martes, 15 de septiembre de 2015

Salida 19 de septiembre: Sª de las Nieves - Pinsapares de Yunquera


Participantes:  19
 Paco Ruiz, Paco Ponfe, Pilar, Jesús, Luci, Rafa R., Ana, Luis, Paco Zambrana, Tere, Isabel, Manuel González, David, Lola V., Lola D., Enrique, Nori, Miguel S.  y Jerónimo
Distancia recorrida:
 17,5 Km
Desnivel de subida acumulado:
 950 metros
Altura mínima: 720 metros (Yunquera – Campo de fútbol)
Altura máxima: 1.280 metros (Pinsapar de Cubero)
Tipo de recorrido:
Circular con un tramo de ida y vuelta
 
Este debe ser contado como el primer día de la temporada, el inicio de la misma, porque la gran cantidad de participantes dice bien a las claras que el paréntesis veraniego ha pasado y que ya todos nos hemos puesto las pilas y estamos en la onda de una nueva campaña.
Dar la bienvenida a los que se prodigan poco, como Nori, Miguel, Enrique, Isabel, Manuel, David. Nos gustaría que nos acompañaseis más veces pues cada uno ponéis una nota distinta y así el orfeón de la Vinoteca suena mucho mejor, con todas sus voces, hay más variedad, incluso en los vinos.
Mención especial merece la valiente Lola Díaz. De mil amores te recibimos de nuevo y nos alegra infinito verte tan bien, tan como tú eres.
Los molletes y rebanadas de Mari Carmen, excelentes, como siempre, empapados con aceite, untados con mantecas colorá o blanca, rellenos de jamón o de lo que sea, excelentes y potentes siempre.
 El día pintaba mal. Ya en la aproximación a Yunquera se veía la Sierra bien encapotada de nubes negras que no presagiaban nada bueno. A la salida del desayuno cayeron las primeras gotas. Los del tiempo habían vaticinado un 20% de probabilidad de lluvia. Y acertaron, pero equivocándose en el 80%, cuatro veces más que los aciertos. Con ese panorama y con la valla cerrada decidimos salir del campo fútbol e ir por el barranco del Arca hacia Huarte y pinsapar de Cubero. Habíamos proyectado la excursión para ir por la sombra del bosque y nos encontramos con nublado constante.
Bien pertrechados de capas e impermeables que hacía meses o años que no usábamos salimos por el carril en dirección al barranco del Arca, en animada charla, formando grupitos como siempre ocurre cuando vamos tantos. La capa o el impermeable daba calor, nos la quitábamos cuando paraba de lloviznar y enseguida teníamos que volver a enfundarnos en él.
Como hacia tiempo que no nos veíamos había mucho que contar y así en continua charla, pasando de grupito a grupito, subimos con mucha tranquilidad a la pista de la Cueva del Agua desviándonos poco más adelante hacia Huarte. Tierra húmeda y pinares hermosos nos recibían y acompañaban. La vida del otoño comenzaba a bullir después de la tremenda canícula de este año.
En Huarte repostamos agua en el débil chorro de la fuentecilla. Al llegar al pinsapar de Cubero encontramos los pinsapos cargaditos de erectas piñas, allá arriba en sus copas, preciosos. ¡Qué hermoso pinsapar este de Cubero! Apetece recorrerlo en soledad, dejando que la quietud del bosque amanse el espíritu, liberándolo de los estreses y problemillas cotidianos. Pero hoy no era el día apropiado para ello porque llenamos el bosque de pasos, chasquidos, conversaciones y risas. También así está bonito, contagiado de nuestra alegría.
Al bajar al barranco de la Cuesta de los Hornillos encontramos un abrigo o cuevecilla de suficiente amplitud como para albergar a la multitud de caminantes y, aunque hacía rato que ya no llovía, nos guarecimos en ella para la comida. Con tanta gente nuestro sistema de comida por rotación de fiambreras es un poco anárquica. Tan pronto tenías en tus manos tres diferentes como pasaban diez minutos sin nada que llevarte a la boca. Y no por falta de víveres, porque había ensalada, habas, espinacas, tortillas variadas, humus, tabulé, lomo, pastel de atún, salchichón, chorizo… y no sé cuántas cosas más, cervezas, tés, etc. Pero sobre todo el grupo volvió a ser la Vinoteca de antaño con más botellas de vino de las que podíamos beber. Miguel, parece mentira que después de tanto tiempo aún no te sepas colocar donde debías.
Continuamos a la Cueva del Agua. Como estaba seca poco nos entretuvimos y seguimos caminando pista abajo y luego por el barranco hacia los coches.
Todos fuimos llegando, con las piernas más o menos cansadas en función directamente proporcional al mayor o menor descanso que les habíamos dado en el verano. Pero todos contentos.
Lola también llegó, sonriente, como si nada, mostrando esas ganas de vivir, ese empuje, esa viveza en sus ojos que tan bien conocemos. Admirable. Vaya ejemplo, vaya lección que nos das con tu presencia, con tu ánimo para sobrellevar la cruz que te ha tocado. Gracias por venir y por enseñarnos a relativizar muchas de las cosillas que nos pasan y que tanto nos pesan sin motivo.
 
