miércoles, 28 de octubre de 2020

28 de octubre: Hondonero - Cruz de Camarolos

 Participantes: Luis, Paco Ponferrada, Rafa, Manuel de Rincón, Enrique, Miguel, Victoria, Lili, Paco Hernando, Antonio Usieto y Jesús.

Distancia recorrida: 9 km

Desnivel acumulado: 550 m

 

A las 8,20, puntuales como relojes, aparcábamos en el restaurante El Cerezo a la entrada de Villanueva del Rosario. Los saludos de rigor, lejanos en este tiempo de Covid, reorganización de los coches y salida al Hondonero.

En el aparcamiento del Hondonero siempre hay autocaravanas y furgonetas aparcadas, después raramente vemos a alguien. No sabemos si van a escalar, a las vías ferratas o a ver pájaros; caminando no hemos visto a nadie.

Tercer día de Hondonero. No creo que en esta temporada haya tenido clientes más fieles. Salimos por el carril del Llano del Hondonero con el sol alumbrando el icónico Tajo de la Madera, en una mañana luminosa, sin viento, con una temperatura fresquita, ideal para caminar.

En el Llano del Hondonero nos hemos acercado a saludar al pozo, con el agua allí cerca, a menos de 3 m, y luego hemos subido hasta el corral de ganado protegido por el tajo al sur. Corral en otro tiempo muy activo, hace ya tiempo que se abandonó. Casi no queda ganado por esta zona del Hondonero: algunas vacas y poco más.

Del corral hemos subido al puertecillo al oeste y en el mismo puerto, a la izquierda, hay una puerta en la valla para dar entrada a la senda hacia toda la montaña del sur presidida por La Cruz, nuestro objetivo, perfectamente visible.

Con el objetivo tan a la vista nos parecía que la ruta estaba chupada. Y en verdad estaba cercana La Cruz. Pero el camino hay que hacerlo. Y este de Camarolos con sus pedregales y lapiaces, siempre es problemático. Con relajo hemos ascendido entre los arces de Montpelier y los majuelos, siguiendo las sendillas de las ovejas y caminantes, siempre en dirección a La Cruz, intentando ir por los valles, por donde más tierra y hierba hay. Unos buenos rebaños de cabra silvestre nos han saludado en varias ocasiones, con un par de machos de cuerna discreta.

El último vallecillo nos ha llevado a la cresta, a dar vistas ya al Guadalmedina, y por un lateral, a la derecha, hemos ascendido al Llano de los Majuelos. De aquí sólo queda ascender por el vallecillo de la izquierda, apurándolo casi hasta arriba, y luego lidiar con el lapiaz que rodea el vértice geodésico de La Cruz.

En el vértice fotos sin cuento antes del Ángelus. Ángelus largo, tranquilo, de charla. La verdad es que la mañana, tan en calma, tan luminosa, tan serena, invitaba a demorarse allá arriba disfrutando de las hermosas panorámicas.

Como había tiempo nos hemos acercado a la cumbre del norte (1444 m), tan alta como la del sur (1445 m), con unas preciosas vistas sobre las llanuras de las Villanuevas del Rosario y Trabuco, cubiertas de olivares.

Descenso al nacimiento del Guadalmedina y visita al impresionante pozo de la nieve debajo de La Cruz. El pozo más grande que conocemos, conservando aún una gran parte de la estructura original. Merece una restauración y que quede ahí como muestra de lo que eran estas construcciones. También como indicador de que a principios del siglo pasado nevaba con frecuencia en Camarolos, no como ahora que es muy raro el año que lo hace.

Hemos continuado al este, por la ladera izquierda del Guadalmedina, disfrutando de los tajos y peñascales de la izquierda, ornados de quejigos, encinas y arces. Se han de pasar tres vallas, dos de ellas con escaleras para cruzarlas (poco a poco nos vamos poniendo a nivel europeo), hasta llegar al valle donde comienza el Torcal, viejo conocido porque por él salimos en la primera visita a Camarolos.

El valle baja descendiendo como en escaleras: una dolina más o menos grande, un empinado descenso por el lapiaz, otra dolina… hasta llegar al Llano del Hondonero.

Por evitar parte del carril hemos bajado por la senda que sale frente al pozo, entre quejigos, encinas, arces y pinos, para desembocar en el carril y del carril a los coches.

Parada obligatoria en el restaurante El Cerezo, en la terraza, en dos mesas grandes, nosotros solos. Cervezas más grandes o más chicas, con o sin alcohol, y un par de trocitos de panceta para cada uno a modo de tapa. Una tapa consistente, de pueblo.

