martes, 19 de mayo de 2026

23 de mayo: Hervidero - Cerro Zujerio

Participantes: 13
Paco R., Fini, Antonio Muñoz, Rafa Lozano, Javier Sánchez, Jesús C., Luis, Nori, Germán, Lola, Ricardo, Manuel D. y Jerónimo
Distancia recorrida:
10,5 kilómetros
Desnivel de subida acumulado:
675 metros
Altura mínima: ( 1310 m – Carril prox. Hervideros)
Altura máxima: (1968 m – Cerro Zujerio)
Tipo de recorrido:
Circular con un pequeño tramo lineal de i/v.
Tipo de camino:
Carriles y veredas más o menos marcadas.

Desayuno en la Terraza Perico de Quéntar. Buen pan, buen y abundante jamón. Ricardo nos invitó por su cumpleaños. ¡MUCHAS FELICIDADES Y MUCHAS GRACIAS!
Fue un día de reencuentros. Con Jesús que hacía más de un mes que no salía, con Fini y Antonio que no los veíamos desde hacía meses, lo mismo que a Rafa Lozano. Con Javier Sánchez no salíamos desde hace años. No recordamos cuándo.
En el Tocón reagrupamos los coches junto a unos floridos saúcos, y partimos por el carril hasta la zona del Hervidero donde aparcamos aprovechando la sombra de los chopos, justo donde sale el carrilillo al cortijo.
Seguimos por el carril principal para dejarlo pronto por el carril a los Agustinos que sale a la izquierda. Aunque la primavera ha sido seca en esta zona la hierba aún se mantenía verde y los barrancos aportaban todos un buen chorrito de agua cristalina. Es una zona con una flora muy variada y Antonio Muñoz, nuestro botánico particular, estuvo mostrándonos varias especies raras.
Con tantos reencuentros había muchas cosas que contar. Las fluidas conversaciones se comenzaron a cortar cuando dejamos el carril de los Agustinos para enfilar la senda de las Alberquillas que sube muy pendiente y con piedrecilla suelta por el lomo paralelo justo al sur del barranco de las Alberquillas.
El desnivel nos impuso varias paraditas que se aprovecharon para contemplar el panorama hacia la hoya de los Linarejos y para retomar algunas charlas interrumpidas. La senda se torna casi invisible al llegar a la zona del cortijo Peralta porque las genistas, rosales y agracejos la han cegado. No obstante, la huella de la senda permanecía y fuimos pasando entre la maleza como mejor supimos.
Llegamos a la semillanura donde estuvo el cortijo Peralta. El acceso del cortijo era la senda que habíamos traído así que su aislamiento era casi total, por eso, a pesar de que es una zona con bastante agua y relativamente llana, se abandonó hace tiempo.
La balsa de las Alberquillas recibe el agua de un manantial justo en su borde. Para ir al collado de las Alberquillas se ha de tomar al este, perpendicularmente a la pendiente del Carcabal, para encontrar una bien marcada senda que va por encima. La senda va rodeando el Carcabal hacia el collado y antes de llegar a él pasa por una zona de manantiales con abrevaderos. Una más de las fuentes de las Alberquillas.
En el collado de las Alberquillas se abre el panorama al sur con la enorme loma del Alguacil en primer término y las altas cumbres de Sierra Nevada al fondo, aún con mucha nieve. Abajo el valle del arroyo Padules. Precioso panorama que contemplamos durante un buen rato.
La subida al Zujerio se hace por una incipiente sendita al principio y después por donde a uno le parece bien. Como hay unos tajos al frente, nos desviamos un poco hacia el norte para evitarlos. La pendiente es grande y el piso malo, con mucha piedra. Este tramo requiere tranquilidad. Más arriba la pendiente se suaviza y el piso mejora de modo que el último tramo hasta la cumbre es llevadero.
En la cima nos reagrupamos y tuvimos una buena sesión de fotos. Descansamos un poco y comenzamos el descenso buscando la crestita que va justo hacia el oeste. Hay que bajar despacio para evitar resbalones en las piedras, improvisando zigzags que ayuden a suavizar en lo posible la pendiente. Bajada larga, tediosa, hacia el collado Padules, allá abajo, con los carriles que lo cruzan.
El Zujerio no tiene ni un árbol, no obstante, Antonio Muñoz se las arreglo para buscar un grupo de arbustillos que daban un poquito de sombra y allí, en hilera, nos acomodamos para comer. De las mochilas salieron innumerables manjares que sirvieron de aperitivo, con un par de cervecitas frescas que Fini traía, tras los que salieron primeros y segundos platos con vinos de Alsacia, Rioja, Cádiz, Ribera, etc. Después de los quesos, Jerónimo nos obsequió con unos como huevecillos de tiramisú que nos supieron a gloria junto con el té de Lola y los orujos de Manolo.
La parte más dura del descenso había quedado atrás. Pronto alcanzamos una crestita casi llana que se acercaba al collado de Padules, pero en vez de llegar al carril doblamos a la derecha por una senda bien marcada para intentar ver algún adonis y evitar una gran curva del carril. No tuvimos suerte con el adonis. Había alguno con flores, pero pequeño, no las grandes matas que hemos visto otras veces.
El carril va por el valle del barranco de las Ramblillas. Mientras habíamos subido y bajado al Zujerio la brisa nos refrescó, pero aquí en el valle no soplaba y el calor apretaba. Paramos en alguna sombra de los pinares y, con calor, con reseco y con ganas de una cerveza fría llegamos a los coches con la mente puesta en el bar del Tocón.
En el Tocón Javier se despidió y el resto, después de refrescarnos en la fuente, nos acercamos al bar El Pastor donde, a la sombra, nos tomamos cervezas y refrescos. Ricardo tuvo la gentileza de invitarnos otra vez por su cumpleaños. Por cierto, vino con catarro, estuvo todo el día bien, pero en la tarde el catarro se le puso en la garganta y se quedó sin poder hablar.
Recorrido bonito, muy verde, aunque sin sombra, con manantiales y agua en los barrancos, que hicimos bastante bien gracias a la brisa de las crestas. Tanto el río Padules como los barrancos de las Ramblillas, Agustinos y Linarejos que forman el río Aguas Blancas, llevan agua constante lo que propició que en el pasado se establecieran aquí dos comunidades de Agustinos y Paúles con el correspondiente séquito de servidores alrededor de ellas.