Linaria clementei - Endemismo malagueño (Fuera de sus lugares habituales de Sª Blanca y Sª de MIjas)

Parada de reagrupamiento en el Barranco del Arca

Por el carril de la Cueva del Agua

Momento de charla

Primeros pinsapos

Pinar de la Cañada de Huarte o de la Encina

Pequeño pinsapar bajo el Cortijo de Huarte

Cañada de la Encina arriba

Mimetismo - Pyrgomorpha conica

Parte del pinsapar de Cubero está cubierto por las nubes

Caminando entre pinsapos

Dando vistas al pinsapar de la Cañada de los Hornillos

Pinsapar y pinar en la Cañada de los Hornillos

Bajando hacia el fondo de la cañada

Pasando bajo un viejo pinsapo

Pasando por la Colaílla

Conos (piñas) de los pinsapos, llamados vulgarmente, "pichas de fraile"

Pinsapos y pinos entre torreones de roca

Conos con más detalle

De vuelta por la vereda del Bco. del Arca

lunes, 7 de septiembre de 2015

Día 12 de septiembre: Barrancos de los Chortales, del Pito y Madroñales


Participantes:  8
 Paco Ruiz, Paco Ponfe, Jesús, Luci, Frede, Ana, Rafa R.,  y Jerónimo
Distancia recorrida:
11 kilómetros
Desnivel de subida acumulado:
800 metros
Altura mínima: 680 metros (Bco. de Madroñales)
Altura máxima: 1.100 metros (Collado próximo a la Carretera de la Cabra)
Tipo de recorrido:
Ida y vuelta con tramos “de exploración”.
 

Es obligado dar la bienvenida al amigo Rafa que nos abandonó por una temporadita, nada, 6 añitos, y de nuevo ha vuelto al redil, además acompañado de Frede. Bienvenida también.

Hay días que salimos al monte y parece como si no estuviéramos centrados en la caminata propuesta. Este día fue uno de esos. Quizá contribuyó también que estaba nublado, chispeando aunque sin pinta de llover, fresquito y el baño no apetecía demasiado. El caso es que nada más dejar el coche, recorridos los escasos 50 m hasta el colladito delante de cerro Martos, vimos que de él salía una sendita hacia el sur por la ladera del collado Martos dando al barranco del Pito. Algún descerebrado propuso seguirla y sin una oposición seria, allá que fuimos. Bien marcada al principio, poco a poco se fue desdibujando y las aulagas y los espinos negros metiéndose en ella. Al ir en pantalones cortos y camisetas de manga corta pronto las espinas empezaron a dejar sus marcas en brazos y piernas, pero mientras hubo un resquicio de senda allá que fuimos hasta que se perdió y tuvimos que regresar. Caminamos menos de 500 m y volvimos todos crucificados. La experiencia nos aplacó y, ordenadamente, tomamos la senda por la ladera del cerro Martos al barranco de los Chortales.

