domingo, 20 de octubre de 2013

Salida día 26 de Octubre: De setas por La Alcauca-El Alcázar

El otoño se asoma en El Alcázar
 

Entre los pinos
 

Con las cestas vacías
 

Llegando al pinar de La Alcauca
 

Algo es algo que después sería más
 

Por el carril, ya de vuelta
 

Comida en El Alcázar
 

Parte de la cosecha


domingo, 13 de octubre de 2013

Salida día 19 de Octubre: Canillas de Aceituno - La Fájara por el Peñón Grande y el Bco. de la Cueva de D. Pedro

Distancia recorrida: 17 kilómetros
Desnivel de subida acumulado: 1.100 metros

El orto nos sorprende relajados y de tertulia, aromatizados por la fragancia del café, y el sabor del oro líquido esparcido en la porción de pan. Cuesta auparse de los asientos, ha sido tan larga la ausencia, el reencuentro con viejos amigos, que los asientos nos tienen magnetizados. Pero no hemos mañaneado para quedarnos entre las cuatro paredes de la taberna. Nos espera las sendas, el olor y la visión agostada de las plantas. La exudación constante en las subidas, el padecimiento de las articulaciones en las bajadas. La sequedad de los labios. El roce de las de las pretinas del macuto. La opresión de los dedos en el calzado.

Comenzamos el peregrinaje por las laderas sur de la montaña, montaña conocida, por eso, hoy no nombrada. Demasiado conocida, pero no por ello desconsiderada; cada paso, aunque ha sido dado cientos de veces por el mismo sendero, no por ello deja de fascinarnos, de traernos recuerdos y sueños de nuevos pasos, nuevos horizontes, nuevos retos, para nuestras mentes inquietas.


El sol, aunque otoñal, va haciendo estrago en nuestro organismo. Paradas casi constantes, para encontrar esa umbría, reconfortada por la pequeña brisa, que nos refresca todo nuestro ser. Se aprovecha este momento para coger aliento, para retomar la conversación que el esfuerzo y el abatimiento en las articulaciones, nos ha arrinconado en nuestra mente, en espera de olvidar, todo el padecimiento que llevamos, para aflorar nuevamente, y desterrar los sufrimientos del esfuerzo, y hacer partícipe a nuestros acompañantes de nuestras reflexiones.


Atravesamos barrancos, laderas, pinares, umbrías y solaneras.


Nuestros pensamientos van encaminándose a ese lugar previsto, que nos servirá de restaurante, esta vez sin vistas, pero lleno de frescura. El murmullo del agua orquestará el trajín de viandas, caldos, infusiones, pasteles.


Discusiones, risas, tertulia, risas, conversación, risas, confesiones escatológicas, risas, chistes, más risas.


El inexorable paso del tiempo, nos anuncia, que todavía queda exudar los líquidos ingeridos. Será un esfuerzo último, corto pero intenso. Pero estamos acostumbrados a ello, y lo tomamos con esa pericia que los años deambulados por esos montes de Dios, nos hecho adquirir.


Nueva umbría, la brisa más reconfortante que ninguna del día, el suelo más mullido que ninguno, hasta ahora encontrado, o ¿será que queda poco para llegar a nuestro destino y nadie quiere que acabe este itinerario? Esta sensación siempre la tenemos, pero hoy parece más acentuada. Queremos apurar un instante más de este cónclave (aunque no hayamos celebrado el Ángelus), pero el magnetismo se produce y las fuerzas nos empujan a alargar la velada. La cebada fermentada, en su estado puro o adulterada, nos sirve como colofón a la jornada.


Se reparte suerte, deseada en su justo término por todos, pero no codiciada. Demostramos nuestra felicidad sábado tras sábado, y hacemos partícipe de ella a los demás miembros. Se comentan posibles alternativas de salidas para el próximo día. Al final da igual. Se volverá a repetir la ilusión por el reencuentro.


Primeros repechos

Dando vistas al Peñón Grande


Por la vereda, con Canillas al fondo

Fuente de la Rábita

Por una zona quemada

Caminando hacia la cima del Peñón Grande

Vistas desde el Peñón grande

Grupo

Culebra

Ángelus

Por el Bco. de la Cueva de Don Pedro

El Atalayón

En el nacimiento de la Fájara

Vinos

Hora de comer

Y una cuestecita de postre

 Cervecita final

martes, 8 de octubre de 2013

Salida día 12 de Octubre: Sierra Blanquilla o Cabrilla


Participantes: Ana, Paco Ruiz, Ricardo, Luci, Fali, Carlos y Jesús

Distancia recorrida: 17 km

Desnivel acumulado: 1150 m

Desayuno en el bar-panadería-pastelería cerca de la plaza. Normalito y sin el bizcocho que otras veces tomamos.