Para terminar bien el día Paco Hernando ha tenido el detalle de invitarnos a la cervecita. ¡¡¡MUCHAS GRACIAS, PACO!!!

El sol iluminando el Tajo de la Madera

Cerca del Collado del Hondonero

Por las senditas hacia la Cruz

Por el Llano de los Majuelos

¿Por qué lo llamarán Cerro de la Cruz?

En el vértice de la Cruz de Camarolos

Victoria bien acompañada

Y sola

Las Villanuevas y los olivares desde la cruz

Pozo de nieve

Roquedal en el Guadalmedina

Pasando una escalerilla y una valla

Y otra

Arce otoñal

Cabras en inaccesibles riscos

lunes, 19 de octubre de 2020

Sábado 24 de octubre: Navachica desde el Pinarillo

Participantes: 12

Paco P., Juan,  Luis, Nori, Paco R., Ricardo, Ana,  Jesús C., Antonio U., Carlos, Paco Z.  y Jerónimo

Distancia recorrida:

18,7  kilómetros

Desnivel de subida acumulado:

1.580 metros

Altura mínima: (465 m - Pinarillo)

Altura máxima: (1.828 m – Pico Navachica)

Tipo de recorrido:

Circular

Tipo de camino:

Veredas más o menos marcadas y carriles.

 

Desayuno: Gasolinera de Nerja. Nos acompañó Fali y nos invitó Paco Zambrana por San Francisco. ¡¡¡FELICIDADES MUY RETRASADAS PACO!!!

Bienvenido Juan, buen caminante y corredor, cuando quieras caminar ya sabes dónde nos tienes. A nosotros la carrera no nos va. Y bienvenido Antonio Usieto, habitual vinotequero de los miércoles, pero que se prodiga poco los sábados.

Segundo intento de ir a Navachica. Esta vez con la barrera abierta y el carril arreglado llegamos al Pinarillo a la hora programada y a su hora partimos al Navachica.

Por la Cueva de Carrucho nos adelantaron dos caminantes. Uno resultó ser el amigo Damián, de Nerja, que nos acompañó varias veces a Sierra Nevada hace años. Ahora lo encontramos de vez en cuando por estas sierras de Nerja.

El barranco de Cazadores mantiene su espectacularidad; uno de los lugares más bonitos del mundo. Cuando se entra en él por la estrechura que dejan los cerros Perruchino y Colada Terriza, con el pico del Almendrón iluminado por el sol, uno se siente sobrecogido, empequeñecido, por tan altas y verticales moles. Por más veces que se atraviese esta garganta la sensación de grandeza de este cañón es la misma que la primera vez.

Remontamos la primera barranquera y la perspectiva cambió. A nuestra altura estaban las bocas de las minas de la Soledad, debajo de la Colada Terriza, y enfrente las del León y del Uno, debajo de la Maceta. Los inmensos tajos a uno y otro lado del barranco proseguían, aunque ahora los veíamos como de tú a tú, mientras la senda iba quedando allá abajo. Espectacular barranco de Cazadores.

En la Junta de los Barrancos nos reagrupamos para comenzar el barranco de los Caños del Rey. Éste sigue como siempre, con ramas en el cauce, con la sendita mal marcada a pesar del trasiego de gente, y con sus frecuentes trancos y saltos dificultando la ascensión.

En el primer tajo grande del barranco se ha abierto sendita para subir a la cresta de la Loma del Gallo. Otras veces hemos sobrepasado este primer tajo grande por la derecha y en el siguiente tajo hemos tomado la sendita para salir del barranco, pero esta vez hemos salido en el primer tajo grande. La sendita de subida a la cresta es muy empinada, pedregosa, difícil, hay que echarle paciencia y subir poco a poco, sin prisa, evitando en los posible el matorral y la piedra suelta.

En el Ranchillo del Viento tomamos el Ángelus, con la vista de los picachos del barranco ya sobrepasados, detrás el mar y las poblaciones costeras, y al frente el redondeado Navachica. Navachica parece cercano, pero uno se pone a caminar y siempre sigue allá, lejano, presidiendo el panorama. La senda está bien marcada y mojonada, no ofrece dudas hasta le collado entre Navachica y Navagrande. Después, el último repecho, por cualquier sitio se sube bien.

