Participantes: Ana, Jerónimo, Paco Ponferrada, Enrique, Lola Díaz,
Manuel del Rincón, David, Manolo de Nerja, Paco Ruiz, Isabel de Vélez, Ricardo,
Luci y Jesús.
Distancia recorrida: 23 km
Desnivel acumulado: 1230 m
Desayuno en el bar Quini con los deliciosos molletes de Yunquera
adobados con aceite, manteca blanca, manteca colorá y hasta con jamón y queso.
Felicidades a Paco Ruiz y gracias por tu invitación; que te veamos cumplir
muchos años más.
Aunque es octubre, casi diríamos que era la excursión de comienzo
de temporada, primero por la afluencia y después porque así era al menos para
Enrique, Lola, Manuel, David, Isabel y Jesús. Eso conlleva saludos, abrazos,
preguntar por el verano, contar salidas, excursiones, viajes… y la alegría del
reencuentro.
Al estar cerrada la puerta de entrada al Parque se limitaban las
posibilidades de recorridos. Decidimos salir del campo de fútbol hacia la cañada
del Barranco del Arca, y de esta a la pista que sube a la Cueva del Agua desde cerca del puerto de
las Abejas. En la pista tuvimos la primera desavenencia: si ir al cortijo de
Huarte o a la cueva del Agua. Echamos pista arriba para la cueva del Agua donde
hicimos la primera parada para refrescarnos.
El día estaba luminoso, sin viento, con muy buena temperatura,
agradeciendo mucho la sombra de pinos y pinsapos y disfrutando del frescor que
las últimas lluvias habían dejado.
De la Cueva del Agua subimos a puerto Bellina donde tuvimos un
Ángelus en toda regla: con tranquilidad, oficiado por Ricardo y con vino
moscatel, dátiles, frutos secos, mostachones y otras gollerías.
Entramos en la cañada de los Hornillos para saludar a los dos
enormes pinsapos y subimos al collado de los Hornillos. Otra ardua decisión:
subir por la cresta de los Hornillos hacia la peña de los Enamorados,
soportando la solanera y comer allá arriba a pleno sol o descender por la
umbría de los Hornillos, visitar la fuente homónima, seguir a la sombra de los
pinsapos y almorzar bajo su protección. Ni Ricardo votó por la peña de los
Enamorados. Unánimemente pues entramos en la umbría, visitamos la cueva y
fuente de los Hornillos y bajo los protectores pinsapos atravesamos el hermoso
pinsapar de Cubero.
Como estaba previsto almorzamos bajo un buen pinsapo que nos daba
sombra sobrada a todos. Allí renovamos el casi olvidado ir y venir de
fiambreras con todo tipo de viandas, el trasiego de un buen número de vinos,
acompañados ya por la omnipresente cerveza, los tés, los dulces, el orujillo
final…en fin, un almuerzo digno de una boda.
A duras penas salimos de debajo del pinsapo y enfilamos la senda
de bajada al cortijo Huarte, senda bien marcada pero jalonada de aulagas para
penitencia de los que llevaban pantalones cortos. En el cortijo, refrescón en la
fuente, reagrupamiento y al camino otra vez.
El recorrido entre el cortijo y la pista no terminaba nunca, ¡qué
cantidad de cañadas, de subidas, de bajadas! Al fin apareció la pista y por el Barranco del Arca salimos a las labores cercanas a Yunquera, a la senda que
sube al puertecillo donde ya apareció la inmaculada Yunquera y al carril hasta
el campo de fútbol.
Día magnífico que nos hizo disfrutar de la sombra y de la alegría
del reencuentro.
Enfilando hacia el Barranco del Arca
Parada en la Fte. de la Cueva del Agua
Frutos del mostajo - Sorbus aria
En el Pto. de Bellina
Pinsapar de la Cañada de Bellina
Subiendo hacia el Pto. de los Hornillos
En el Pto. de los Hornillos
Foto de grupo
Bajando hacia la Fte. de los Hornillos y el pinsapar de Cubero
Conos (piñas) en un pinsapo - Abies pinsapo
En la Fuente de los Hornillos, con muy poca agua, apenas un rezumadero
En las proximidades del Cerro Camaretas
Bajando por la Cañada de la Encina o de Huarte
La reina de la alberca... ¿quizá un príncipe encantado? Nadie se atrevió a darle un beso y eso que tiene una mirada...
Daphne gnidium - Torvisco
Scilla autumnalis
Vinos