 
Recibimos a Fali y Carlos con mucha alegría y gracias a ellos hicimos un grupito decente. Fali nos hizo reír con sus característicos chistecillos cortos y Carlos hizo de reportero gráfico.

 
Salimos sin haber concretado el recorrido, pero los pies nos llevaron hacia el cementerio y la cañadita que lo remonta al llano Cristóbal. Hacía una mañana deliciosa, sin viento, con sol, casi con calor. Continuamos a la fuente del Hornao donde nos refrescamos y abrevamos en la primera parada del día. Discutimos un poco acerca del nombre de la fuente. Quizá provenga de que allí hubiera en tiempo un dornajo para recibir el agua de la fuente.

Al llegar al carril temimos que la subida a la cima de Sierra Prieta estuviese con mucha maleza y echamos hacia el puerto de la Madera. Por cierto, el carril recién reparado, sin un bache y la senda recorrida también recién limpiada, no así la de subida al puerto y las siguientes que recorrimos.

En el puerto ni paramos. Ricardo había puesto una marcha vivilla y continuó a la cresta donde se dividen las sendas: al sur hacia la cumbre de la Prieta y al suroeste hacia la Blanquilla. Al ser un día caluroso y ofrecer tan escasa belleza la subida a la cima de la Prieta decidimos ir a la Blanquilla.

Tomamos el Ángelus al terminar el cercado de los pinsapos, a la sombra de un peñascal justo antes de llegar al puertecillo entre la Prieta y la Blanquilla. El primer repecho de la Blanquilla tan empinado como siempre, pero ya se está marcando una senda de excursionistas señalada además con mojones de piedras. La Blanquilla estaba reseca, con las praderas ya agostadas y sin señales de setas por ninguna parte.

Al volver comentamos la posibilidad de rodear Sierra Prieta por el sur y este. Menos mal que no tomamos esa decisión, porque según el mapa la senda que veíamos baja al carril después de unos 3,5 km, hay que seguir por el carril 1 km y luego decidir entre remontar una senda de 3,4 km y 230 m de desnivel o continuar por el carril 3,6 km y 140 m de desnivel. Así que después de algo más de 8 km y 140 m de desnivel mínimo hubiésemos estado en el carril encima de la fuente del Hornao. Todo eso frente a los 2,5 km, prácticamente en descenso que hay entre los puertos de sierra Blanquilla y el de la Madera.

Comimos en el restaurante de los arces, con tranquilidad, con siestecilla incluida y tornamos desde el puerto de la Madera por la sendita al este debajo de las crestas, cruzamos el carril, llegamos al llano Cristóbal y después de echar un ratillo en la fuente y mirador, bajamos al pueblo.

Como anécdota, en esta bajada última Carlos descubrió una víbora en la senda, reptó delante de nosotros un buen trecho y se cobijó en unas aulagas. Ya no hubo forma de hacerla salir.

Un día precioso, luminoso, con casi calor. Lástima que la sierra estuviera tan seca.

En cuanto al nombre de la sierra, el mapa 1:10000 de la Junta da como tajo Cabrillas el trozo de crestas entre el puerto de los Amoladores y el anterior a la Blanquilla, y Blanquilla a la sierra donde vemos los cuescos de lobo enormes.
 
Saliendo de la Plaza de la Iglesia de Casarabonela
 
Cogiendo agua para el camino
 
En la Fte. de los Hornaos
 
Vereda arriba
 
El fuerte repecho final de subida a Sª Cabrilla
 
Crocus serotinus - Azafrán silvestre
 
En la meseta cimera de La Cabrilla
 
Foto de grupo en el vértice
 
Comenzamos la vuelta
 
Bajando, con Sª Prieta al fondo
 
Pinares en la ladera norte de Sª Prieta
 
Vinos
 
Casarabonela
 

 

martes, 1 de octubre de 2013

Salida 5 de Octubre: Sª de las Nieves

 
Participantes: Ana, Jerónimo, Paco Ponferrada, Enrique, Lola Díaz, Manuel del Rincón, David, Manolo de Nerja, Paco Ruiz, Isabel de Vélez, Ricardo, Luci y Jesús.