Saúco a la entrada del Tocón de Quéntar

Empezando a caminar por el carril junto a los cortijos del Hervidero 

Berberis.  - Agracejo 

Cogiendo el carril que lleva a los Agustinos

Dejamos el carril por una veredilla que asciende por el lomo

Crepis albidus -

Rotmaleria granatensis

Aphyllantes monspeliensis - Junquillo azul

Linaria...

Las blancas dolomías con su suelo y flora particulares 

Thymalaea...

Las vistas al norte, al valle por donde hemos subido 

Centaurea...

Entre genistas llegando a las ruinas del Cortijo Peralta


Las Alberquillas

Paeonia coriacea - Peonía



Desde más arriba se localizan muy bien los restos del cortijo Peralta junto a su llanurilla verde

El Zujeiro ya se ve más cerca 

Las 3 R

En el Collado de las Alberquillas 

al que poco a poco vamos llegando todos


Desde el collado, último tramo de subida 

Acercándonos a unos pequeños tajos

Amelanchier ovalis - Guillomo

Saponaria...

Subiendo una pequeña pedrera con el cerro Car... detrás 



Cada cual camina como quiere o puede


Saxifraga erioblasta

La subida se suaviza con las vistas

Los tres miles centrales asoman la alargada Loma del Alguacil

La cima de Zujeiro da para hablar

dormir 

y posar

e imitar a un conocido pensador







Un blanco entre tintos

Todo lo que sube, baja, incluso el vino aunque en distinto recipiente 




Centaurea granatensis 


Lino azul

Mapa de la ruta