La cascada de los Árboles Petrificados estaba llenita de gente y de perros, pasamos pues de largo siguiendo el curso del barranco del Pito hasta su unión con el Madroñales. Tomando el Ángelus ninguno teníamos ganas de bajar por el barranco del Lagarto a la Poza Central para después volver a subir. Hubo otra propuesta: explorar el barranco de los Madroñales. Y allá que fuimos. En seguida dejamos las mochilas porque la subida no era fácil, pero trepamos, gateamos y nos metimos en agua hasta que una preciosa chorrera nos tapó el paso definitivamente. En la poza de la chorrera tomamos un baño ligero porque el agua caía helada y vuelta atrás.

Aún no había concluido la exploración. Abandonamos el Madroñales y nos metimos en el barranco de la Cueva de Funes buscando la base de la cascada de los Tres Saltos. Aulagas primero y pedruscos después nos dificultaron pero no impidieron que llegáramos hasta la misma base de la cascada.

Y ya con esa exploración se hizo la hora de almorzar. Bajamos al comienzo del barranco de las Chorreras y en los pedruscos al lado de la poza del Madroñales nos acomodamos más mal que bien. Opípara comida con pastel francés, ensalada Jerónima, coliflor, tortillas varias, alubias y carne de pinchito moruno. Vinos aragoneses, cervezas, quesos, tés, brownie de ron (Ana, a ver si no te duele el ron) y orujo de hierbas.

Animosos nos levantamos para enfilar las cuestas que nos quedaban. Remojón en la cascada de los Árboles Petrificados para afrontar la cuestecita de las escaleras… y a casa.

Un excelente día, variado, distinto, con unas pocas gotas de agua y con muchos arañazos.


En un collado dando vistas al Cerro Cabañeros
 
Ida y vuelta de exploración por un sendero que termina por perderse entre jaras, romeros y aulagas
 
Caracol montano
 
Interior de la cueva del lateral de la Cascada de los Árboles Petrificados
 
Barranco de los Madroñales
 
Baño en una poza en el Bco. de los Madroñales
 
Por el Bco. de los Chortales
 
Una de las cascadas en el travertino de los Tres Saltos
 
Cruzando el Barranco de los Chortales
 
Crestones calizos entre los barrancos de Chortales y del Pito
 
Cascada de los Árboles Petrificados
 
La senda discurre al pie de los tajos
 
Último o primer tramo de senda; al fondo, los Poyos del Pescado

jueves, 3 de septiembre de 2015

Salida sábado 5 de septiembre: Río Chíllar

 
Participantes:  7
 Mª Victoria, Paco Ruiz, Ana, Luci, Paco Ponfe, Pilar y Jerónimo
Distancia recorrida:
21  kilómetros
Desnivel de subida acumulado:
500 metros
Altura mínima: 85 metros (Cantera R. Chíllar)
Altura máxima: 600metros (Tras el Cahorro del Imán)
Tipo de recorrido:
Dos partes lineales, de ida y vuelta, y otra circular.
 
 
Aunque no hacía mucho que habíamos recorrido el Chíllar, nos pusimos otra vez en camino por este río, ya que la última vez que lo hicimos el grupo estaba en la mínima expresión y algunos que no lo habían hecho por la parte de arriba tenían muchas ganas de conocerlo. Así que mochilas al hombro y al agua patos. Bueno, en principio más cuesta que agua y el agua más salada que dulce.
 
Reflejos en la acequia

Las raíces de los pinos van levantando la acequia

Valle medio y alto del río Chíllar

A un lado y a otro

¡Cuidado! Aquí un resbalón es peligroso

Con la Sierra de Enmedio de fondo

¿Cuándo caerá?

Lapiedra martinezii

Mantis religiosa sobre Erica terminalis

Hoy toca subir con espectadoras

Pequeños ante la magnitud del Cahorro del Imán

El que llamo "Cahorro de los culantrillos", un travertino cubierto de este tipo de helecho y del que continuamente caen gotas en forma de lluvia

Nubes negras cubren el Almendrón

Zygoptera calopterix - Caballito del diablo

Río abajo

De Corcoya a Logroño

pasando por Sevilla, eso sí, con paso firme

¡Se te caen los pantalones!

Sorteando las piedras: esta me toca a mi y esta te toca a ti 

Entrando en el "Cahorro verde"

Erosión en zig-zag

La belleza de la zona oscura

Tonos rojizos en la salida del último cahorro (o entrada del primero, según se encuentre)

Abrazo a la luz de la chorrera de la acequia