Distancia recorrida: 23 km

Desnivel acumulado: 1230 m

Desayuno en el bar Quini con los deliciosos molletes de Yunquera adobados con aceite, manteca blanca, manteca colorá y hasta con jamón y queso. Felicidades a Paco Ruiz y gracias por tu invitación; que te veamos cumplir muchos años más.

 

Aunque es octubre, casi diríamos que era la excursión de comienzo de temporada, primero por la afluencia y después porque así era al menos para Enrique, Lola, Manuel, David, Isabel y Jesús. Eso conlleva saludos, abrazos, preguntar por el verano, contar salidas, excursiones, viajes… y la alegría del reencuentro.

Al estar cerrada la puerta de entrada al Parque se limitaban las posibilidades de recorridos. Decidimos salir del campo de fútbol hacia la cañada del Barranco del Arca, y de esta a la pista que sube a la Cueva del Agua desde cerca del puerto de las Abejas. En la pista tuvimos la primera desavenencia: si ir al cortijo de Huarte o a la cueva del Agua. Echamos pista arriba para la cueva del Agua donde hicimos la primera parada para refrescarnos.

El día estaba luminoso, sin viento, con muy buena temperatura, agradeciendo mucho la sombra de pinos y pinsapos y disfrutando del frescor que las últimas lluvias habían dejado.

De la Cueva del Agua subimos a puerto Bellina donde tuvimos un Ángelus en toda regla: con tranquilidad, oficiado por Ricardo y con vino moscatel, dátiles, frutos secos, mostachones y otras gollerías.

Entramos en la cañada de los Hornillos para saludar a los dos enormes pinsapos y subimos al collado de los Hornillos. Otra ardua decisión: subir por la cresta de los Hornillos hacia la peña de los Enamorados, soportando la solanera y comer allá arriba a pleno sol o descender por la umbría de los Hornillos, visitar la fuente homónima, seguir a la sombra de los pinsapos y almorzar bajo su protección. Ni Ricardo votó por la peña de los Enamorados. Unánimemente pues entramos en la umbría, visitamos la cueva y fuente de los Hornillos y bajo los protectores pinsapos atravesamos el hermoso pinsapar de Cubero.

Como estaba previsto almorzamos bajo un buen pinsapo que nos daba sombra sobrada a todos. Allí renovamos el casi olvidado ir y venir de fiambreras con todo tipo de viandas, el trasiego de un buen número de vinos, acompañados ya por la omnipresente cerveza, los tés, los dulces, el orujillo final…en fin, un almuerzo digno de una boda.

A duras penas salimos de debajo del pinsapo y enfilamos la senda de bajada al cortijo Huarte, senda bien marcada pero jalonada de aulagas para penitencia de los que llevaban pantalones cortos. En el cortijo, refrescón en la fuente, reagrupamiento y al camino otra vez.

El recorrido entre el cortijo y la pista no terminaba nunca, ¡qué cantidad de cañadas, de subidas, de bajadas! Al fin apareció la pista y por el Barranco del Arca salimos a las labores cercanas a Yunquera, a la senda que sube al puertecillo donde ya apareció la inmaculada Yunquera y al carril hasta el campo de fútbol.

Día magnífico que nos hizo disfrutar de la sombra y de la alegría del reencuentro.


 
Enfilando hacia el Barranco del Arca
 
Parada en la Fte. de la Cueva del Agua
 
Frutos del mostajo - Sorbus aria
 
En el Pto. de Bellina
 
Pinsapar de la Cañada de Bellina
 
Subiendo hacia el Pto. de los Hornillos
 
En el Pto. de los Hornillos
 
Foto de grupo
 
Bajando hacia la Fte. de los Hornillos y el pinsapar de Cubero
 
Conos (piñas) en un pinsapo - Abies pinsapo
 
En la Fuente de los Hornillos, con muy poca agua, apenas un rezumadero
 
En las proximidades del Cerro Camaretas
 
Bajando por la Cañada de la Encina o de Huarte
 
La reina de la alberca... ¿quizá un príncipe encantado? Nadie se atrevió a darle un beso y eso que tiene una mirada...
 
Daphne gnidium - Torvisco
 
Scilla autumnalis
 
Vinos