En Navachica estuvimos un buen rato, primero contemplando el panorama, con la blanca Sierra Nevada al oeste y la amarilla línea de los chopos del arroyo de la Almijara debajo; al suroeste ese barranco que habíamos subido, resoplando en sus empinadas lomas. Después con las fotos de rigor. Como era temprano decidimos ir a los Tajos del Sol. Cruzamos el helechal del cerrillo del Lastonar, negruzco, en medio de tanta piedra blanca, y los Arenalejos para situarnos en lo alto de los Tajos. El descenso es dificultoso, más cuando se llevan las piernas cansadas de la ascensión, pero bien guardando el equilibrio, bien arrastrando el culo, fuimos bajando aprovechando las grietas del precipicio.

Todos nos alegramos de haber bajado antes del almuerzo, ahora podíamos sentarnos a comer… si encontrábamos un poco de terreno despejado. Nos acomodamos de mala manera en un clarillo, en la pendiente, porque no hay allí un palmo llano, para iniciar el ritual del almuerzo después de habernos desinfectado las manos. Tuvimos morcilla y jamones (¡hasta tres bandejitas distintas!), ensalada con granada, habas, tortilla, pastel de atún, pollo guisado y con chutney, albóndigas, lomo al ajillo… y quizá más cosas. Cervezas frescas y tintos de Rioja, Ribera, Campo de Borja y Tierras de Cádiz, buenos todos. Quesos tipo camembert y Júrtiga. Para terminar la tradicional tarta de Jerónimo, de queso e higos hoy, té y un poquito de ron blanco.

Un poco más abajo, en el Puntal de la Almendrica, hay un llanillo muy aprovechable como restaurante, siempre que no haya viento. De vez en cuando paramos a disfrutar de los sobrecogedores tajos al Chillar en el mismo Puntal, en el Nido del Buitre, y en la Puerta. Inolvidables acantilados con el humilde cortijo del Imán allá abajo.

De la Puerta parten varias sendillas, hay que tomar la que va más alta pues es la que lleva directamente al cruce con la senda del barranco de Cazadores-La Torre. Algunos tomamos la sendita de abajo y después hubimos de remontar.

Cruzamos por las pedreras debajo del Almendrón, por el pie de La Torre y subimos a la Puerta del Almendrón donde nos reagrupamos, echamos una última ojeada a los tajos de la Torre y al Chíllar, y entramos en la cuesta de la Camatocha.

En el collado de la Colada Terriza nuevo reagrupamiento, despedida del barranco de Cazadores a vista de pájaro, y continuado descenso por el barranco del Contadero hasta el collado del Cerro del Águila, hasta el carril y hasta la fuente del Esparto.

En la fuente nos refrescamos bien, por fuera y por dentro, pues la mayoría veníamos con poca agua y con calor. Y de la fuente al Pinarillo.

Día precioso, con el viento en calma, con el cielo y el mar azules, con excelente temperatura y con inmejorable compañía. Echamos entre 4 y 4,30 h en subir, y 4,45-5 h en bajar. La mala sendita de bajada no permite ir más de prisa. Este es el tope de las excursiones para una gran parte de los vinotequeros. Si programamos algo, que sea más suave o con mejor piso.

Mapa de la ruta

El otoño se inicia en el Bco. de Cazadores

Por el Barranco

Paredes verticales

Por las antiguas veredas

abiertas para acceder a las numerosas minas abiertas en los tajos

Agarrados como pueden

Caracol 

Almendrillo

Panorámica del Barranco de Cazadores

Algunas pinceladas de la nueva estación

Trancos

en el Barranco

de los Caños del Rey

Llegando al Ranchillo del Viento

A vista de pájaro

Con vistas a 360º

Nuevos hábitos en tiempos inciertos

Volvemos a la subida

Aún queda trecho hasta el Navachica

A las cabras también les van las alturas

Último repecho antes de llegar a la cumbre

El caminante y su sombra

Pico Navachica (1828 m)

Bajada

Por el Cerrillo del Lastonar

El Navachica va quedando atrás

Gran parte de la Almijara y la Tejeda  a nuestros ojos

Bajando hacia los Arenalejos

Por ahí está la bajada

Descendiendo los Tajos del Sol


VInos

Tarta de higos

Los Tajos del Sol van quedando atrás

Un paisaje de tajos consecutivos

Buscando caminillos entre la carrasca

Esto esta muy alto

Tajos del Nido del Buitre

Vistas al piramidal Almendrón

El Cortijo del Imán queda allá abajo

Panorámica desde la Puerta

Almendrillo y Almendrón

Pequeño descanso en la Puerta del Almendrón

Desde los pinos resineros de la Puerta del Almendrón

Espectacularidad

La mole vertical del Almendrón

El Cielo y el Perruchino y las caídas hacia el Barranco de Cazadores