. En el Mirador no nos detuvimos porque tiene peores vistas que la zona de donde veníamos, y pusimos rumbo al Pico Palomas atravesando la zona del Carrascal, esa zona más o menos llana, de lapiaz, con matorral de coscoja, difícil de caminar por el piso tan pedregoso.

En el Pico Palomas el viento soplaba de lo lindo. Tanto que alguno ni siquiera se asomó a él. Del Palomas hay una sendita que por la Loma del Tajo baja hacia Torremolinos, pero con el viento preferimos olvidar la loma y fuimos hacia Puerto Canuto. Allí tocaba tomar la decisión de si bajar hacia Torremolinos por el arroyo de la Higuera para subir luego a Puerto Blanquillo o continuar por la Sierra Llana de Torremolinos hacia el Calamorro. La primera opción tenía el inconveniente de que una vez comenzada había que terminarla completa mientras que la segunda nos permitía dar la vuelta si veíamos que se hacía tarde. Por eso elegimos la segunda.

Pasamos por las tapias de los Corrales del Tío Caliche y agradecimos la protección del viento que nos brindaron los pinos de la parte alta de Sierra Llana, bajamos a Puerto Blanquillo y poco más allá hicimos el Ángelus resguardados por los pinos y el matorral.

Al pasar por el Refugio del Lobo vimos que daba el solecito y nos protegía del viento, un buen sitio para almorzar. Seguimos la caminata por los puertos del Viento, Ovejas y Viejo. En Puerto Viejo nos dividimos: Luis y Jesús regresaron por la sendita traída mientras que el resto subieron al Calamorro por la senda para bajar por el carril. Quedamos en vernos en el Refugio para almorzar.

Así, unos de charla tranquila por la senda y otros con el esfuerzo de la subida al Calamorro proseguimos hasta el Refugio.

En la pared sur del Refugio, con unas muy buenas vistas hacia la cañada del Lobo, hacia Torremolinos y hacia el mar, nos sentamos a comer. Tuvimos gambas, chacina, tomate, aguacate y ensaladilla rusa de aperitivo. Tortilla, pimientos, quiche, caballa en escabeche y filetitos tiernos de segundo, y terminamos con queso, melón, naranja, y tarta de queso de cabra con mermelada de tomate riquísima. Para beber tintos de Rioja, Jumilla y la Mancha con orujos varios para pasar la tarta. Excelente restaurante, excelente comida y, sobre todo, excelente compañía.

Teníamos dos alternativas para volver a los coches: bajar por el arroyo Blanquillo o por el arroyo Zambrano. La primera lleva aparejado un paseo por las calles de la urbanización Fuensanguina, por eso la desechamos y decidimos regresar por Sierra Llana a Puerto Canuto y bajar por el Zambrano atravesando esa feraz vegetación de pino con lianas de zarzaparrilla y candiles.

Un buen día, con un recorrido bonito, cortito, asequible, aunque con menos viento lo hubiéramos disfrutado más.

Por el olivar  al comienzo del sendero

El sendero que rodea el Jabalcuza entre los pinos

pegados a las casas de Alhaurín

Alhaurín desde la subida

Una parada para echar la vista atrás

Llegando a las primeras repisas

que ya se suceden una tras otra

y hay que ir buscando los huecos

por donde encaramarse

a lo más alto

y en una parada volver a contemplar Alhaurín desde el cielo

Y vuelta a las manos

para superar una nueva repisa

Superados los obstáculos

nos queda atravesar un incómodo lapiaz

para llegar a lo alto del Jabalcuza, junto a un panel y un mirador

Del Jabalcuza al Palomas

una sima a la que asomarse

Vistas de Málaga y su bahía

El viento arrecia

llegando al vértice del Pico Palomas

La bajada hacia el Pto. del Canuto

Por la parte alta de la Sierra Llana de Torremolinos

Vistas de los tajos de la cara oeste del Jabalcuza

Cerca del Pto. Blanquillo

Rodeando el Calamorro por el norte, junto a la monstruosa cantera de Alhaurín

En el Pto. Viejo

Subida al Calamorro

En su cima

Vistas hacia el Arroyo de la Miel, Benalmádena Costa y parte de Torremolinos

Mirador de la Cañada del Lobo: ¡Guauuuuuuuuu!

Vinos

y el postre

La vuelta da para historias de juventud

Algún resinero

La senda por la Cañada del Arroyo Zambrano

cubierta por un denso bosque

El Jabalcuza desde la cañada

Mapa de la ruta