Participantes: 7 | Paco R., Manuel D., Ricardo, Germán, Paco Z., Tere y Jerónimo. |
Distancia recorrida: | 20,5 kilómetros |
Desnivel de subida acumulado: | 1.100 metros |
Altura mínima: (720 m – Campo de fútbol de Yunquera) | Altura máxima: (1475 m – Pto. de los Hornillos) |
Tipo de recorrido: | Circular con un tramo de ida y vuelta |
Tipo de camino: | Principalmente veredas y algún tramo de carril. |
Cualquier mollete pasado fue mejor
Llegábamos a Yunquera con el hambre intacta, con la boca
sumida en mar de saliva como perro de Pávlov, al olor y reclamo del café
caliente y de ese mollete crujiente en su punto exacto de tostado que nos
ofrecía Maricarmen, con jamón o sin él, pero siempre con la sensación de volver
a casa.
Hoy, la soledad vive en su salón y solo el aire
encarcelado pulula entre mesas y sillas vacías, huérfanas de clientes,
huérfanos nosotros también. El bar se nos atraganta un poco: el jamón nos pide agua y el tomate ¿quién lo
pide?
Septiembre de 2026, nueva temporada. Cada vez veranos más
largos, aunque ya el otoño se mira en el calendario. Cada vez más complejo
elegir lugar. Cada vez más dificultades, más condicionantes. Cada vez más complicado
no repetir o al menos conseguir una mínima novedad. Cada vez más años, más
arrugas, más problemas, menos caminantes. La primera cuesta pide agua y el
tomate ¿quién lo zurce?
Nuevos caminos no hollados. Viejos senderos abiertos.
Nuevos miradores y viejas pérdidas repetidas. Queda volver y hallar aquello que
se olvidó, que hemos ido perdiendo y no sabemos cómo encontrar. La vinoteca
pide agua y el tomate ¿quién lo esconde?
La Fuente de los Hornillos nos da poco vino, pero apaga
la sed. El hambre se apacigua, se extingue, se excede como siempre. En esto
poco ha cambiado. Alguien pide agua cuando el aguador se ha ido y el tomate
¿quién lo trae?
Los pinsapos muestran sus conos como nunca. Los cedros
brillan como siempre. Los pinos andan vestidos de verde esmeralda. La Fuente de
la Cueva del Agua, después de muchos años, nos da su nombre, pero el suelo, tras
muchos meses, de nuevo pide agua y el tomate ¿quién no quiere?
Yo lo sé. Tú... también.

















































